Icono del sitio Trabajadores

Ni una más

Foto: Daniela Sánchez
Foto: Daniela Sánchez

Este año la festividad del Día de los Muertos en México tuvo otro matiz, las típicas Catrinas (invención de la cultura popular que representa a la muerte) salieron a las calles para exigir justicia y rendir tributo a las víctimas de la violencia de género. 

“Te digo lo que es la libertad para mí: libertad es no sentir miedo”, decía uno de los carteles de la marcha que comenzó en el Zócalo del Distrito Federal, culminó en el Hemiciclo Juárez y reclamó una alerta de género nacional donde el Gobierno asuma una posición firme frente a los actos de agresión cotidiana que viven las mexicanas.

 Según el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, siete mujeres mueren asesinadas cada día en esa nación, pero solo el 25 % de los casos son investigados desde una perspectiva de género. Específicamente, entre enero y septiembre recientes, perdieron la vida mil 297 de distintas edades, todas víctimas de la violencia.

 Cada uno de esos casos merecería una mirada de género, dicen juristas y especialistas sensibilizados con el tema, quienes denuncian, además, que la victimización de niñas, adultas y ancianas tiene su raíz en la impunidad, la ineficacia de la justicia, el machismo, y en que una parte de la sociedad no reconoce ni condena el fenómeno, se vuelve cómplice, o lo reproduce en bienes de entretenimiento como programas de televisión o prácticas religiosas.

 Una Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, realizada en el 2016 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de la nación centroamericana, reportó que el 66,1 % de las mujeres ha sufrido al menos un incidente de violencia emocional, física o sexual a lo largo de su vida, pero el 88,4 % de las afectadas no solicitó apoyo a ninguna institución ni presentó queja o denuncia porque ellas minimizaron el hecho, tuvieron miedo a las consecuencias, no sabían dónde hacerlo, porque sintieron vergüenza, o pensaron que no les creerían o las culparían.

Foto: Daniela Sánchez

El Instituto Nacional de las Mujeres, uno de los organismos rectores del tema en México, considera la violencia de género como una grave violación a los derechos humanos de las víctimas y sus familiares, lo cual merece que las entidades implicadas redoblen esfuerzos para “hacer efectivo el derecho de las mujeres y las niñas a vivir libres de discriminación”.

 El venidero 25 de noviembre, a propósito del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, marchas como la de las Catrinas y actividades de diverso carácter están previstas en todo el orbe en aras de lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas, tal como reza uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la Agenda 2030 impulsada por Naciones Unidas.

Ningún Estado queda libre de este flagelo, pues se halla condicionado por la inequidad en unas relaciones de poder donde la mujer y las niñas quedan, con demasiada frecuencia, en un estatus de subordinación, pobreza, privación y temor que les dificulta generar la respuesta adecuada frente a una agresión.

Ni una más, reclaman las mexicanas, y a ese clamor se une el mundo.

Foto: Daniela Sánchez
Compartir...
Salir de la versión móvil