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La delegada de La Juanita

Para llegar a La Juanita, asentamiento poblacional típicamente campesino, donde el sol  alumbra junto al cantío del gallo y se ven florecer ciruelas a pesar de la sequía, hay que adentrarse varios kilómetros de la cabecera del municipio de Cifuentes. Allí todo es distinto: el aire es puro, la cordialidad de sus gentes anima al diálogo franco y la ingenuidad de sus niños sorprende por espontáneos y generosos.

Osmara, la enfermera delegada, está al tanto del funcionamiento de las instituciones de la comunidad. Foto: De la autora

 

Todos se saludan con el afecto que lleva implícito el apretón de manos o con el refrán a piel de labios, lo mismo en la tienda, en el círculo social,  la escuela. Asimismo puede verse a Araneisis, la doctora del consultorio oriunda del lugar o a las maestras dando consejos,  a los obreros agrícolas disponerse temprano para sus labores. Y en medio de ese ajetreo cotidiano está, por supuesto, la enfermera.

Osmara Pérez Mesa recorre el terreno, no únicamente en sus quehaceres profesionales sino también como delegada de  la Circunscripción 16.  Ella es representante además de los electores de las zonas de Aguacate, La Escogida, San Rafael, Distrito y Las Pozas, áreas rurales muy intrincadas de este territorio villaclareño.

Confiesa Osmara, que esta ocupación es válida y necesaria. “Mis electores me eligieron,  les debo respeto, ellos me ayudan y contribuyen en el trabajo comunitario, tengo  el deber de trasmitir sus inquietudes y demandas, y gestionarlas”, expresó convencida, a la vez que  reconoció que ser delegada es una tarea que hace con gusto, y pone en ello todo su empeño, a pesar de las complicaciones personales, laborales, y de ser esta una circunscripción que por las condiciones geográficas se considera de atención directa, es decir, no forma parte de un Consejo Popular.

Nada impide que esta mujer de apenas 39 años recorra lo mismo a pie que en otras formas tradicionales de transporte toda el área que cuenta con  338 habitantes, de ellos 94 adultos mayores. “Somos uno, en la unidad está nuestra fortaleza y  colaboramos para que todo salga con armonía, entre esos empeños tenemos un proyecto que hemos llamado Cultivando corazones”.

Mariíta es una activista importante para el trabajo de la delegada

 

Corazones cultivados

Por Mariíta se conoce a  María de los Ángeles  Rodríguez Milián, una mujer que entrega toda su energía para hacer florecer el trabajo comunitario en esta zona. Activa, de las que no envejece porque tiene un pensamiento creativo ilimitado, de las que encanta por sincera y  emprendedora,  de las que contagia con su alegría porque siempre tiene una idea nueva por concebir.

Es la coordinadora del proyecto Cultivando Corazones, el que tiene como objetivo reforzar los valores cívicos y patrióticos en los niños. “En mi casa funciona una biblioteca  escolar, desde esta se generan concursos, se atiende el programa Educa a tu hijo, se preparan los matutinos, y los estudiantes tienen un lugar importante para conocer la historia, la naturaleza, realizar los trabajos prácticos, etcétera”, dijo con el orgullo que da saberse útil.

La escuelita de 18 niños, multigrado, con dos maestras, en quienes, de solo mirarlas, se  aprecia  la carga de experiencia acumulada que hay en ellas, con una instructora de arte, y en la que cuentan con una computadora, está en lo más alto de una lomita donde ondea la bandera cubana, allí está Mariíta, haciendo que este centro educacional  sea la institución más importante de la comunidad y junto a ellos, Osmara, la delegada.

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