Icono del sitio Trabajadores

Un libro para disfrutar y pensar

La soledad siempre viene acompañada, del periodista y escritor Rodolfo Torres, no es un libro estrictamente relacionado con uno de los sentimientos más temidos y abominados por el hombre, sino una obra que en tanto incita a la meditación sobre la vida insular de principios de milenio, nos conduce por sorprendentes laberintos de la existencia humana, en una suerte de entretejido de personalidades con diferentes matices sicológicos, extraídas de los solares habaneros y estupendamente dibujadas por el autor.

Un libro para disfrutar y pensar

 

Texto con fuertes tonos de erotismo, expuesto “a lo cubano”, de manera lineal, sin metáforas rebuscadas. Cuando se analizan las peculiaridades individuales de algunos de los protagonistas de esta historia, nos percatamos que en la exactitud de sus dibujos tiene mucho que ver el lenguaje adjudicado a cada uno de ellos.

A través de las 330 páginas de este volumen, el lector disfrutará, asimismo, de un soberbio ejercicio de la sátira y del humor —principalmente negro—, mediante una arquitectura literaria que se levanta sobre el misterioso asesinato de uno de los vecinos de la cuartería, suceso que impresiona por sus detalles: “Cientos de moscas cubren el rostro ceniciento de Paco. La lengua gruesa y amoratada cuelga de la boca junto con la punta de un trapo. Los ojos desorbitados y sin brillo le estallan casi en las cavidades oculares”.

La soledad… atrae por su sugerente narrativa, en la que sobresale la descripción física y espiritual de algunos personajes: “Al niño le palidece su rostro negro. Un negro bello; rostro alargado, mandíbula firme, nariz recta, ojos verdes y almendrados, cejas largas, espesas y bien perfiladas (…), dientes blancos y parejos…”.

Crónica de su tiempo es esta obra con acentos costumbristas, en la que el autor se refiere a un atributo de obligada referencia en la vida solariega: el espiritismo y la religión afrocubana, tema que deja fluir, con gracia y sarcasmo casi al principio de la novela cuando describe la “comunicación” de Zoraya con su difunto marido.

En el entramado sociocultural de este volumen vale subrayar el interés del escritor por incluir algunas expresiones tomadas del refranero popular, así como de palabras que han proliferado en el argot marginal, en tanto construye de manera simpática nombres de personas, animales y lugares mediante la fusión de diferentes vocablos que conforman una sola voz.

El humor, la ironía y el sarcasmo, amén de la recreación del “cubaneo”, desde una perspectiva que echa profundas anclas en la cultura y la idiosincrasia insulares, son características ineludibles en la producción literaria de Rodolfo Torres, quien en esta novela nos hace reír y pensar, sobre todo a través del absurdo, mediante la recreación de desatinadas circunstancias como la introducción del bodeguero en un armario, y su posterior traslado por la ciudad encima de una carretilla.

Novela de suspenso que se devora de principio a fin como multicolor acuarela caribeña con tonos cinematográficos, nos enfrentamos a otras situaciones de ficción recreadas en la vida urbana de La Habana contemporánea, entre ellas la homosexualidad y la homofobia, señalados con su real crudeza.

Tras un provocador juego de confusiones, intrigas, insinuaciones y enredos, la aclaración del asesinato de Paco parece no encontrar al culpable, hasta que en las páginas finales del libro emerge un personaje insólito: el doctor Frexeda, cuya irrupción da pie para que se agudicen los diálogos esclarecedores entre los que hasta ese momento estaban marcados como “sospechosos” de asesinato.

Libro para disfrutar y pensar que, en la estructuración del argumento, el tratamiento de la ficción, el diseño de la sicología de los personajes y el desenlace, supera la producción precedente de Rodolfo Torres, quien obtuvo con este volumen, en el año 2015, el Premio en Narrativa de Ficción, en idioma español, de la Editorial Entre Líneas, en Estados Unidos.

Compartir...
Salir de la versión móvil