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Marinello: intelectual entregado a su pueblo

Atesoramos en nuestros archivos la siguiente dedicatoria de Juan Marinello Vidaurreta: “Mi felicitación y mi alegría ante avances de Los Trabajadores*, periódico llamado a servir intensamente a la Revolución. Cada uno de sus pasos significa una superación en la tarea de la clase responsable de las grandes victorias futuras”.

Marinello: intelectual
entregado a su pueblo

¡Qué compromiso esa misión que nos dio quien renunció a los beneficios de haber nacido en una familia de holgada posición económica para entregar su existencia a la causa de los humildes!

Esas palabras las escribió en noviembre de 1976, menos de un mes antes de constituirse la primera Asamblea Nacional del Poder Popular, en la que presidió la mesa de edad. Sobre la trascendencia de este hecho le expresó a nuestro órgano de prensa: “Creo que soy, efectivamente, el diputado de mayor edad de la Asamblea (tenía entonces 78 años). Ello me ofrece una perspectiva que los más jóvenes no pueden poseer.

“Tengo un conocimiento cabal de la naturaleza y funciones de las asambleas parlamentarias de la República burguesa porque fui miembro de la Asamblea Constituyente de 1940, de la Cámara de Representantes y del Senado. Conocí las entrañas de esos monstruos y también sus modos de integración en las campañas en que participé como candidato de la Unión Revolucionaria Comunista y del Partido Socialista Popular.

“Naturalmente, en cada una de aquellas Asambleas parlamentarias la mayoría aplastante obedecía a los peores intereses y las leyes aprobadas mantenían la monstruosa injusticia en que vivían las masas. A veces, como ocurrió en la Constituyente del 40, el esfuerzo de los convencionales comunistas logró la aprobación de preceptos progresistas a través de movilizaciones poderosas, pero esos preceptos nunca se aplicaron (…) Ahora en cambio, el pueblo trabajador que venció definitivamente a sus explotadores ha impuesto su voluntad y edificará el porvenir”.

Marinello llegaba a ese momento tras una intensa trayectoria revolucionaria desde los años 20 del siglo pasado: participó junto con Rubén Martínez Villena y otros intelectuales en la Protesta de los Trece e integró el Grupo Minorista y el Movimiento de Veteranos y Patriotas. Colaboró con Julio Antonio Mella en la batalla por la Reforma Universitaria y en la creación de la Universidad Popular José Martí. Después del asesinato de Mella presidió la Liga Antimperialista. En los años 30 realizó una intensa labor en favor de la República española, amenazada por el fascismo, y viajó a España al frente de la delegación cubana al Congreso Internacional de Intelectuales por la Defensa de la Cultura.

Formó parte activa de la vanguardia intelectual y política de la república neocolonial. Como pedagogo desarrolló una campaña en favor de una enseñanza cubana y progresista. Fue designado en el Primer Congreso como miembro del Consejo Mundial por la Paz. Ocupó la presidencia del Partido Unión Revolucionaria Comunista y el Partido Socialista Popular. Se enfrentó a los regímenes de Alfredo Zayas, Gerardo Machado y Fulgencio Batista, por lo cual sufrió persecuciones, cárcel y exilio. Fue un ferviente estudioso del pensamiento y la obra de José Martí, y contribuyó a su difusión.

Escritor de alto vuelo estético, con brillantes incursiones en la prosa, el verso, el ensayo y la oratoria, ejerció también el periodismo revolucionario en publicaciones cubanas y extranjeras.

Resulta imposible en breves líneas resumir tan fecundo recorrido por la historia patria que al triunfar la Revolución en enero de 1959 le dio la posibilidad a Marinello, según sus propias palabras, de “realizar bien la previsión de tantos años”.

Esas palabras las escribió en noviembre de 1976, menos de un mes antes de constituirse la primera Asamblea Nacional del Poder
Popular, en la que presidió la mesa de edad

 

Fue entonces presidente del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos, rector de la Universidad de La Habana, embajador y delegado permanente de Cuba ante la Unesco, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y del primer Consejo de Estado e integrante de la Comisión encargada de redactar la primera Constitución Socialista.

En el acto fundacional de la primera Asamblea Nacional del Poder Popular, el veterano luchador dio otra prueba de su entereza y su calidad comunista, como la calificó Raúl Castro Ruz, entonces primer viceprimer ministro y segundo secretario del Comité Central del Partido. Esa misma mañana había fallecido la compañera de Marinello de toda la vida, Pepilla, como él la llamaba cariñosamente. Sereno, sin exteriorizar la inmensa tristeza que le embargaba, él ocupó su puesto en la presidencia de la mesa de edad y condujo el desenvolvimiento de la sesión hasta que fue electa la presidencia definitiva.

La muerte de la esposa acortó la existencia del veterano luchador, que falleció tres meses después, el 27 de marzo de 1977. Fue una dura pérdida para el Partido, el Estado socialista, la cultura cubana, latinoamericana y universal y su pueblo, a los que entregó con modestia su excepcional talento e indoblegable espíritu de lucha.

*Así se denominaba entonces nuestro periódico, el subrayado está en el original

 

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