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El Sur se acerca al Sur

La necesidad de fortalecer las instituciones mundiales para garantizar la paz, la no injerencia en los asuntos internos de cada Estado y el respeto a la soberanía nacional, fueron otros de los temas evaluados por los jefes de Estado y de Gobierno de los 120 países miembros y un territorio autónomo, que asistieron a la cita. Foto: Tomada de Google
La necesidad de fortalecer las instituciones mundiales para garantizar la paz, la no injerencia en los asuntos internos de cada Estado y el respeto a la soberanía nacional, fueron otros de los temas evaluados por los jefes de Estado y de Gobierno de los 120 países miembros y un territorio autónomo, que asistieron a la cita. Foto: Tomada de Google

 

El sur del mundo suele identificarse con economías frágiles y dependientes, pero desde hace medio siglo surgió una estrategia política entre algunos estados de África, Asia y América Latina que buscaba poner remedio a esta situación.

La Cooperación Sur Sur nació inspirada en los principios de la colaboración y la complementación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), por lo que no resulta casual que el tema haya sido abordado en las sesiones de la XVII Cumbre en Isla Margarita, Venezuela, que concluyó este domingo.

La también llamada Cooperación América del Sur-África (ASA), ha ampliado su ámbito en la economía internacional, pero varios  especialistas coinciden en que las potencialidades son aún enormes.

No existe una fecha que precise cuándo comenzó esta forma de intercambio entre las naciones del sur, se asume que fue en el contexto de la Conferencia de Bandung (1955) que dio vida al MNOAL.  Desde entonces este comercio muestra importantes avances. En 1995, por ejemplo, representó  el 10 % del intercambio  mundial, cifra que ascendió al 20 % en 2008.

Datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) demuestran que a pesar del progreso, África y América Latina todavía participan muy poco en la comercialización de mercancías y servicios, si bien se encuentran en una fase calificada como “dinámica”.

En el 2007 África representó sólo el 3,1% de las exportaciones mundiales y el 2,6% de las importaciones, mientras que América Latina el 5,7% y el 3,3%, respectivamente. Estas estadísticas parecen ínfimas frente a las de los grandes inversores mundiales, pero resultan de particular relevancia.

Arabia Saudita, Brasil, India y Singapur son algunos de los principales actores de este intercambio, principalmente en los sectores de la agricultura y la tecnología.

Con los años las exportaciones entre estos países siguen aumentando, particularmente en Asia,  con una importante participación de África, de acuerdo con las cifras del año 2013 de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).

En América Latina varios gobiernos progresistas, como el de Hugo Chávez, y los de Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, defendieron la relación con África. Brasil, por ejemplo, implementó  políticas específicas que dieron continuidad al vínculo lingüístico y racial.

El gigante suramericano ha acentuado como principales clientes africanos a Egipto y Sudáfrica, mientras que sus proveedores fundamentales son Nigeria y Argelia, según publicó la plataforma de negocios Africainfomarket. El sitio también mostró que mantuvo un intercambio significativo como azúcar, melaza y miel; y entre los importados, aceites de petróleo y betún, mezcla esta última que se emplea en la conservación de productos orgánicos y materiales.

Venezuela también se destacó en el apoyo en sectores económicos como la agricultura, la tecnología y la asistencia técnica en la exploración y explotación del petróleo.

Precisamente la XVII cumbre fue un espacio para fomentar la cooperación con otros bloques regionales, consolidados en Asia, África, América Latina y el Caribe, y para legitimar propuestas como la creación del Banco del Sur, y el surgimiento del Fondo de Financiamiento para el Desarrollo.

Se propuso además asumir el Plan del 2030, aprobado el pasado año durante la conmemoración del sistema de Naciones Unidas, como medio para superar las deudas y retos heredados del colonialismo, neocolonialismo, neoliberalismo y el sistema salvaje del sometimiento de las economías.

En agosto último el canciller iraní Mohammad Javad Zarif visitó varios países latinoamericanos y resaltó el buen estado de las relaciones con la región, donde se han identificado posibilidades de compartir experiencias y capacidades en ingeniería y agricultura principalmente con Bolivia, Ecuador, Venezuela, Brasil y Cuba.

Todo esto ocurre en un importante contexto para América Latina, declarada Zona de Paz, y que busca librarse para siempre del dependencia en sus distintas formas. El mandatario venezolano Nicolás Maduro, al asumir la presidencia de la organización regional hasta 2019, expresó que a estos propósitos se dirige también el MNOAL, argumentos que fueron incluidos en la Declaración de Isla de Margarita aprobada en la XVII cumbre.

Arropados en estos principios del MNOAL el próximo año, en Quito, Ecuador,  tendrá lugar la cuarta cumbre de la Cooperación Sur Sur donde se espera que los proyectos económicos sigan acercando a aquellos Estados que un día el Norte separó.

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