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César Arredondo: Avatares, sueños y memorias de la Voz de Plata de la radio cubana

Actualmente Radio Cadena Agramonte trasmite las 24 horas y posee dos transmisores en la cabecera provincial, FM y AM, respectivamente. Dispone de seis estudios, uno de ellos con alta tecnología para la grabación de los programas dramatizados. Su tecnología es digital aunque aún trabaja analógicamente. La emisora (edificio del centro) está situada en la céntrica Plaza de los Trabajadores. Fotos: Cortesía del entrevistado

 

Quienes hemos tenido el privilegio de haber nacido y crecido en Camagüey, o aquellos que han vivido o viven en la otrora villa que con el nombre de Santa María del Puerto del Príncipe fue fundada por los españoles hace medio milenio (2 de febrero de 1514), bien sabemos que Radio Cadena Agramonte (RCA) creada allí el 9 de junio de 1957, siempre ha hecho honor a la sentencia que define su identidad: La radio camagüeyana en el corazón del pueblo.

“Desde la cuna del Bayardo (desde hace varios años la palabra Bayardo se cambió por la de Mayor) y para toda la provincia trasmite Radio Cadena Agramonte…”, es la frase que en la voz del ya desaparecido locutor Francis (Francisco) López Escobedo, ha identificado —hasta hoy— a RCA. Durante seis décadas esas enfáticas palabras han penetrado en los hogares camagüeyanos, para satisfacer necesidades de información y de enriquecimiento educativo, cultural y recreativo, con una programación diversa y participativa. En tanto los lugareños han visto reflejadas sus inquietudes y sus problemas desde el desempeño de sus primeros locutores, entre ellos Mario Crespo Fuentes, Homero de Dios Suárez, ambos ya fallecidos, y el hiperactivo César Arredondo.

 

César Arredondo ha obtenido, entre otros muchos reconocimientos, la Réplica del Machete mambí del Generalísimo Máximo Gómez (FAR), la condición de Hijo Ilustre del municipio de Santa Cruz del Sur e Hijo Distinguido de la ciudad y la provincia de Camagüey, respectivamente. En la foto, durante la entrega de la placa La Radio, sentido de una vida, la cual le fue conferida por Radio Cadena Agramonte.

 

Con este último conversamos a propósito del aniversario 60 de RCA, para conocer algunas de sus experiencias en esta planta que definitivamente cambió la manera de hacer radio en Camagüey, donde hacia mediados de la década de los 50 existían unas 10 estaciones, entre ellas la 7AZ, una de las primeras del país, creada en enero de 1924 —luego convertida en la CMJA—; además de la CMJUU (también se le llamaba CMJW) lugar en el que trabajaba como locutor Raúl Alarcón Alejo, igualmente maestro de Arredondo, durante su adolescencia, en el Hogar infantil campesino Número 4 (equivalente a la secundaria básica rural) cerca del poblado de Siboney.

Allí nuestro entrevistado, nacido en 1938, en el humilde poblado de Becerra, en las proximidades del entonces central Macareño —posteriormente Haití, perteneciente al municipio de Santa Cruz del Sur—, comenzó a desarrollar su vocación por el arte de la locución, evidentemente motivado por su educador, el cual, por suerte para él, fue el primer director de RCA y le ofreció la posibilidad de trabajar en ese lugar.

“Comencé como locutor el 21 de agosto a las 5.30 de la tarde del año 1957 en un programa que tenía por título: Así cantaba y bailaba Cuba, con la voz de Esther Borja. Me ayudaba el productor Rogelio de Armas en el manejo de la libreta de las menciones. Todo era en vivo y yo estaba muy nervioso. Transcurrían los primeros días de RCA que se me había anticipado solo dos meses y medio. Por eso estoy conceptuado como fundador. De todas formas me lo merecía, ya que era lo que se llama en nuestro argot, ‘ratón de emisora’”, dijo César Manuel Arredondo Gutiérrez, quien muy joven, en 1960, obtuvo la Copa por Mejor locutor de Discoteca.

Premio Nacional de la Radio Cubana 2005, por la Obra de Toda la Vida y acreedor del Micrófono de la Radio Nacional y la Distinción por la Cultura Nacional, él recuerda que “cuando tenía séptimo grado —la escolaridad no era una limitación para solicitar el examen— presenté mis papeles en Domínguez y Falgueras, en el Cerro, sede entonces de la Dirección Nacional de la Radio. Me examiné en el Ministerio de Comunicaciones”.

¿Cómo influyó, en el desarrollo de su vida profesional, el haber trabajado en RCA?

“Sabía que con el nivel escolar que ostentaba nunca sería un buen locutor. Me fijé la meta de estudiar, de hacerme universitario algún día, algo muy difícil ya que en Camagüey no había universidad. Radio Cadena Agramonte fue mi gran escuela; emisora de mis amores y mis primeros temblores. Era una radiodifusora muy buena en lo profesional, pero exigía de mucho esfuerzo por parte de todo el colectivo para mantener el primer lugar entre las demás, lo cual obtuvo inmediatamente. Allí fui un buen locutor de los musicales; no así en la programación informativa”.

¿Alguna anécdota sobre sus vínculos laborales con RCA?

“Una de ellas puedo decirte que resultó muy pronto. Como ya te decía, no era muy diestro en la lectura de noticias; con el bajo nivel de escolaridad que me acompañaba no era posible alcanzar algo más. Cuando divisaba a los redactores Jorge Luis Canela Ciruana (unos años después director de nuestro semanario Trabajadores, en dos períodos) y Pedrito Álvarez, con un flash de última hora, y detrás el sonido de la sirena de aviso al aire, me subía la presión arterial. Ellos nunca lo supieron y ustedes se enteran ahora”.

Admirado, respetado y querido por sus colegas, familiares y vecinos, Arredondo asegura que RCA “siempre fue puntera en el aspecto profesional y lo ha seguido siendo. Los premios en los distintos festivales nacionales de la radio lo atestiguan. Mantengo el orgullo de haber trabajado en este centro, cuyo colectivo siempre estuvo junto a su pueblo, vibrando con él y entregándose a sus tareas con el amor de que es capaz todo enamorado verdadero”.

El igualmente acreedor del Sello del Laureado y de la Medalla Raúl Gómez García, ambos conferidos por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, agregó: “Esta estación se pegó a su pueblo oyente cual la hiedra, como dice una canción que presenté cientos de veces en RCA. Tú, que eres camagüeyano, sabes que nos persigue el mote de orgullosos. Yo creo que sí, pero orgullo bueno, ese que hace que sientan a su radiodifusora como algo suyo. Cuando salimos al aire en 1957, a los seis meses habíamos desplazado a las estaciones locales, provinciales y nacionales en las muestras efectuadas. A pesar del tiempo y de las nuevas ideas y formas de hacer, esto se mantiene. El camagüeyano es muy apegado a lo suyo y sobre todo, a esta planta que lleva el nombre de nuestro insigne héroe Ignacio Agramonte y Loynaz”.

¿Qué consejo pudiera trasmitirles a los jóvenes locutores que ahora trabajan en RCA y a los de todo el país en general?

“Sin mucha retórica: que sean esforzados, sencillos y honestos, estudiosos y ajenos a la pedantería y vano orgullo. Esta es una profesión en la que nunca se termina y cada programa es una página nueva en la que están otros retos que debemos vencer”.

Desde su visión como locutor aún en activo, ¿cuáles considera que son los principales problemas que enfrenta la radio cubana, dentro de la que, por supuesto, se encuentra RCA?

“Los problemas de la radio cubana, en general, están identificados con los de nuestra sociedad. Estamos acostumbrados a recibirlo todo sin mucho esfuerzo, ni mucha confrontación y esto, en mi criterio, ha venido lastrando los niveles de calidad y la necesaria exigencia que debe ser guía primaria para lograr un buen resultado. Nunca hubiera imaginado que, a estas alturas, exista un trabajador de la radio que rehúse hacer un turno de madrugada. Eso es insólito.

“Hoy los profesionales de la radio alcanzan los niveles universitarios exigidos para hacerse locutor. Malo fue el pobre nivel de mi época, carente de posibilidades. Ahora hay oportunidades para todo joven que sueñe, como soñé yo, hacerse locutor. Indudablemente hemos avanzado, pero es menester que los que dirigen la acción en todos los niveles, no solo cuenten con adecuada calificación administrativo-profesional, sino además con la sensibilidad necesaria, como rectores de personas con características, para algunos, singulares, pero sobre todo estimulados por su propia vocación”, expresó el amigable locutor de la Voz de Plata.

Arredondo: “Mantengo el orgullo de haber trabajado en esta emisora…”. En la foto, el destacado locutor en el momento en que recibió el reconocimiento del Instituto Cubano de Radio y Televisión en ocasión de los 90 años de la radio cubana.
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