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Erik Varela: mi arte es puramente cubano

Erik Varela.
Erik Varela.

El tema más recurrente en la producción pictográfica de Erik Varela está estrechamente relacionado con la variopinta contemporaneidad de los cubanos, asunto que refleja en sus discursos en los que a través del tratamiento del color, sobre todo, sobresale un noble nacionalismo. Por tal motivo entrevistamos al también director del Proyecto Cultural Enmarcarte, uno de los más reconocidos, por su calidad, en La Habana.

¿Se sabe que usted es un creador eminentemente autodidacto, a qué circunstancias atribuye sus conocimientos sobre el color, fundamentalmente en la interpretación de la vida insular?

Ante todo debo de señalar que, desde el punto de vista académico, no he cursado estudios básicos, pero en mi formación han influido las experiencias personales, es decir mi contacto directo durante muchos años con lo mejor del arte cubano; además de que he participado en infinidad de cursos, talleres y otros encuentros didácticos que han tenido mucho que ver con mi estilo y mi manera de ver e interpretar el arte.

¿Y en lo que concierne a la forma? ¿Pudiera decirse que usted crea a partir de símbolos, emblemas y alegorías estrechamente relacionadas con la cultura y la idiosincrasia de los cubanos de este tiempo?

Por supuesto, mi arte es puramente cubano, se nutre de las esencias de mi país, de su historia, de su cultura, de sus problemas, del pensamiento y la acción de mi pueblo, asediado durante tantos años por el odio y la amenaza imperialista. Mi obra es crítica, oportuna y sobre todo revolucionaria.

En cuanto a la forma de mis figuras, como puede apreciarse, me interesa mucho lo minimal, la substancia de las situaciones que quiero reflejar en mis cuadros. De ahí esos personajes sin rostro, siempre portadores de las emblemáticas sombrillas, en contextos disimiles que lo mismo abordan la soledad, el miedo, el amor, la duda y otros sentimientos humanos, como expresiones de patriotismo y fidelidad, asunto en el que igualmente utilizo la bandera cubana para poner  énfasis en las narraciones.

¿Cómo puede vincular su labor como director de un proyecto tan amplio y prolífico como Enmarcarte, con su vasta producción pictórica?

La cuestión es organizarse, delimitar el tiempo que dedicas a cada una de las tareas ineludibles que enfrentas a diario, entre las que se encuentra el ejercicio de pintar, el cual ya se ha convertido en una necesidad en mi vida.

¿Entre sus mayores aspiraciones cuál o cuáles puede mencionar?

Bueno, la mayor de todas es trascender, no solo dentro del panorama de la plástica cubana contemporánea, sino también a nivel internacional. Me gustaría exponer en una prestigiosa galería de La Habana y además llevar mi obra a plazas de relevancia en otros países. En tal sentido ya he dado los primeros pasos y me siento satisfecho de que mis cuadros sean bien acogidos en varias naciones como México, República Dominicana, España y Estados Unidos, pero tengo que seguir haciendo énfasis en la promoción nacional de mi obra, eso es muy importante, que tu gente, tu pueblo, se reconozca  a través de mis cuadros.

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