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Participar para aportar

La realización del reciente proceso de rendición de cuenta del delegado del Poder Popular ante sus electores, correspondiente a la actual legislatura, deja un saldo más positivo en algunos aspectos que son clave para la participación ciudadana, aunque todavía resta mucho por conseguir en ese sentido.

En un comentario reciente al respecto en el periódico Trabajadores, destacábamos el derecho que como electores tenemos de preguntar y recibir explicaciones de nuestros representantes en el gobierno del municipio, sobre la ejecución de los presupuestos locales en función de las prioridades e intereses de la comunidad, así como a hacer sugerencias y participar en la toma de decisiones sobre el destino de tales fondos.

Y precisamente sobre ese tema recibimos un interesante correo electrónico de Gonzalo Rubio Mejías, vecino de la circunscripción 51 del municipio capitalino de Marianao.

Refería este ciudadano su insatisfacción por la falta de respuesta a una propuesta suya a las autoridades de su municipio para experimentar en 10 manzanas de su comunidad un sistema integral con vistas a la recogida de residuos urbanos, un tema tan sensible y urgente en La Habana.

La formalidad o silencio administrativo con que acogieron su iniciativa produjo en este elector una evidente molestia, lo cual es un ejemplo de cómo con frecuencia nuestros mecanismos todavía no consiguen ofrecer una salida adecuada a la participación ciudadana.

Pero iba más allá la queja del compañero Rubio Mejías, en Marianao. Narraba en su mensaje que le solicitó información sobre el Presupuesto municipal a su delegada, quien se la brindó “hasta donde pudo”.

Recordó entonces un problema que todavía no está resuelto en muchas partes: la información del Presupuesto y de su ejecución —decía este vecino bien informado— está muy agregada, consolidada a nivel de municipio, no se desglosa a nivel de circunscripción. No se desagregan los indicadores y las partidas de gastos, es decir, los datos de interés de los electores de la circunscripción.

Este elemento era muy importante para su iniciativa sobre la recogida de los residuos urbanos en el barrio, pues según argumentaba con razón este elector, para materializar cualquier idea siempre sería necesario contar con los indicadores y la ejecución de los gastos a nivel de circunscripción, lo cual debería resultar posible —en su criterio— gracias a la informatización de la administración gubernamental.

Traje este caso para ilustrar con un ejemplo concreto varios asuntos esenciales. Primero, que hay muchas personas en nuestro pueblo con ganas de hacer y aportar, no solo de modo formal o con su asistencia pasiva a una asamblea de rendición de cuenta, sino con sugerencias y propuestas valiosas para la comunidad.

En segundo lugar, destacar que todavía es pertinente revisar y perfeccionar los mecanismos de participación ciudadana en los gobiernos locales, y también en otras instancias del Poder Popular.

No debemos conformarnos con los pasos que ya dimos, de lo cual el proceso de rendición de cuenta, que ya concluye, constituyó sin duda un adelanto significativo, sino que debemos mantener una mirada crítica y autocrítica sobre este aspecto.

Tal actitud nos permitirá avanzar con mayor rapidez hacia un modelo de autogestión popular mucho más efectivo del que hoy poseemos, elemento clave para alcanzar el éxito en el perfeccionamiento del modelo económico y social cubano.

Y en tercer lugar, y no menos relevante, en el centro de esta voluntad política de ampliar y mejorar nuestra democracia socialista, resulta imprescindible una gestión financiera cada vez más transparente, eficaz y descentralizada, que permita no solo estar al tanto de quiénes, cómo y por qué decidieron el empleo de determinados recursos con un propósito u otro, sino igualmente impulsar nuevas fórmulas o mecanismos para la toma de decisiones previa sobre su destino.

Encuestas populares, licitaciones públicas de obras comunitarias, financiación de iniciativas y proyectos que el electorado proponga y avale con sus firmas, podrían ser parte de un abanico extenso de posibilidades a explorar, para que todas y todos podamos, como ciudadanía consciente y actuante, participar no ya formalmente, sino para de verdad, aportar.

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