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De Trump y sus cambios con respecto a Cuba

“Vergüenza de Trump” decía uno de los carteles de la protesta que tuvo lugar este viernes en Miami luego de las declaraciones de presidente de
Estados Unidos. | AFP

 

Luego del anuncio, este viernes, de la nueva política de Estados Unidos contra Cuba, varios lectores escribieron a nuestra redacción ratificando el apoyo a la Declaración emitida por el Gobierno Revolucionario, y solicitaban esclarecerse sobre el alcance de Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba. Trabajadores propone algunas respuestas.

¿Qué cambios introduce el documento firmado por Donald Trump?

-Sustituye las directivas presidenciales del 28 de junio del 2007 y del 14 de octubre del 2016. Esta última contenía el camino propuesto por la administración de Barack Obama para lo que ellos denominaban “normalización” de las relaciones bilaterales y reconocía que el bloqueo es “una carga obsoleta para el pueblo cubano y ha sido un impedimento a los intereses estadounidenses”.

-Reconoce que se apegará a la mal llamada Ley para la Libertad y la Democracia en Cuba firmada en 1996 para reforzar el bloqueo.

-Reitera su oposición a las convocatorias organizadas en Naciones Unidas y otros foros internacionales donde se exige el fin del bloqueo.

-Limita las actividades económicas de los estadounidenses y les prohíbe negociar con empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y a los servicios de inteligencia y seguridad.

-También restringe las posibilidades de negociar con las empresas públicas donde trabaja la mayor parte de la población cubana.

-Ratifica la vigencia de los acuerdos bilaterales que amparan la apertura de las embajadas en Washington y La Habana, y la suspensión de la política migratoria de “pies secos, pies mojados”.

-Veta todas las transacciones financieras que no estén autorizadas por los departamentos de Estado, Comercio y Tesoro. Admite aquellas que garantizan las operaciones de la sede diplomática en Cuba y de la Base Naval en Guantánamo, así como las operaciones de las aerolíneas y navieras autorizadas, el servicio de aduana, y las remesas de los migrantes cubanos.

-Endurece los controles para hacer efectiva la prohibición de turismo a sus ciudadanos.

-Ordena al Departamento del Tesoro actualizar la lista de quienes tienen prohibida la entrada al territorio estadounidense, e incluir en esta a ministros, viceministros y directores generales de los organismos del Estado; a los miembros de los consejos de Estado y de Ministros, de las Asambleas Nacionales y Provinciales del Poder Popular, a los funcionarios de los CDR, a los oficiales de las FAR y del MININT, a los dirigentes nacionales de la CTC y sus sindicatos, a los representantes del Tribunal Supremo Popular y a los directivos de los medios de comunicación estatales, entre otros.

-Mantiene el interés de potenciar al sector cuentapropista aunque los priva de sus clientes potenciales al reforzar la prohibición para viajar.

¿Qué sectores de EE.UU. aparecen entre los más afectados?

Hasta mayo de este año, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, 284 mil 565 estadounidenses habían visitado el archipiélago cubano. Tal cifra supera la cantidad de viajeros de ese país a Cuba durante todo el 2016.

Ese sector ha sido una de las principales víctimas de la nueva política pues su instrumentación estará encaminada a restringir los proyectos educativos y los intercambios “persona a persona, pueblo a pueblo”. En su lugar se potenciarán las visitas grupales monitoreadas bien de cerca por un representante de la institución que las patrocina.

Además, los visitantes deberán archivar, durante al menos 5 años, la constancia de los gastos realizados en Cuba, y esos documentos podrían ser fiscalizados en cualquier momento por las autoridades de los Departamentos del Tesoro o del Estado.

Según BBC, Cuba ocupa el lugar 141 entre los socios comerciales de Estados Unidos en el mundo. No obstante, existe un interés creciente entre los productores agrícolas, comerciantes e inversionistas de distintos sectores por incrementar el intercambio.

Desde el 2014 a la fecha, por ejemplo, varias compañías estadounidenses de telefonía celular fueron autorizadas para operar en la isla (IDT, T-Mobile, Sprint y Verizon). Otros sectores que aprovecharon la apertura fueron las aerolíneas y cruceros. Diariamente llegan a Cuba unos 20 vuelos gestionados por American Airlines, Delta, Southwest, Jetblue, y otras.

El portal digital Airbnb, en Cuba desde abril del 2015, anunció el pasado año que su espacio fue usado por el 35 % de los viajeros provenientes de EE.UU. para garantizar su hospedaje en la isla y aseguraba haber pagado unos 40 millones de dólares a “emprendedores cubanos” por concepto de alojamiento.

El grupo Marriott International, una de las empresas de la competencia del conglomerado Trump, compró en marzo del 2016 Starwood Hotels and Resorts, la primera firma estadounidense que consiguió una licencia para administrar un hotel (Four Points) en La Habana.

En enero de este año, el instituto neoyorquino Roswell Park inició un estudio clínico para probar la vacuna contra el cáncer de pulmón desarrollada por el Centro de Inmunología Molecular (CIM). Por primera vez la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos otorgaba un permiso de ese tipo a una empresa nacional.

El Roswell Park también fue autorizado por el Departamento del Tesoro para crear una empresa comercial con el CIM, la primera compañía conjunta cubano-estadounidense con licencia para investigar, desarrollar, producir y comercializar productos biotecnológicos.

Estos son algunos de los negocios afectados por las nuevas medidas de Trump. Los perjuicios son incalculables y a ello habría que añadirle el efecto disuasorio que podrían tener en los inversionistas potenciales de todo el mundo.

¿Cuándo se harán efectivos los cambios?

El Memorando orienta a las diferentes estructuras del Gobierno, especialmente a los Departamentos del Tesoro y Comercio, iniciar la preparación de nuevas regulaciones en los próximos 30 días. Aclara que los cambios de política no tendrán efecto hasta que el proceso no esté concluido, y que puede tardar meses.

¿Qué dicen los estadounidenses?

Varios medios han censurado el cambio de política. La revista The Atlantic, por ejemplo, publicó un artículo del exasesor de Barack Obama, Ben Rhodes, quien asegura que “la política de Trump en Cuba fracasará” y sostiene que “no tenía que ser de esta manera, y no se quedará de esta manera”.

El experto en Seguridad Nacional reitera que el bloqueo, “como vehículo de promoción de la democracia”, se ha malogrado, mientras Anthony L. Fisher, en la revista Reason, reconoce que la actitud del presidente representa un retroceso a “una posición previamente fallida, es como volver a luchar la última guerra perdida”.

Eric Thayer, de la agencia Reuters, afirma que la nueva política es “ganancia para la Unión Europea, China y América Latina”, mientras que un editorial de un medio neoyorquino califica de cínica la postura del presidente:

“La preocupación repentina del Sr. Trump por los derechos humanos es particularmente difícil de tragar”. L a músico profesional de la Orquesta Sinfónica de Minnesota, Rena Kraut, en un artículo publicado este sábado en The New York Times, recordó la visita que en mayo del 2015 hiciera su agrupación a Cuba y el instante en el que interpretaron los himnos nacionales de los dos países:

“No hubo abucheos, como algunos de nosotros temíamos, sino rostros llenos de lágrimas. La cálida bienvenida que recibimos (…) es una prueba de la sorprendente apertura que tienen hacia nuestra cultura. Y ese es el país que los estadounidenses siguen castigando”.

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