Icono del sitio Trabajadores

Toca plantar bandera

Daniel Martínez, periodista de Radio Reloj

Un afilado reto se avizora en el horizonte del deporte cubano entre el 15 de julio y el 3 de agosto del venidero año. Los Juegos Centroamericanos y del Caribe con sede en Barranquilla, Colombia, serán el inicio de una marcha de esfuerzos, tesón e inteligencia, que tendrá como meta final los Juegos Olímpicos en Tokio, Japón.

Antes de comenzar cualquier travesía, nada mejor que hinchar las velas del optimismo. Ello podría traducirse en lo siguiente: Cuba, históricamente mandamás en estas lides, otra vez acaparará favoritismo para la corona, no solo por su reconocido linaje, sino porque debe haber sacado importantes conclusiones luego de anclar cuarta en los Juegos Panamericanos de Toronto, Canadá.

Todavía arde en la memoria lo acontecido en tierras norteñas, allí contra la mayoría de los pronósticos nos vimos superados en la tabla de medallas por Estados Unidos, habitual titular, Canadá y Brasil, estos últimos alcanzaron sus mejores prestaciones en esas justas, escudados en un trabajo serio y continuado, y cobijados por un sólido apoyo financiero.

Es cierto que en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro la delegación cubana enderezó el rumbo y cumplió con los objetivos trazados. Es irrefutable también que las citas multideportivas no se asemejan en diversos aspectos, y que en ocasiones algunos logros resultan engañosos, pues no descubren determinadas carencias.

En Barranquilla nuestra comitiva enfrentará la resistencia de los anfitriones, que además de preparar el programa de competencias a su favor, con la inclusión de algunas disciplinas en las que son potencia, deben estar robusteciendo sus fuerzas con una exquisita preparación; sin descartar el colmillo que siempre presenta México y el vital fuego de otras naciones, cuya competitividad es capaz de marchitarnos varias opciones.

Para el descorche feliz, Cuba deberá presentarse en mayúsculas, lo cual se traduce en que todos los deportes donde tradicionalmente nos apoyamos digan presente, y que aquellos algo alejados de sus días luminosos en materia de resultados se escuden en la fe y la garra, y centelleen éxitos que alumbren el camino.

Eso se anuncia con facilidad, pero no debemos olvidar que nuestro movimiento atlético no está ajeno a estrecheces económicas que lo obligan a estudiar cada paso y,que en ocasiones,reducen las opciones de la necesaria confrontación internacional, termómetro que mide proa y popa de muchos sueños deportivos.

En los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe, Cuba, casi siempre infalible en cuestiones de honor deportivo y robustecida por su histórico carácter, debería plantar bandera en la cima.

Compartir...
Salir de la versión móvil