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Fidel renacido

La doctora en ciencias Aida Liliana Morales Tejeda, presidenta de la filial santiaguera de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC). Foto: Betty Beatón
La doctora en ciencias Aida Liliana Morales Tejeda, presidenta de la filial santiaguera de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC). Foto: Betty Beatón

El sentimiento va más allá de lo que las palabras connotan y aun cuando todo ya parezca dicho siempre quedará algo latente, una anécdota, una imagen por develar, una añoranza, un recuerdo… que necesariamente tendrán que ser descubiertos y compartidos.

El silencio y el recogimiento de nueve días atrás se juntan ahora en un solo espacio pétreo, íntimo, mínimo, y a la vez inconmensurable.

En una roca está Cuba entera, América y más; ya se sabe por qué: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.

En esta tierra nuestra, santiaguera, es cierto, pero en definitiva cubanísima, Fidel se encumbra en su patria, “ara y no pedestal” y da luz.

Tenerlo aquí, ya se ha dicho, es honra y compromiso que en particular les llega muy de cerca a quienes se encargan de hurgar en el pasado para hacernos entender el presente y avizorar el futuro.

Le toca a los historiadores la altísima misión de investigar más la vida e ideario del Comandante en Jefe para ayudarnos a aquilatar su obra y materializar su pensamiento, de eso está convencida la doctora en ciencias Aida Liliana Morales Tejeda, presidenta de la filial santiaguera de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC).

¡Cuánta responsabilidad ahora para los historiadores!

“Sí, aunque desde siempre fue un interés adentrarnos en el estudio de la impronta de Fidel, pero sin dudas su partida física acrecienta el deber ineludible de ahondar en sus discursos, sus escritos, sus reflexiones… en toda la vastedad de temas que recogen.

“Porque realmente no hubo asunto que pasara desapercibido ante su mirada: la política, la cultura, la economía, la ciencia, el deporte, el medio ambiente, la medicina, el desarrollo sostenible, la agricultura, e incluso la propia historia, a la cual dedicó tiempo, en particular en la sugerencia de líneas de trabajo para los historiadores, muchas de ellas dialogadas durante un encuentro con miembros de la UNHIC en el año 2000.

“Ante tanta diversidad y con tan profundos análisis realizados por él es necesario un estudio pormenorizado y luego una consecuente divulgación para que su legado se conozca por todas las generaciones, y no solo dentro de Cuba sino fuera de ella también.

“Los historiadores santiagueros en particular estamos urgidos de desentrañar más y mejor los estrechos vínculos de Fidel con Santiago de Cuba y lo que se simboliza en ella, como mismo dijo el Comandante cuando le entregó el título de Ciudad Héroe.

“Hay varias investigaciones en torno a esa relación Fidel-Santiago, recientemente, en el contexto de las celebraciones por su 90 cumpleaños, se publicó el libro Fidel Castro Ruz en tierras santiagueras. Cronología 1933-2003, pero para nada queda agotado el extraordinario caudal de afecto y compromiso recíprocos, y eso exige de nosotros una labor historiográfica de rigor”.

En un mismo espacio físico se juntan en reposo eterno Céspedes, Padre de la Patria, Martí, Héroe Nacional y Fidel, el cubano más descollante del siglo XX ¿este simbolismo deviene también acicate para las investigaciones históricas?

“Sin dudas. Por esas cosas de la vida se unen en la gloria eterna tres paradigmas de la libertad, tres hombres que se entregaron en pos de la unidad de los cubanos y de la conquista de toda la justicia.

“Una misma tierra abraza y junta al iniciador de la lucha por la independencia, a quien dio cauce a la guerra necesaria, y al que materializó el triunfo de aquella épica hazaña que comenzó en 1868 y culminó en 1959, la Revolución cubana, esa que es una sola como tantas veces lo dijo Fidel.

“Pero además, el cementerio de Santa Ifigenia, Monumento Nacional, ya coronado como un sitio sagrado, da cobija a los restos mortales de otros hombres y mujeres que simbolizan el patriotismo cubano de todos los tiempos, digamos Guillermón Moncada, Mariana Grajales, Frank País, mártires del 26 de Julio, caídos en misiones internacionalistas…

“A esta pléyade se suma Fidel, que llega al sitio final de descanso victorioso, triunfal, devenido inspiración y guía.

“Así lo asume cada cubano digno y en particular lo asumimos los historiadores, a conciencia de lo que nos corresponde hacer en materia de indagación y estudio del caudal extraordinario de sabiduría, de ideología revolucionaria que se reúne en todos los documentos que lega el Comandante a la historia de la humanidad.

“El quehacer de muchos historiadores santiagueros ya se encamina hacia ese fin, pero creo que más allá de lo que profesionalmente podamos hacer, sería muy provechoso que otros especialistas, incluso estudiantes de diversas enseñanzas, se acerquen también, cada cual desde su perspectiva, al ideario fidelista, que se hace notable en cualquier rincón del país, porque cada pedacito de Cuba, de alguna forma u otra tiene algo de él y allí podrá renacer”.

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