Fidel: Siempre vivo entre llanos y montañas

Fidel: Siempre vivo entre llanos y montañas

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Palabras de Rafael Ramón Santiesteban Pozo, Presidente  de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños

Compañeras y compañeros:

Con profundo dolor y verdadera consternación los campesinos cubanos hemos recibido la noticia de la desaparición física del líder histórico de la Revolución Cubana, nuestro querido Fidel, paradigma de dignidad, resistencia, solidaridad y lealtad a los principios.

Un hombre que marcó la historia de América Latina y el mundo con su actuar revolucionario y sus ideas de profundo humanismo, que dedicó su vida a la lucha por la justicia social y la equidad, que fue la voz de aquellos a  quienes nadie escuchaba y se puso siempre del lado de los más humildes.  Él conjugó como nadie la palabra y la acción.  Nos enseñó con su ejemplo que los principios no se negocian, se defienden a cualquier precio.

Cabe recordar que en la Cuba prerrevolucionaria se frustraron las ideas de Martí de fundar una verdadera República “con todos y para el bien de todos”. Desde muy joven, Fidel denunció los graves problemas que afectaban al pueblo cubano, como el latifundio, el desempleo, la insalubridad, el analfabetismo y la discriminación racial, y cuando nadie creía en la posibilidad de una transformación verdadera, él creyó que sí era posible y lo arriesgó todo para lograrlo.  Con esa fe en la victoria guió una Revolución victoriosa que desde sus inicios asumió el legado martiano de echar su suerte con los pobres de la Tierra.

Desde los primeros momentos de la lucha en la Sierra Maestra el campesinado confió en Fidel y en el naciente Ejército Rebelde.  De múltiples formas nuestros campesinos brindaron su apoyo a las fuerzas insurreccionales.  Muchos de ellos se incorporaron como soldados y dieron sus vidas por una Revolución que defendía sus derechos y venía de verdad a liberarlos.

El desarrollo del Programa Agrario de la Revolución no solo se cumplió, fue mucho más amplio, entregó la propiedad de la tierra a campesinas y campesinos, llevó los adelantos de la ciencia y la técnica a la agricultura, otorgó créditos para financiar las producciones, estableció un mercado estable para los productos, creó el Seguro Agropecuario, llevó la educación, la salud pública, el deporte y la cultura hasta los más intrincados parajes de nuestros campos; y lo más importante, les dio la independencia y la dignidad, que solo puede ofrecer un país libre y soberano (Aplausos).

En las transformaciones del campo cubano se destaca la presencia y la labor de nuestro Comandante en Jefe.  La Ley de Reforma Agraria acabó con los latifundios, con el desalojo, el abandono, el ultraje y la humillación para las mujeres y los hombres del campo en que los mantuvo sumidos la sociedad burguesa.  Comenzó el pleno disfrute de una patria sin amos.

Más de 200 000 familias campesinas se convirtieron en dueñas de las tierras que cultivaban; esta fue la avanzada que impulsó la constitución, por Fidel, de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños.  Otro momento de gran significación fue la creación y desarrollo del movimiento cooperativo, con una participación decisiva en nuestra producción agrícola.

Fidel, para los campesinos cubanos, tu obra y tu pensamiento serán siempre faro y guía en la defensa de nuestra Revolución Socialista y sus conquistas.  Siempre estarás presente, y te seguiremos viendo con cariño en cada amanecer luminoso de nuestros campos, entre palmas, llanos y montañas, en el esfuerzo y el sacrificio de cada jornada que fertiliza los suelos para seguir cultivando tu legado.

Continuaremos en marcha indetenible, con confianza y optimismo, cumpliendo con nuestro deber patriótico de producir para el pueblo.  Con paso firme, sin prisa pero sin pausa, seguiremos perfeccionando nuestra nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible, guiados por el Partido y Raúl, hacia el futuro.

Desde esta Ciudad Héroe, rebelde ayer, hospitalaria hoy y heroica siempre, escenario de hechos trascendentales en la historia de la Patria, ¡frente a usted, Comandante en Jefe!, reafirmamos el compromiso eterno con la Revolución y con las ideas que hemos defendido y defenderemos, frente a todos los riesgos y desafíos.

¡Los campesinos cubanos no le fallaremos jamás a la Revolución!

¡Hasta la Victoria Siempre, querido Comandante en Jefe!  (Aplausos y exclamaciones.)

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