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Leyendas y refranes de los meyi

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Por Fernando Rodríguez Sosa

La fértil y rica identidad de la nación cubana es fruto incuestionable de ese largo proceso de mezcla, de integración, de las disímiles culturas que, con sus tradiciones, costumbres, leyendas, mitos, llegaron a la isla, a lo largo de varios siglos, desde lejanas latitudes del mundo.

No es extraño, por ello, que el catalogo editorial cubano contemporáneo se enriquezca, sistemáticamente, con nuevos títulos que, desde miradas y enfoques diversos, se acercan a esos temas relacionados con la génesis y desarrollo de la identidad de la isla.

Uno de esos libros es Los meyi, leyendas y refranes (Ediciones Cubanas Artex, 2015, 244 pp), en que sus autores, Rogelio Gómez Nieves y Bertha Hernández López, rescatan historias de la tradición yorubá que, a pesar del tiempo transcurrido, no han perdido su lozanía y se mantienen vivas de generación en generación.

A ello se refiere, precisamente, Hernández López cuan asegura que «los intercambios sincréticos, su riqueza simbólica hacen que la tradición yorubá llegada hasta hoy esté impregnada de referencias culturales, principios y rituales que nos distinguen, no obstante asumir marcadamente los valores que deben regir al hombre en su accionar social…».

“El ruiseñor demonio” es uno de los textos incluidos en el capítulo «Iroso Kana», muestra fehaciente del sentido aleccionador que caracteriza al volumen en su conjunto.

Orúnmila fue invitado a un concilio en tierras lejanas donde asistían sacerdotes de varias religiones del mundo. Él sacrificó y dejó su ebbó bajo un árbol cubierto de algodón. Todos los sacerdotes idearon ir de paseo al bosque y comenzó el debate y nadie mostró interés por la doctrina de Ifá, tachándola de primitiva y salvaje.

Orúnmila cubrió sus ojos con algodón y comenzó a rezar bajo el árbol donde pondría su ebbó.

Ikú llegó en forma de ruiseñor al sitio y se puso a trinar sus más suaves melodías, y todo el que escuchó quedó hechizado.

El ruiseñor tomó forma de demonio y dijo: Todo el que escuchó mi trino se irá conmigo.

Se sustenta esta obra en una valiosa y desconocida información, atesorada tanto en el archivo personal de Gómez Nieves como en libretas y documentos inéditos de santeros e iniciados en el culto de Ifá, que han sido consultados gracias a la generosidad de sus albaceas.

Antes de este libro, Rogelio Gómez Nieves (La Habana, 1973), acucioso investigador de los cultos africanos y su repercusión en la mayor de Las Antillas, ya había publicado Pataquines y fundamentos de Ifá; mientras que Bertha Hernández López (La Habana, 1955) acumula una activa y fecunda labor como editora y traductora literaria.

Con la publicación ahora de Los meyi, leyendas y refranes, Gómez Nieves y Hernández López contribuyen, indudablemente, a salvar la memoria pasada, presente y futura de la nación cubana. Un libro que invita a conocer el ayer, para así entender el hoy y poder prever el mañana.

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