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Fidel, padre de la voluntad hidráulica

Hace 28 años, Cuba experimentó por primera vez una tecnología para la construcción de embalses, cuya efectividad está validada en el tiempo.

La foto atestigua la visita del Comandante en Jefe Fidel Castro a la presa Corojo, una de las mayores del país, y en ejecución en aquel momento con el método denominado Pared en Suelo. Al centro, el MSc. Ing. Miguel Ferrer le explica en qué consistía el procedimiento, garantía de calidad y una solución para otras obras de ese tipo que darían continuidad al rescate de la voluntad hidráulica, programa al que tanto le aportó de su inteligencia y tesón el líder de la Revolución cubana.

Cuenta el ingeniero hidráulico que Fidel se marchó tan impresionado de la tecnología y lo que casi en tiempo récord los especialistas cubanos hicieron para asumirla y ponerla en práctica, que ese día siguió comentando sobre el tema, incluso durante el descanso luego de un intenso recorrido por la provincia de Granma.

No nos extraña. Ese comportamiento de interés, preocupación y deseos de saber, lo acompañó siempre y el pueblo lo constató durante sus visitas y los testimonios que quedan para la historia en grabaciones de radio y televisión. La seducción no tenía que ser proporcional a la magnitud del hecho, bastaba que fuese un beneficio económico  o social para la mayoría.

Pared en suelo

Pero, ¿qué llamó tanto la atención de Fidel en la presa Corojo?

Fue la utilización  de la pared en suelo con pilotes secantes en la construcción de la cortina de la presa, para lo cual debíamos usar perforadoras Benotto y rellenar  los  pozos  con el material denominado bentonita –cemento. Fidel preguntó  todos  los  detalles, afirma el ingeniero Ferrer, en aquel momento al frente de la dirección de obras hidráulicas en el Ministerio de la Construcción (MICONS).

Detalla que toda presa necesita un muro de tierra, que cierra el cauce del río y tiene que ser impermeable para cuando se llena el embalse no se filtre el agua por  debajo  de  la  cortina.

Ese selle en la  mayoría  de esos reservorios  construidos en Cuba (en total son 242), se hacen con una limpieza en el cauce del río y un dentellón (canal o zanja en la que se vierte arcilla compactada), pero tuvimos que buscar solución para la presa Corojo y otras, porque debajo  del  cauce no había firme, como se conoce el término popularmente. La explicación técnica parte de que existía una capa de aluvión o arena, de 20 a 30  metros, con  el  manto subterráneo cerca y  era  imposible buscar la impermeabilidad por las vías convencionales,  subraya Ferrer.

¿En qué otras presas usaron la pared en suelo?

En Cauto el  Paso y Cilantro, en la provincia de Granma, Naranjo en  Holguin,   y más recientemente, en   la  reparación  de la Zaza, en  Santi Spíritus.

¿Quiénes trabajaron para introducir esa tecnología en Cuba?

Los proyectistas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos e ingenieros hidráulicos del MICONS. Partieron de investigar  cómo  lo  resolvían  en  otros países  y  llegamos a la conclusión de que una pared en suelo o Diafragma Wall , no es  más  que  una  trinchera  de  un metro  de  ancho  y  la  profundidad es  hasta  la  capa  impermeable, a partir de la cual se rellena  con  lodo  bentonítico mezclado con  cemento, que al fraguar  crea  una  pantalla  impermeable.

A Fidel le gustó la  solución, que al cabo de 28 años la veo como un producto del sistema social que construimos, tanto en la formación de profesionales, como en el objetivo que persigue  de bienestar para el pueblo y la economía, en lo cual se resume el multimillonario programa de la voluntad hidráulica gestado entre la escasez de agua por la sequía y el arrasador resultado de las inundaciones por eventos hidrometeorológicos.

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