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Martí es una estrella que guía y orienta

Acto frente al busto de José Martí en el céntrico parque Belisario Porras, en la ciudad de Panamá. En la extrema derecha aparece el Doctor Miguel Ángel Candanedo. (PL)

Panamá.─ Bastó una llamada telefónica y el Doctor Miguel Ángel Candanedo se personó de inmediato en el Paraninfo de la Universidad de Panamá para guiarme hasta su oficina. Él preside la Cátedra Martiana de ese centro de altos estudios, desde su fundación, y dirige actualmente del Departamento de Filosofía, después de ocupar durante muchos años la responsabilidad de secretario general.

Se quitó el sombrerito de color blanco que siempre lleva, ordenó unos libros y documentos sobre su buró de trabajo, reclinó la butaca y se dispuso amablemente a responder las preguntas.

¿Cuándo y por qué constituyeron la Cátedra Martiana?

Surgió a finales de la década de los 90 del siglo pasado. La creamos panameños muy vinculados a Cuba afectivamente. Elaboramos una petición al entonces decano de la Facultad de Humanidades, quien le dio una buena acogida y luego la llevó al Consejo Académico de la Universidad para su aprobación.

Tuvimos un momento memorable con la realización del Primer Congreso de Cátedras Martianas que se efectuó aquí, en Panamá, en septiembre del 2003. Contamos con la presencia del Doctor Armando Hart Dávalos y de cerca de 30 presidentes de cátedras de diferentes países.

Tenemos una revista y procuramos siempre organizar actividades en torno a la figura de José Martí, conjuntamente con la Embajada de Cuba, sobre todo en los meses de enero y mayo, con motivo de las fechas de su natalicio y caída en combate.

En la celebración del aniversario 164 del natalicio del Apóstol de la Independencia usted afirmó que él “encarna la unidad y las luchas revolucionarias de nuestros pueblos”. ¿Pudiera ampliar esa aseveración?

Creo que el ejemplo y los textos de José Martí son guías que orientan permanentemente la lucha de los pueblos de nuestra América contra el Imperialismo norteamericano y en pro de la unidad de los pueblos.

Martí mantuvo una relación fluida y muy amplia, sobre todo en la década de los años 80 y 90 del siglo XIX, con toda la intelectualidad y la gente de pensamiento progresista de Latinoamérica. En sus textos menciona al patricio panameño Justo Arosemena como una de las personalidades prestantes del pensamiento americanista. Precisamente este año se conmemora el bicentenario del prócer istmeño y en un seminario que realizamos se destacó el pensamiento de José Martí.

A Martí hay que acudir para entender qué es el Imperialismo, cómo surge y cómo se expresa en figuras con inmenso poder, como es ahora el caso de Donald Trump, quien con sus actuaciones constituye una amenaza no solo para nuestra América, sino también para todo el mundo.

Martí fue un precursor de la integración de la región geográfica en la que vivimos. ¿Cómo aprecia usted el panorama actual en ese sentido?

Creo que en los últimos años, después de un reverdecer de las posiciones nacionalistas, progresistas y de integración, encarnadas por el ejemplo de Cuba y las figuras de Fidel Castro y Hugo Chávez, resulta evidente que hay una contraofensiva muy fuerte por parte del Imperio que hace aflorar  elementos negativos importantes, como el peligro que constituye la corrupción. Ese flagelo ha erosionado a gobiernos y sociedades y resta mucha autoridad moral; son pocas las excepciones.

El panorama está ensombrecido y hay que estar muy atento. No obstante, debe abogarse siempre por la unidad.

Fidel Castro fue un ferviente martiano. Ambos dejaron amplios legados. ¿De qué forma considera usted pudieran perpetuarse de la mejor manera, sobre todo para las jóvenes generaciones?

En el marco de la conmemoración del bicentenario de Arosemena dije que los cubanos han establecido el estudio de la obra martiana desde la escuela primaria hasta la Universidad. Todos allá, de alguna manera, conocen su pensamiento. Creo que debe mantenerse en alto, como lo hizo Fidel con tanto acierto desde el triunfo de la Revolución, la figura, el pensamiento, la ideología y el ejemplo de Martí, quien es como una estrella que guía y orienta, no solo al pueblo cubano, sino a todas las personas progresistas.

Ahora también nos corresponde el estudio permanente del pensamiento de Fidel, que guió durante tantas décadas el devenir histórico de Cuba y de nuestra América.

Usted ha expresado en más de una ocasión su admiración por Cuba. ¿A qué responde ese sentimiento?

Cuba es el ejemplo de sociedad en la que uno quisiera vivir, en la que a pesar de la escasez de bienes materiales, hay una distribución justa de la riqueza en la sociedad. La gente no tiene acceso a lujos ni al consumismo extremo, pero si a una alimentación básica, a la salud, a la educación y a los derechos humanos fundamentales.

Es para nosotros un ejemplo de sociedad solidaria, porque no da lo que le sobra, sino comparte lo poco que tiene. Es el modelo que todos los latinoamericanos debemos tener de manera permanente en nuestro pensamiento, el referente de nuestras acciones.

 

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