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Calidad: Cenicienta de las construcciones

Obras para el turismo, un ejemplo de que se puede hacer bien desde la primera vez. Foto: Noryis
Obras para el turismo, un ejemplo de que se puede hacer bien desde la primera vez. Foto: Noryis

Por Juanita Perdomo Larezada, Betty Beatón Ruiz, Vivian Bustamante Molina y Lourdes Rey Veitía

Sin mucha pedagogía ni preparación académica, pero con una moral y capacidad de trabajo a base de exigencia y mucha, mucha vergüenza, jefes de obra, capataces y obreros anónimos aportaron por decenas de años tal calidad al patrimonio constructivo del país, que aquellas edificaciones hoy continúan como obligada referencia, y en no pocas ocasiones opacan a las que, por su juventud, tendrían que ser el motivo del cortejo.

¿Realmente es tan aplastante la falta de calidad? Un primer acercamiento de este equipo de Trabajadores demuestra en voz de los involucrados dónde están focalizados los problemas, qué se realiza para revertirlos y lo que sigue sucediendo a pesar de normas técnicas y jurídicas.

Todos los caminos nos condujeron a la gran cuota de subjetividad que nutre este delicado asunto y no cesa de aparecer la pregunta: ¿por qué en las mismas condiciones unos producen o lo ejecutan mejor que otros?

El arquitecto Gastón Fernández Goyenechea, director técnico de la Organización Superior de Dirección Empresarial (Osde) de Construcción y Montaje, del Ministerio de la Construcción (Cubacons), es más optimista sobre los resultados de los últimos tres años, en los que la construcción de hoteles sigue de puntera en cuanto a eficiencia y buena terminación.

Pero va más allá al citar desempeños loables en la actividad de movimiento de tierra de la Empresa de Obras de Ingeniería (Ecoing) No. 12, de Cienfuegos, o en instalaciones de la salud entregadas hace poco como la remodelación del hospital provincial en la Perla del Sur, la sala de Oncohematología en el hospital Pepe de la Portilla, en Pinar del Río, y los trabajos realizados en la ejecución de parques fotovoltaicos.

El reverso de la medalla

Precisamente la pérdida, fluctuación y movilidad de personal calificado ha sido apuntada como causa principal de afectaciones en la calidad, asunto que se ha vuelto un verdadero quebradero de cabeza en empresas como la de Mantenimiento Constructivo del Poder Popular en Matanzas, confiesa la secretaria general del buró sindical, la joven Rosalí Moya Sánchez.

“Llevamos años en la tarea de implementar sistemas de gestión de la calidad, pero no lo logramos. Llegar a ese nivel depende de tener recursos humanos calificados, algo que se nos niega de manera dramática. Del 2012 al 2016, la fuerza productiva ha disminuido un 48 % y eso es preocupante.

“Me he encontrado albañiles vendiendo churros, arquitectos igual que yo haciendo muñecos de yeso. Ellos quieren mejores salarios y no podemos culparlos por eso, sin embargo, considero que hay que pensar cómo mantener a los trabajadores en las empresas, cómo responder a sus expectativas, para conseguir calidad, un resultado que necesita mucho la empresa estatal socialista”.

Varios entrevistados estiman que el surgimiento de las cooperativas no agropecuarias (CNA) precipitó el éxodo de trabajadores y cuadros de la forma estatal a la no estatal, un fenómeno muy acentuado en predios yumurinos, territorio que suma 11 CNA de la construcción, solo superado por La Habana.

De cuánto el asunto incidía en lo cualitativo se quejó incontables veces Leonardo Vidal, secretario general del buró sindical de la Asociación Económica Internacional Arcos-BBI, en Varadero, encargada de incrementar la infraestructura hotelera del principal destino cubano de sol y playa.

“Por suerte para nosotros, —dice—, ya la gente no se va como antes y eso se lo debemos a la forma de pago de la Resolución No. 15, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, cuyos efectos vimos enseguida que comenzó a aplicarse, desde octubre del 2016, con el incremento de la productividad, la eficiencia, los salarios”.

Por su parte, el albañil Ariel Cervantes asocia los problemas de calidad a resquebrajamientos en el rigor de los controles. “Los especialistas no cumplen con sus funciones. Algunos certifican que se puede enchapar y cuando vas a hacerlo, te das cuenta de que la pared está torcida o presenta falsa escuadra. Yo planto, no tiro mis metros porque me respeto, otros sí lo hacen y al final se paga algo sin los requerimientos, y luego vienen las reclamaciones a la empresa por lo mal hecho”.

En su opinión “a veces los encargados, el jefe de área, de zona, los que certifican saben menos que los empleados y si ellos no tienen conocimiento, ¿cómo podrán decidir?”

A criterio de Francisco Delgado Ricabal, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Construcción en Matanzas, la calidad depende de conductas de los trabajadores, de indisciplinas, que es posible identificar con la influencia sindical, lo cual hace varios meses fragua la organización en el nivel central, junto con el Frente de Proyectos y la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba. Es un plan que va más allá de las medidas administrativas, para calar hondo en la vergüenza y la moral de los trabajadores del sector.

Hacer bien desde la primera vez

Tres empresas de proyectos de Arquitectura e Ingeniería obtuvieron este año el Premio Nacional de Calidad, la No. 11 de Camagüey, la de Villa Clara y la de Matanzas. Desde esta última llega la voz del reconocido profesional Ramón Recondo Pérez.

“Solo hay que hacer bien las cosas desde la primera vez. Todo debe ponerse en función de esta máxima, la cual da ganancias en términos de cumplimiento de los plazos, rinde beneficios en el lapso previsto y, además, prestigia a los actores del proceso inversionista”.


La masividad en la construcción de viviendas en algunas provincias obliga a redoblar la exigencia para garantizar una correcta ejecución. Foto: Roberto Carlos Medina

Su entidad es ejemplo de cultura en buenas prácticas, que en el afán de brindar excelencia en el servicio destaca en el uso de tecnología de punta. Ellos fueron los pioneros en emplear, para el diseño del nuevo hotel Internacional, de Varadero, el modelo de ingeniería integral conocido por las siglas BIM, que utiliza un software dinámico de configuración de edificios en tres dimensiones en momento real, lo que disminuye la pérdida de tiempo y recursos también en la actividad constructiva y aporta mayor eficiencia en las soluciones, incluida por supuesto, la calidad.

Y en el respeto de esa categoría tienen buena fama los villaclareños. Tanto es así, que a pesar de poseer una tecnología obsoleta, la Ecoing No. 25, una de las mayores de la nación, defiende a capa y espada la mantención de su sistema de control de la calidad, recalca el ingeniero Rogel Torres Pacheco, al frente de dicha actividad.

Ese empeño le ha valido obtener varios premios, entre ellos, por la ejecución del movimiento de tierra del aeropuerto de Santa Clara y el relleno de la laguna Mangón, donde se asienta uno de los más grandes hoteles de Varadero. Con tal respaldo no es casualidad que la entidad opere en casi una decena de provincias. El hecho es retribuido por constructores de todo el país, que en diferentes etapas han intervenido en la ejecución civil y el montaje industrial de la planta de cloro sosa de Sagua la Grande, a punto de concluir, sometida a un extremo control de la calidad.

La producción de prefabricado para vivienda también tiene sus muestras positivas, por las inversiones para mejorar algunos productos y capacitar personal, si bien prima la descapitalización de las 54 plantas que funcionan a nivel nacional. El director técnico de Cubacons refiere que Sancti Spíritus es una plaza envidiable y destacan además las fábricas de esos elementos ubicadas en el municipio capitalino de Alamar, en Camagüey y en Santiago de Cuba.

Lo que esconde el sobreconsumo

Actualmente se reporta un sobreconsumo de cemento y acero superior al 10 %, según lo establecido por las normas, lo cual denota además de gastos extraordinarios, problemas con la calidad del hormigón, asegura el arquitecto Jesús Lacera Lindes, secretario del Frente de Proyectos.

La cadena puede comenzar por el proyectista, al calcular un tipo del aglomerante de propiedades superiores a lo necesario (P-350 por P-250), y seguir en la obra con la utilización de un árido de granulometría menor a las especificaciones, que también conlleva más uso del polvo gris.

¿Hasta cuándo sucederá este dislate? Bueno, al menos hay consenso para definir el tamaño de la piedra a utilizar, tanto el mínimo como el máximo, pues esto último también determina el espaciamiento entre cabillas, precisa Lacera.

De su explicación infiero que los proyectistas, las empresas constructoras y la industria tienen que resolver sus problemas, porque es inadmisible emplear más de un recurso, basado en el posible factor de seguridad, pensando que el otro no va a hacer bien su trabajo o porque la tecnología y los controles de calidad no responden a las exigencias de la producción.

No puede constituir barrera insalvable la obsolescencia del equipamiento, porque estaríamos negando lo bien que se construyó una obra X hace medio siglo, sin los adelantos que acompañan a la evolución de la ciencia y la técnica.

Está claro que unos están más preparados y exigen más que otros y, a pesar de que nadie está inmune ciento por ciento, hay una avanzada en la concepción sistémica de la gestión de la calidad. Se añaden los análisis y talleres que con regularidad hacen del tema las entidades constructoras, con la identificación del problema y sanción para responsables. Pero algo sigue fallando, por las reiteradas violaciones de los procesos, y la soga rompe para llevarse al agua lo que a todas luces es el patico feo: la edificación de viviendas.

Más allá de lo que ves y padeces

“El problema principal radica en la vivienda porque hay otras obras de arquitectura que quedan con muy buena calidad”, opina la ingeniera y diputada Migdalia Palmero, directora de Obras Industriales de Cubacons.

Coincidimos en que en este programa no puede hablarse ni de provincias que lo hagan todo bien, pues en un mismo territorio ocurren también las divergencias, y la diferencia es posible que esté al doblar de la esquina solo con el cambio de brigada constructora.

Adecuados controles decidieron la calidad constructiva del puente Guanima, en Matanzas. Foto: Noryis

Sin embargo, está confiada en que tales situaciones cambiarán, a tenor de definiciones gubernamentales y empresariales que deben marcar la diferencia, para eliminar cuestiones objetivas que hoy obstruyen. Menciona un proyecto con crédito chino dedicado a la vivienda y el prefabricado, para obtener tecnologías que aumenten la calidad y la productividad; y la aprobación de emplear sistemas de tuberías de un mismo tipo en las redes hidráulicas y sanitarias, lo cual garantiza que encajen perfectamente y se eviten las filtraciones.

¡Ah!, las goteras que pueden convertirse en regaderas y son motivo de numerosas quejas por mala ejecución. Imagino por qué hace más de un año hubo protesta generalizada de quienes recibieron apartamentos en nuevos asentamientos poblacionales de La Habana destinados a resolver casos de albergados y damnificados.

En aquel entonces rigió una disposición, ya derogada al menos en ese territorio, respecto a hacer pisos de cemento pulido, una bomba de tiempo para las rajaduras y la permeabilidad, porque “los edificios construidos con paneles prefabricados no son estructuras rígidas, poseen un movimiento imperceptible para las personas pero que provocan cuarteaduras en esos pisos monolíticos”, argumenta el ingeniero Gastón.

Después de su explicación no entendemos por qué aún en Santiago de Cuba se sigue haciendo ese tipo de piso, “que en corto tiempo empieza a deteriorarse”, según expresa el ingeniero Ernesto Veranes Campos, representante de Cubacons en esa provincia oriental, aunque se prevén inversiones en la industria local que garantizarán, en el 2018, mosaicos o baldosas para los pisos interiores, pues ahora solo se colocan en las áreas comunes.

Mientras tanto, el matrimonio Arcas-González, residente en el apartamento 1 del edificio Gran Panel Soviético (GPS) 2, se lamenta porque “el piso ahora está completamente levantado”.

Agradecidos… pero

Roxana Castillo Bell tiene a ratos sentimientos encontrados. Por un lado se colma de felicidad al estrenar una casa digna, para nada parecida a aquel apretado espacio que tenía en una ciudadela de la ciudad Heroína.

Pero cuando llueve el desasosiego la embarga: “Me parece estar regresando a la pesadilla de antes, cuando tenía que sacar agua con cubos”.

Como ella, otros vecinos de los hogares recién entregados en la zona 13 de Marzo, del micro 9, en el distrito José Martí, tienen una historia que contar en cuanto a los problemas constructivos de sus viviendas.

Aun cuando de manera recurrente las primeras palabras son de infinita gratitud al Estado cubano por ese beneficio, salen a la luz quejas por la falta de calidad en áreas internas y externas de las casas.

Dagmaris se alarma ante los visos de desprendimiento que comienza a dar el balcón de su apartamento, y no entiende por qué la taza sanitaria está floja y al desagüe del área de la ducha no le pusieron rejilla.

Alain, en el apartamento 1 del edificio 13, ya no sabe qué hacer con las filtraciones, lo mismo que Mary y su familia, residente unos metros más adelante.

Santiago construye

Después del paso de Sandy en octubre del 2012 se desató un vendaval constructivo en este suroriental territorio, que ha permitido tener solucionado el 80 % de las afectaciones en las viviendas, las cuales sumaron 171 mil 380, entre derrumbes totales y parciales.

Para que se tenga una idea, y según precisiones de la ingeniera Sandra Reyes, especialista de Cubacons en el territorio, antes del meteoro las fuerzas pertenecientes al Ministerio de la Construcción (MICONS) levantaban anualmente unas 400 viviendas, y después de Sandy el ritmo en ese lapso promedió por encima de las mil, sin contar las que asumen otras entidades.

Una dinámica de trabajo coherente y el uso de tecnologías han permitido mejorar la vida de miles de familias, aunque la calidad de muchas de esas obras deviene, al decir martiano, lunar que mancha la obra bella.

Por eso, sin medias tintas, la ingeniera Aurora María Rodríguez Pérez, subdirectora técnica de la Dirección Municipal de la Vivienda en la ciudad cabecera, enumera los problemas, tales como las fisuras, saltillos en los pisos, carpintería mal colocada, filtraciones, tupiciones…

La directiva coincide con el criterio de los especialistas de la Osde al valorar el rigor a la hora de levantar la estructura central de las edificaciones, con los aceros y hormigones adecuados y certificados.

“Sin temor a equivocarnos podemos decir que son construcciones seguras”, y pone el dedo en la llaga al mencionar un aspecto vital, replicado en toda Cuba: “Ha faltado exigencia en la supervisión del acabado por los inversionistas, que somos nosotros, y del contratista”.

Así también lo valora Rafael Matamoros, director de la Empresa Contratista General de Obras de Santiago de Cuba, entidad que deviene intermediaria entre el MICONS y la Vivienda, y cuya responsabilidad mayor es velar por la calidad integral de cada casa que se termina.

“Han existido malas prácticas, a veces nuestra fuerza se solidariza con el constructor, con el fin de entregar más viviendas”.

Sin pretenderlo expone una idea reiterada en este trabajo periodístico al citar ejemplos de asentamientos, como los edificios de Martí y Gallo, y los de la carretera de Siboney, frente al parque de los Sueños, que no han generado ni una queja, lo cual quiere decir que sí se puede construir bien, solo que esa debe ser la norma y no la excepción.

* EE.UU. (1926-2001) perfeccionó el movimiento por la calidad conocido como Cero defecto

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