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Navegación wifi a toda vela

Por Lianet Suárez Sánchez, Yuleiky Obregón Macías, Juanita Perdomo Larezada y Francisco Rodríguez Cruz

“Vista hace fe. Mi esposa está de misión en Angola. Antes conversábamos por teléfono los domingos, nos enviábamos un mensajito, pero ahora la wifi lo hace todo más cercano y barato. Cuando la conexión está buena podemos vernos bien.  Ella disfruta con mirar a la niña correr y podemos comunicarnos más tiempo, porque recarga la cuenta desde allá”, expresa Yasmany Ortega Martínez, espirituano con asiento reservado en cualquier acera o escalón aledaño al parque Serafín Sánchez, en Sancti Spíritus.

Foto: Eddy Martin

Historias como estas hay cientos de miles en el país, gracias a un servicio que en julio del 2017 cumplió sus dos años, y ahora cosecha los resultados de una estrategia de ampliación y mejoramiento del servicio más diversa y descentralizada, que involucra no solo a la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa), sino también a los gobiernos y otras entidades locales. Al cierre del 31 de julio ya había en el país 421 zonas públicas para la conexión inalámbrica a Internet mediante la tecnología wifi —ello no incluye las redes de instalaciones turísticas u otras áreas dentro de instituciones—, con un incremento en este año de 105 nuevos lugares.

“Hasta diciembre del 2017 lo previsto era sumar unos 120 sitios, cifra que será superada con facilidad”, estimó Eliezer Samada Granda, del Grupo de Conectividad Wifi, de Etecsa. No es que el plan fuera conservador, razonó el especialista, esto obedece a la existencia de una alta motivación para ampliar el servicio, tanto en los gobiernos provinciales como en nuestra fuerza técnica, que le da prioridad por la rapidez del resultado.

Un cambio esencial

Al principio y durante el primer año, Etecsa buscaba los lugares más idóneos para la instalación de las zonas wifi, pero en el último período la estrategia cambió: ahora se crean las condiciones en los sitios donde hace más falta. Así resumen la experiencia reciente Martha Plasencia Fajardo e Iris Durán Fonseca, la especialista principal del área de Soporte Comercial y la jefa del Departamento de Mercadotecnia y Comunicación, respectivamente, en la división de Etecsa en La Habana.

Con 63 puntos públicos de wifi hasta el pasado 31 de julio, de ellos 23 nuevos en este 2017, la capital cubana afinó su puntería durante la última etapa en cuanto al emplazamiento de esta tecnología, a partir de las necesidades que plantean los gobiernos municipales y provinciales, así como la articulación que estos propician con las empresas Eléctrica y de Comunales, entre otras entidades.

Cantidad de sitios wifi cierre 31/07/2017. Fuente: Etecsa

La mayoría de los parques donde instalaron el servicio en este último año presentaban un alto grado de deterioro, o incluso eran zonas con diversas complejidades sociales, que se beneficiaron con la introducción de la wifi, explicaron Plasencia Fajardo y Durán Fonseca. “Tanto es así que ahora las personas asocian el arreglo de cualquier parque con la posible llegada de la conexión inalámbrica, lo cual no siempre sucede”, aclararon las especialistas, quienes destacaron cómo en La Habana ha habido hasta que crear nuevos espacios con condiciones para la navegación “donde no había nada, solo monte”.

Otra política inteligente acorde con las características de su territorio es la que siguen en Granma, la tercera provincia del país en cantidad de zonas wifi, por detrás de La Habana y Pinar del Río. Un parque o emplazamiento típico wifi, con un área de 100 metros cuadrados —aproximadamente una manzana— requiere de tres AP (acces point) o antenas, junto con otros equipamientos que las provincias reciben, según una distribución que intenta ser equitativa, en dependencia también de las posibilidades técnicas para asumir el montaje y las condiciones que creen los gobiernos locales.

Lo que hemos hecho en Granma es estudiar el tráfico en tiempo real para optimizar el uso de las antenas —explicó Rodolfo Olivera Moreno, director territorial de Etecsa en esa oriental región— y eso es lo que nos ha permitido multiplicar la cantidad de áreas. Con los recursos autorizados, en lugar de dos o más AP, instalamos solo uno y lo monitoreamos: si el tráfico es muy elevado, entonces ponemos otro para no afectar la calidad de la conexión. De lo contrario, con el resto ampliamos las posibilidades en nuevos lugares.

Ampliar para cuidar

Con sus más recientes aperturas en Plaza Hicacos, Varadero, y el Instituto de Belleza, en la cabecera provincial, Matanzas se acerca a la cifra redonda de 35 zonas wifi, cantidad que debe alcanzarse cuando entren en operaciones las áreas de Santa Marta, Boca de Camarioca y el parque Martí, todas en Cárdenas. Tomás Ávila Milián, jefe del Departamento Comercial y Mercadotecnia en la división territorial de Etecsa, señaló que el propósito es llevar los servicios de la wifi al barrio, meta que depende, acotó, de la entrada de equipamiento.

Según el directivo, ampliar locaciones favorece la desconcentración en espacios muy concurridos al inicio, que vuelven un poco a la normalidad al dejar de ser sobreexplotados. Aunque al principio se concedió prioridad a las áreas céntricas y de fácil acceso, hoy en Matanzas el incremento apunta a lugares cerrados, menos expuestos a factores como ruidos, el sol o la lluvia. Clientes como Marisol Gómez Pérez agradecen la existencia del centro tecnológico situado en Narváez, “donde puedes acudir con la familia, conectarte y disfrutar de ofertas gastronómicas”.

Mantener el confort en las zonas wifi, tanto de las nuevas como de las áreas pioneras, debe ser otro objetivo clave por el cual tienen que velar los gobiernos locales, con la ayuda técnica de Etecsa, que evalúa de modo sistemático indicadores propios, pero también puede alertar si existen deficiencias en la iluminación nocturna, deterioro de bancos, abandono de áreas verdes o falta de poda de los árboles.

¿Un buen negocio?

 La reanimación social y comercial es otro beneficio de la creación de zonas wifi. A solo un mes de instalarse, así ocurrió en Mayajigua, localidad ubicada al norte de Sancti Spíritus y uno de los poblados más alejados de la ciudad cabecera provincial. “Además de poder comunicarnos con el mundo desde la esquina de la casa, es una iniciativa que ha reavivado la localidad. A cualquier hora el parque está lleno. No es solo un punto de encuentro entre familiares a través de Internet, igualmente es una oportunidad para socializar, saludar a los amigos, conocer nuevas personas”, comentó Maribel Panizo Carvajal una de las lugareñas asiduas a la plaza. La afluencia de público motiva la apertura de nuevos negocios.

A la par de la posibilidad de conectarse, aparecen los carritos para venta de piña colada, granizados o nuevas cafeterías y agentes de telecomunicaciones, una oportunidad no siempre bien aprovechada por las unidades estatales. También es cierto que entidades enclavadas en los alrededores de estos sitios han mejorado su imagen, pero en general a lo largo de todo el país todavía podría no ser suficiente el incremento de los servicios gastronómicos o recreativos en las áreas wifi. En La Habana, por ejemplo, la propia Etecsa tiene como política abrir o trasladar hacia las proximidades de estos sitios sus minipuntos para la venta de tarjetas nauta y propia, incluso con horarios especiales en algunos casos, así como la promoción en sus alrededores de la labor de agentes de telecomunicaciones como trabajo por cuenta propia.

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