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La huelga general que consolidó la victoria

Enero de 1959 bullía de acontecimientos. El día primero, desde Palma Soriano, las ondas de  la Radio Rebelde difundían un vibrante llamamiento de Fidel:  «Los trabajadores cubanos, orientados por la sección obrera del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, deben en el día de hoy tomar todos los sindicatos mujalistas y organizarse en las fábricas y centros laborales para iniciar al amanecer de mañana la paralización total del país.». «¡A la huelga general revolucionaria en todos los territorios no liberados!»

El 2 de enero la convocatoria encontró una rápida y contundente respuesta por parte de los trabajadores: los centros laborales se convirtieron en trincheras de la Revolución y las calles se llenaron de pueblo, en lo que constituyó una formidable demostración de apoyo al Ejército Rebelde y a Fidel.

Un grupo de dirigentes sindicales procedió a la toma de la sede de la CTC. Sellaron los locales de las federaciones que radicaban en el edificio y ocuparon los locales de estas ubicados en otros puntos de la ciudad. Fueron sellados los archivos y las cajas de retiro. Se comprobó después que los mujalistas habían robados los fondos de muchas de ellas. El transporte fue paralizado. Los trabajadores de los paraderos de guaguas tomaron las armas de las estaciones de policía y organizado las milicias en sus centros. El paro se extendió a los comercios y a otros sectores. Los traidores al movimiento sindical, eran expulsados y sustituidos por ejecutivos provisionales del sindicato. El Frente Obrero Nacional Unido actuaba como fuerza aglutinadora de las fuerzas que se oponían a la tiranía. En cada colectivo laboral se organizaron guardias día y noche en espera de la llegada de Fidel a la capital.

El único movimiento que hicieron los ómnibus fue para recoger en los barrios a los revolucionarios del pueblo que acudirían al Parque Central donde el FONU había convocado un mitin de apoyo a la huelga. El dirigente nacional de la sección obrera del Movimiento y el FONU Jesús Soto, ya fallecido, quien estaba recién llegado de Las Villas desde donde había venido con la columna del Che, describió así aquella manifestación proletaria y de masas:  «Fue un acto muy masivo, de reafirmación revolucionaria, de unidad obrera. En él hablamos representantes de todas las organizaciones integrantes del FONU: el 26 de Julio, el Partido Socialista Popular, el Directorio Revolucionario… También intervino la FEU. Se le informó a la multitud allí reunida que todo el país había respondido a la convocatoria de huelga general, y que esa actitud la mantendríamos hasta que Fidel revocara la orden; que ella era la garantía de que no sería burlada la voluntad del pueblo y la Revolución ascendería al poder.»

El 4 de enero desde Camagüey el Comandante en Jefe dio por concluido el papel de aquel histórico paro. En su mensaje señalaba: …»restablecidos en la República la libertad y el poder civil con toda plenitud, solicito a los líderes obreros y de todos los trabajadores, así como de las clases vivas, el cese de la Huelga General Revolucionaria que culminó en la más hermosa victoria de nuestro pueblo».

La contribución de los trabajadores al triunfo definitivo de enero, fue reiterada meses más tarde en el  X Congreso de la CTC, en el cual el Comandante en Jefe señaló:  «Porque fue la clase obrera la que dio, en la huelga general que promovió con el Ejército Rebelde, el puntillazo final a aquellos planes de escamotearle al pueblo la victoria a última hora, como se había hecho otras veces. Porque fue aquella huelga, y podemos afirmarlo con toda la autoridad que nos da el haber sido actores en aquellas horas decisivas, fue la huelga general la que destruyó la última maniobra de los enemigos del pueblo; fue la huelga general la que nos entregó las fortalezas de la capital de la República, y fue la huelga general la que dio todo el poder a la Revolución.»

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