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Almacenes llenos, barcos estancados

Las casillas esperan por un alambrón. Foto: Agustín Borrego
Las casillas esperan por un alambrón. Foto: Agustín Borrego

 

Con los  almacenes abarrotados de mercancías, principalmente de alimentos, las terminales Andrés González Lines  y Haiphong, en el Puerto de La Habana, enfrentan en estos momentos una  compleja situación, pues los niveles de  transportación actuales no satisfacen la  demanda de lo existente y mucho menos de lo que está por arribar.

“Hoy tenemos tres barcos, uno con arroz, uno con frijol y otro con maíz, y en los próximos tres días se suman dos con soya y arroz”, dijo Leandro Martínez, director de la unidad empresarial  de base (UEB) Habana, perteneciente a  la Empresa de Servicios Portuarios de  Occidente.

Leandro Martínez, director de la unidad empresarial de base Habana. Foto: Agustín Borrego

 

Si bien llegamos con otro fin al puerto, no pudimos eludir lo que allí ocurre  desde hace varios días. “Tenemos un  buque de frijol operando en variante directa (los estibadores cargan directo al  camión), con un rate de 2 mil 500 toneladas. Por esa vía solo se extraen  unas  200 y tantas toneladas diarias, muy por  debajo de lo que debe hacerse.

“Consideramos, según nuestros cálculos, que este barco de frijol tendrá alrededor de unos 60 días de operaciones y por consiguiente se debe pagar estadía.  Se hace necesario el incremento urgente de las transportaciones, tanto automotriz, ferroviaria como marítima, pues con los planes actuales las cargas caerán en la denominación de cargas viejas”, expresó  muy preocupado Leandro.

Precisamente, el día primero de junio, a las tres de las tarde, hora en que comenzaba el segundo turno de trabajo, había un solo camión en la entrada de la terminal Andrés González Lines para cargar 35 toneladas  de frijoles. Comprobamos después que  era el único planificado.

Manifestó el director  que el cierre del primer trimestre fue favorable,  pues se mantuvo la capacidad en los  almacenes. Ya desde el mes de abril  comenzaron los problemas, porque  el plan de extracción no es suficiente  para las mercancías que están llegando a la unidad”, subrayó.

“La empresa se afecta, usted debe hacer la planificación de seis o siete brigadas para descargar un barco. En el caso del frijol estamos poniendo una sola brigada por turno para hacer 70 u 80 toneladas, e incluso, una   de 17 hombres para 35 toneladas. Eso  es planificar ineficiencia”, aseveró.

Los almacenes están completamente llenos. Foto: Agustín Borrego

 

 La urgente respuesta

Algunos estibadores han buscado la sombra para evitar el sol de la tarde. Otros se dirigen a Francisco Orozco (conocido como el Ñato) y jefe de brigada, para preguntarle: ¿Qué pasa?,  ¿cómo está la situación? “Tenemos 26  brigadas, pero ahora existe una para la  jornada, eso provoca una afectación,  ya que el 80 % de los estibadores no  pueden laborar. Ellos no desean que el  Estado pierda y, por supuesto, necesitan  su salario”, apuntó.

Comentó que los trabajadores exigen una explicación a la administración, al sindicato y al Partido. “Pero  no tenemos una respuesta. Siguen  llegando barcos y continúa la misma  situación: no entran camiones”.

De acuerdo con las palabras de  Leandro, en la terminal Haiphong “en el almacén dos tenemos fertilizante, el cual está destilando debido al tiempo que lleva ahí. Eso puede provocar que la mercancía vaya perdiendo peso, se deteriore el embalaje. Por consiguiente,  las condiciones de la extracción no van a ser las mejores.

“En ese caso, el dueño es la Empresa Logística de la Agricultura, de  la provincia de Artemisa, perteneciente al grupo Gelma, del Ministerio  de Agricultura. Puedo asegurar que  cada cliente ha sido notificado, todas  las semanas se les pasa un parte sobre  la carga vieja que tienen aquí”.

Enfatiza que lo de los fertilizantes sucede todos los años, pues “como  la mayor parte de los buques que entran son de alimentos, el transporte  se prioriza para ellos”.

Más de una vez hemos escuchado a Silverio Ruiz (Guanabacoa), secretario del buró sindical en el Puerto de La Habana, exponer sus preocupaciones en  las  reuniones del Sindicato Nacional de  Trabajadores del Transporte y Puertos  en torno a la demora en la extracción  de la mercancía: unas veces por falta de  camiones, casillas o  poca capacidad de  almacenaje de los organismos.

Barco parado, estadía segura. Foto: Agustín Borrego

 

Él tiene el criterio, dada su experiencia en el sector, de que en el sistema  la cadena está invertida. “Se tiene que  saber la capacidad que existe para al- macenar, planificar más… Ahora, con la Resolución No. 6,  si no tenemos una buena logística, el salario de los trabajadores se afecta. El país no tiene por qué  pagar dinero por estadía, nosotros podemos ahorrarlo si tenemos condiciones”.

Sergio Colomé, jefe de brigada de almacenaje, luce pequeño en el almacén donde están resguardados unos 80 mil sacos. Nos cuenta que hace días que no se  colocan casillas y los camiones son escasos. Sin embargo, ante nuestros ojos aparecen tres casillas ya cargadas que están paradas desde hace siete días. Al preguntar la causa nos explicaron que están a la espera de que Ferrocarriles traiga el alambrón requerido para asegurar, sellar y sacarla de la terminal.

Las distorsiones que ocurren en la cadena puerto-transporte-economía interna han sido reveladas más de una vez. Lo lamentable es que sigan perdurando en el tiempo, en tanto los implicados no acaben de buscar una respuesta certera para el añejo problema que tanto socava a la economía  nacional.

Un solo camión destinado para cargar en una jornada de trabajo. Foto: Agustín Borrego
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