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Otro premio para Margarita Mateo

Margarita Mateo Palmer (La Habana,  1950) es la trigésima  séptima persona que recibe el Premio  Nacional de Literatura de este país,  un galardón que ha reconocido a importantísimos  escritores por la obra de toda  una vida. 

Margarita Mateo Palmer recibe el Premio Nacional de Literatura 2016. La acompañan el ministro de Cultura Abel Prieto y Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro.Foto: Yander Zamora

 

La ceremonia, como ya es tradición,  tuvo lugar en la sala Nicolás Guillén de la  Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, sede  principal de la Feria Internacional del Libro.

Un jurado presidido por Reynaldo  González (quien recibiera el mismo premio  en el 2003) destacó la “vasta obra literaria,  que se ha movido en los terrenos de la  ensayística, la investigación literaria y la  narrativa, con una muy alta calidad”.

Ante un auditorio de amigos, alumnos  y admiradores, la también eminente profesora  evocó su itinerario creativo, sus referentes  e hitos.

Por suerte para sus lectores, la escritura  dejó de ser para Mateo un “acto de absoluta  intimidad” para convertirse en oficio  público y reconocible. Mucho tuvo que ver  en esa decisión su ejercicio pedagógico e  investigativo.

Ella sigue siendo una gran maestra,  pero su legado trasciende hace rato las  cuatro paredes de un aula. Bastaría un título  para incluirla dentro de los imprescindibles  de nuestra literatura: Ella escribía  poscrítica (1995), libro esencial, que marcó  un hito en los estudios sobre la historia, la  crítica y la teoría literarias.

Habría que sumar otra obra de referencia,  de grandísimos aportes: Paradiso: la  aventura mítica (2002). Y su laureada novela  Desde los blancos manicomios (2008)… En  fin, el Premio Nacional de Literatura 2016  parecería colofón natural, pues Margarita  Mateo ha obtenido los más encumbrados  reconocimientos literarios cubanos, entre  ellos siete Premios Nacionales de la Crítica  Literaria (la cifra probablemente no esté cerrada,  pues la escritora está en plenitud de  facultades).

Según Margarita Mateo, el galardón que  recibió este domingo es un don que la sobrepasa,  pero en realidad es acto de justicia. Ella  es hace rato una de las más acuciosas promotoras  de la literatura y la cultura cubanas y  latinoamericanas; una profesora de altura;  una investigadora preclara… Y —¿quién pudiera  ponerlo en duda?— escribe con el vuelo,  la destreza y el rigor de los grandes. Grande  ella misma.

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