Icono del sitio Trabajadores

Carlos Manuel de Céspedes: Padre, hijo pródigo de la Patria

La cita comenzó con las notas del Himno de Bayamo, qué mejor homenaje al Padre de la Patria, justo cuando se cumplen 149 años de la epopeya del 10 de octubre de 1868. En el Aula Magna de la Universidad de San Gerónimo —sitio escogido para presentar la novela El camino de la desobediencia, del escritor cubano Evelio Traba Fonseca— retumbó una melodía que fue voz, escudo y aliciente de la nación, un grito de guerra, la convicción plena de un pueblo con ansias de libertad.

Prologada por el Doctor en Ciencias Históricas Rafael Acosta de Arriba (también a cargo de la presentación), bajo el sello de Ediciones Boloña, la obra ahonda en las facetas poco exploradas del iniciador de nuestras luchas independentistas, a la vez que ofrece un amplio panorama del siglo XIX cubano. De esta manera quedan en manos del lector 573 páginas, donde es posible conocer al hombre, desentrañar el mito, saciar los silencios de la historia que, en ocasiones, permanecen en la actualidad.

El relato va más allá de profundizar sobre la vida del héroe, centra la atención en la relación de Céspedes con sus contemporáneos y los innumerables conflictos con su padre, “una de las tramas mejor logradas”, puntualizó Acosta de Arriba. Recrea, además, las relaciones amorosas del protagonista, el primer matrimonio, los encuentros con Candelaria Acosta, Cambula, los cuales seducen por el lirismo de su contenido.

¿Cómo reflejar, sin serle infiel a la Historia, noches de desvelo, inquietudes de una mente brillante, hechos que sellaron para siempre el devenir de la nación? No resulta tarea fácil. Para ello es necesario un fuerte trabajo de cotejo, años de estudio e investigación, labores que Traba desempeñó con astucia y brillantez literarias.

Se conoce sobre la formación del bayamés, masón, político, figura de vasta cultura y dominio de la abogacía, pero sin duda, los viajes a España marcaron de forma tal al hombre con avanzadas ideas para ejecutar, de una vez y por todas, el primer enfrentamiento armado, el Grito de Yara. La espera se hizo imposible, las ansias impostergables y la esclavitud, agonizante ante sus ojos, lo llevaron a alzarse y pelear hasta la muerte.

Pero no fue el único en su linaje. Aproximadamente 20 familiares fallecieron en la contienda, una estirpe de patriotas en las ciernes de una ciudad bandera, insignes en sus combates.

Evelio Traba narra con fino trazo el pasaje conmovedor que ha quedado grabado en la memoria de los cubanos: cuando libera a sus esclavos, los llama hermanos y los convida a la lucha.

Ciertas son las palabras del doctor Eusebio Leal Spengler al principio del volumen: “Nos traslada al escenario de las contradicciones y desavenencias, así como al drama homérico del héroe cuya amplia cultura y comprensión del mundo —y en particular de su tierra— lo llevaron por su propio y temprano atrevimiento a ser el perfecto desobediente que fue”.

Para el autor “la pretensión de este libro significó, desde sus inicios, lograr la mayor aproximación posible al enigma de su existencia, porque toda existencia es un misterio que deja pocas pistas para su interpretación. Siempre imaginé a Céspedes en Demajagua, los meses previos al alzamiento, interrogando al mar, los arabescos de los amaneceres y crepúsculos, un hombre solitario y a la vez del mundo, calmado e impaciente, porque la historia es de las emociones y no de las cronologías”.

Otro suceso conmovedor reside en el final, donde se describe la muerte del primer Presidente de la República en Armas, aquel 27 de febrero de 1874 cuando, perseguido por tropas españolas, cayó en tierra firme con la plena convicción de la inmortalidad de sus ideas.

Publicado por vez primera en España por Ediciones Verbum, el mayor acierto de El camino de la desobediencia reside en mostrar al hombre de su tiempo, tal y como fue, un texto de cabecera y obligatoria lectura, prueba irrefutable que eligió el sendero idóneo, el derrotero incuestionable para la soberanía absoluta.

Compartir...
Salir de la versión móvil