A Río, con la cabeza erguida

A Río, con la cabeza erguida

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El luchador Mijaín López, al centro, escoltado por Julio César La Cruz (boxeo) y Rafael Alba (taekwondo). ACN FOTO/Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ
Foto: Marcelino Vázquez Hernández

Por Hassan Pérez Casabona

En apenas unas horas concentraremos nuestra atención en los Juegos de la XXXI Olimpiada, a celebrarse en Río de Janeiro entre el 5 y el 21 de agosto. Una vez más estas citas no solo recibirán a los deportistas más relevantes, sino que servirán como llamado a la construcción de un mundo diferente, signado por los ideales de amistad y fraternidad y no por las guerras que continúan enseñoreándose en múltiples latitudes.

Desde que bajo el influjo del Barón Pierre de Coubertin se efectuó en la Atenas de 1896 la primera versión de las olimpiadas de la era moderna, ese ha sido uno de los propósitos cardinales, retomando en buena lid el espíritu reinante en estas justas durante la antigüedad: fomentar la paz como aspiración suprema, incluyendo la tregua de cualquier acción bélica mientras tienen lugar dichas competiciones.

Cuba, cuyo historial en estos certámenes es una muestra irrebatible de la obra revolucionaria, viaja hacia la “Ciudad Maravillosa” con el anhelo de superar la actuación precedente de Londres, donde alcanzamos cinco coronas.

A favor de esa proyección, en el plano cuantitativo, el hecho de que clasificamos  catorce  atletas más a la urbe carioca, que los que concursaron en la capital británica (124 por 110) y que ahora contendremos en un quinteto de disciplinas adicionales a las que inscribimos junto al Támesis.

Dichas fortalezas numéricas se consolidan con el hecho de que hoy contamos, conociendo perfectamente la complejidad de cualquier vaticinio antes de la arrancada, con mayores posibilidades de ascender a lo más alto del podio, que las que aparecían en el radar a pocas semanas de que en predios del Big Ben se escenificara la más trascendente fiesta de la juventud universal.

El cubano Lázaro Álvarez ( rojo), vencedor ante el mexicano Lindolfo Delgado en la final de la división de los 60 kilogramos. Foto: Roberto Morejón Rodríguez.
El cubano Lázaro Álvarez ( rojo), vencedor ante el mexicano Lindolfo Delgado en la final de los 60 kilogramos en Toronto 2015. Foto: Roberto Morejón Rodríguez.

 

Ateniéndonos estrictamente al análisis de los resultados obtenidos en las principales justas de este cuatrienio, principalmente las convocadas hace alrededor de 12 meses, no es ninguna utopía aspirar a rebasar lo conseguido en el 2012.

Ahora, por ejemplo, el boxeo tiene una potencia superior a la del convite pasado, en gran medida por las actuaciones fabulosas de nuestros “Domadores” desde que debutaron en la Serie Mundial.

Es cierto que Roniel Iglesias y Robeisy Ramírez, monarcas en Londres, no llegan con el favoritismo que suponíamos tiempo atrás, pero también lo es que Lázaro el “Príncipe” Álvarez, Julio César La Cruz, Arlen López, Johanys Argilagos y Erislandy Savón parecen en inmejorables condiciones de batirse con todas las de la ley por la gloria olímpica, la más cara pretensión de todos los deportistas del planeta tierra, desde que comienzan a incursionar en la niñez por estos menesteres.

Mijaín López, nuevamente el abanderado de la comitiva antillana, tiene en su palmarés las diademas conseguidas en Beijing y Londres, a lo que incorpora cinco títulos mundiales. Nadie puede ignorar, asimismo, que posee una extraordinaria motivación por colgarse su tercera presea a este nivel. Algunos dirán que el turco Riza Kayaalp, único que  lo ha derrotado en los últimos años, es el favorito del momento, pero no solo respaldo al Coloso de Herradura hasta el final, sino que considero es una de las preseas áureas más seguras para la embajada nacional.

Liván López, Reinieris Salas, Yowlys Bonne y sobre todo Ismael Borrero (que el año pasado sentó cátedra con su triunfo en el mundial de Las Vegas) están empeñados por mantener a la lucha como bujía en torneos de esta envergadura.

Idalis Ortiz es otra de armas tomar y tiene la posibilidad real, si derrota a cada contrincante como hizo en el hogar de Sherlock Holmes, de erigirse en la primera judoca latinoamericana con dos cetros en convites olímpicos. Asley Gónzalez, si bien no con la misma solvencia de dos años atrás, producto de múltiples lesiones y de una intervención quirúrgica en uno de sus hombros, es también aspirante serio a entonar las notas del himno nacional, en la ceremonia de premiaciones.

Manrique Lardué, durante su ejecución en las barras paralelas. Foto: Mónica Ramírez.
Manrique Larduet, durante una ejecución en las barras paralelas. Foto: Mónica Ramírez.

 

En el atletismo disponemos de un trío de mujeres que hace rato nos pusieron a soñar. Hablo de las discóbolas Denia Caballero y Yaimé Pérez, y de la sensacional pertiguista Yarisley Silva. La villaclareña Caballero fue la mandamás del mundial  más reciente, pero tiene como rival súper enconada a la croata Sandra Pérkovic y eso es un desafío de marca mayor del que esperamos pueda salir airosa otra vez.

La vueltabajera Silva, por su parte, reserva para los eventos de alcurnia los brincos más espectaculares y esa condición hace que todas las garrochistas le teman, aunque este año enfrentó algunos contratiempos que la apartaron en momentos clave de los entrenamientos, algo que también le ocurrió, derivado de una lesión, a Pedro Pablo Pichardo, dos veces vicetitular del orbe.

El santiaguero Pichardo, el galo Teddy Tango y el estadounidense Cristian Taylor, le insuflaron en las recientes temporadas otro nivel al triple salto, estirándose cada uno por encima de los 18 metros.

El taekwondo tiene en el espigado Rafael Alba más que una promesa. El muchacho de la tierra caliente ya brindó en Puebla, México, hace dos años una nítida clarinada, cosechando el pergamino dorado en el Campeonato Mundial. Su estabilidad desde entonces es tal que desbancó en casa a Robelis Despaigne, otro atleta de enormes potencialidades, que hace cuatro años se llevó el bronce bajo los cinco aros.

Dejo para el final en esta síntesis a dos figuras con aliciente adicional en la tierra de la samba, ya que si cuelgan sobre sus pechos una medalla resultaría la primera vez en la historia que ello sucedería, para esas modalidades dentro de casa. Me refiero al gimnasta santiaguero Manrique Larduet y al remero guantanamero Ángel Fournier.

Larduet tiene a todos boquiabiertos, luego de su demostración en el mundial de Glasgow del pasado año. Al punto que la mismísima Nadia Comanechi visitó una sesión de entrenamiento suya, durante su paso por La Habana. Lo mejor es que no solo alberga opciones en barras fijas, caballo de salto o paralelas, sino que, como hizo saber en la bella ciudad escocesa, su integralidad lo sitúa a la vanguardia dentro de la pugna por ascender en el evento de all around, o máximo acumulador.

Al gigante de Caimanera, de otro lado, solo le falta un trofeo olímpico en su brillante carrera por pistas acuáticas de todas las geografías. Es la suya una especialidad con contendientes extraclases pero hace tiempo que, en ese selecto grupo, los analistas más renombrados colocan por derecho propio al antillano.

A esta línea de avanzada se suman nombres como los de Lisandra Guerra y Arlenis Sierra en el ciclismo; Dayaris Mestre y Maricet Espinosa en el judo; Yasnier Toledo en el boxeo, Yusmari Mengana en el kayak, el dueto Serguey Torres-Fernando Dayán Jorge en la canoa biplaza a mil metros, y Leuris Pupo en la pistola rápida (ya saboreó el néctar de la victoria en estas lides) con la certeza de que todo es posible en los escenarios cariocas; sin que ello implique asumir que las posibilidades de los nuestros son exactas a llevarse obligatoriamente, a la hora cero,  una medalla. Ese es un sendero escabroso que solo es posible vencer, paso a paso, sacando a relucir la cota máxima en cada presentación.

Lo más importante, como se expresó durante la ceremonia de abanderamiento en el Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución, es que la delegación cubana intervendrá en los recintos brasileños representando a un pueblo que libra con honor otras batallas en diversos campos. Ese ha sido nuestro desempeño invariable a lo largo del tiempo: el juego limpio dentro de los terrenos y la actitud camaraderil fuera de ellos. Dicha mirada es también atributo incuestionable de concebir al deporte desde su simiente como derecho del pueblo.

BEIJING, CHINA - AUGUST 25: Denia Caballero of Cuba ccompetes in the Women's Discus final during day four of the 15th IAAF World Athletics Championships Beijing 2015 at Beijing National Stadium on August 25, 2015 in Beijing, China. (Photo by Andy Lyons/Getty Images) *** Local Caption *** Denia Caballero
La villaclareña Denia Caballero, monarca mundial del disco en Beijing 2015.
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