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Torrens, el tornero de la vida

Entrevista al Hèroe del Trabajo de La repùblica de Cuba ANGEL TORRENS HERNANDEZ SNTMEREALIZADA: ORIGINALES:ANGELTORRENSHERNANDEZ FUENTE:TRABAJADORES FOTOGRAFO: OBSERVACIONES:HEROE DEL TRABAJO DE LA REPUBLICA DE CUBA/SINDICATOS/SNTM/TORRENS HERNANDEZ, ANGEL

A Ángel Antonio Torrens Hernández se le conoció como el tornero de la vida. Primero fue zapatero, luego obrero industrial, hasta convertirse en un trabajador de avanzada que alcanzó en 1994 la condición de Héroe del Trabajo del Sindicato Nacional de Industrias, de la provincia de  Villa Clara.

Tenía manos prodigiosas, ondulaba con ellas el metal, lo hacía dócil,  le daba cuerpo a los hierros con maestría… También como buen remediano sabía de música y dialogaba con fervor de su parranda, pero la conversación siempre volvía a su horno, ese donde templó el acero del compromiso.

Se dice que con solo mirar el amasijo del metal, no importaba cual fuese la aleación, hacía germinar del material el milagro hasta convertirlo en piezas exacta, en máquinas precisas, esas que luego conformaban un coloso azucarero.

Con la humildad que lo hizo grande, Torrens, el tornero de Planta Mecánica, siempre estuvo orgulloso de su fábrica y de los días en que junto al Che impulsó la industrialización en Cuba.

Fue del grupo de hombres que escogió hacer antes que hablar de lo que hacía. Prefirió entregarse al trabajo y la innovación para convertir en realidad lo que muchos creían imposible, de los que no guardaron nada para sí y transmitió a los jóvenes sus inmensas experiencias, adquiridas en la fábrica de fábricas villaclareña.

Ya no está físicamente. Será inolvidable su leve sonrisa y la franca expresión de sus ojos claros, que revelaban la nobleza que había dentro de sí. Se le recordará encabezando orgulloso el desfile por el Primero Mayo, portando la bandera cubana por la Plaza del Che, día, que según declaró varias veces, se sentía el más pleno de los hombres.

Su ejemplo quedará en cada colada de Planta Mecánica. Y ese modelo de hombre batallador, de los que ponen el pecho al trabajo hasta encontrar sus propias verdades, renacerá en la llama del horno que quedó encendido por su memoria en la fábrica que fundó.

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