Icono del sitio Trabajadores

Mirar más allá del agua

El pasado 2016 el Foro Económico Mundial calificó la crisis del agua como el riesgo más preocupante para todas las naciones en los próximos diez años. La escasez del líquido, sumada a sus usos incorrectos, también ha llevado a diversos estudiosos a referir una posible Tercera Guerra Mundial por el acceso a esta, si antes no se toman las medidas oportunas.  

La muerte de al menos 361 mil menores de cinco años en el 2012 podría haberse evitado con una buena gestión en el saneamiento de las aguas.

 

Este 22 de marzo, día que el mundo dedica al recurso, se centró en las aguas residuales: el tema se convierte en alarmante cuando más del 80 % del total de estas se liberan en el entorno sin un tratamiento adecuado, según datos del Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de las Naciones Unidas (2017).

El mismo documento detalla que “los países ricos tratan aproximadamente el 70 % de las aguas residuales que generan, mientras que dicha proporción se reduce al 38 % en los países con rentas medio-altas y al 28 % en los países con rentas medio-bajas.  En los países pobres solo recibe algún tipo de tratamiento el 8 % de las aguas residuales industriales y municipales”.

La situación anterior tiene una repercusión negativa en la calidad y disponibilidad de las aguas superficiales y subterráneas, lo cual se expresa de igual forma en la seguridad alimentaria, la subsistencia de las comunidades rurales pobres, la vida en los ecosistemas marinos, y por tanto, en la pesca.

De acuerdo a la información divulgada por la ONU, unos mil 800 millones de personas consumen agua contaminada. Por esa causa en el 2012  se registraron 842 mil muertes en los países pobres y con rentas medias. En ese sentido, el sector más afectado son los niños menores de cinco años debido a los riesgos relacionados con la mala higiene de las manos.

El panorama se vuelve más crítico si se añade a esto la insuficiencia del líquido para satisfacer las demandas que suponen el crecimiento demográfico, la urbanización, la industrialización, así como el aumento de la producción y el consumo. En el 2030 se enfrentará un déficit del 40 % de agua y para el 2040, uno de cada cuatro niños vivirá en zonas con recursos hídricos extremadamente limitados.

En el contexto actual, cuando 36 países enfrentan altos niveles de estrés hídrico, “la gestión de las aguas residuales recibe escasa atención política y social en comparación con los retos del abastecimiento”, explica el informe. Sin embargo, ambas cuestiones “están intrínsecamente relacionadas, y descuidar las aguas residuales puede tener efectos altamente perjudiciales en la sostenibilidad de los suministros de agua, la salud humana, la economía y el medio ambiente”, precisa.

Con respecto a la importancia del cuidado y la gestión de los recursos hídricos, y a propósito del Día Mundial del Agua, Theodor Friedrich, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) en Cuba, advirtió que el clima es solo un factor incidente en la disponibilidad del agua: “Hay muchos otros que están bajo nuestro control directo. Y como la agenda del desarrollo sostenible no se puede cumplir enfocando en objetivos aislados, el problema del agua no se resuelve mirando solo al agua”.

Mirar más allá implica, entre otras acciones, promover políticas que faciliten la disponibilidad del elemento, sobre todo en las poblaciones más vulnerables; manejar y utilizar el líquido de forma eficiente; evitar la privatización de los ríos; crear consciencia a nivel social; y que los países desarrollados cumplan con su responsabilidad histórica de transferir la tecnología adecuada para el tratamiento de las aguas residuales. De ahí que, en diversas ocasiones, se entienda la crisis hídrica como una de las expresiones de la crisis de gobernanza que vive el mundo actual.

Como reto del presente al 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, puestos en marcha en enero del 2016, dejan el número seis: “Garantizar la disponibilidad de agua y su ordenación sostenible y el saneamiento para todos”. La varilla parece muy alta para la voluntad política demostrada hasta el momento; sin embargo, denunciar el problema y proponer metas resultan el primer paso para solucionarlo o, al menos, mejorarlo.

Compartir...
Salir de la versión móvil