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El martirio de Gaza

El Estado neofascista de Israel  ha concentrado en la Franja de Gaza la artillería gruesa de su política de exterminio de la población palestina, mientras aplica una sistemática represión en la Cisjordania ocupada.

Foto: AFP

 

Bloqueada por aire, mar y tierra desde el año 2007, tras la toma del poder en ese territorio por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), atacada y asediada constantemente por la aviación, la marina y el ejército israelí, Gaza, se asemeja a los ghettos nazis de la Segunda Guerra Mundial, donde murieron millones de judíos.

En esta estrecha franja de 360 kilómetros cuadrados de árido territorio, una de las regiones más densamente pobladas del planeta, se hacinan cerca de dos millones de palestinos, obligados por la barbarie terrorista israelí a muy precarias condiciones de subsistencia y sumidos en la pobreza y en una crisis humanitaria de enormes proporciones.

Dos años después de la Operación Margen Protector que dio nombre a la agresión militar sionista a la Franja de Gaza en el julio del 2014, causante de la muerte a 2 mil 450 palestinos, de ellos 340 niños, y heridas y traumas a más de 11mil 500 mil de sus habitantes, persisten las consecuencias de la enorme devastación, los ataques del ejército israelí y las medidas punitivas con las que Tel Aviv pretende doblegar la resistencia palestina.

El estado de sitio y las restricciones sionistas no han permitido la reconstrucción de la infraestructura civil arrasada en el 14 por %, ni las más de11 mil viviendas destruidas total o parcialmente, ni la de hospitales, postas sanitarias, escuelas, la universidad islámica, mezquitas, centros de energía eléctrica y de suministros de alimentos.

Según datos del  Fondo Monetario Internacional (FMI) el desempleo entre los jóvenes sobrepasa el 50 %, en una población donde casi el 70 % depende de la ayuda humanitaria.

Carentes de una economía autónoma, destruida su infraestructura, restringidas sus finanzas y dependientes de la contribución de algunos países árabes y musulmanes, o de la escasa ayuda que brindan las agencias especializadas de la ONU, la población civil palestina en la Franja de Gaza sufre de las mayores privaciones para su subsistencia y, a la vez, de la constante amenaza de exterminio por Israel, que la ha declarado su enemigo.

El genocidio sionista es más evidente ante la negativa de Tel Aviv de permitir u obstaculizar la entrada a Gaza de alimentos, combustibles, agua potable, suministros médicos, cemento, excavadoras y otros equipos de construcción necesarios para la obras de reedificación, mientras mantiene un cerco un cerco sobre el paso de Rafah, en la frontera con Egipto, imposibilitando el libre tránsito de los palestinos y el acceso a las fuentes de suministros.

Las incursiones del ejército contra la sufrida población de Gaza no han cesado y continúan los asesinatos de civiles palestinos, de menores de edad y recién nacidos, ante el repudio de la comunidad por tan flagrantes violaciones a los derechos humanos y a las resoluciones de Naciones Unidas.

En su reciente visita a la Franja de Gaza, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, comprobó la trágica situación y las  inaceptables dificultades que afrontan sus pobladores “que afrontan la humillación, la ocupación y el bloqueo, el que exigió a las autoridades de Tel Aviv Israel ponerle fin.

Reclamo del que el Gobierno del ultraderechista primer ministro israelí Benjamín Netanyahu hace escarnio, incrementando cada día los asentamientos de colonos judíos en los territorios palestinos ocupados, haciendo más severa la represión y la limpieza étnica  con el asesinato de mujeres, jóvenes y niños.

Lo que reafirma su falta de voluntad política y la de su fiel aliado el Gobierno de Estados Unidos, para crear condiciones propicias al reinicio de las negociaciones de paz, las cuales posibiliten la constitución de un Estado palestino independiente, con Jerusalén como su capital y dentro de las fronteras ocupadas durante la Guerra de los Seis Días en junio de 1967, que sería una de las mayores contribuciones a la seguridad y la estabilidad de la región.

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