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Unos de los jóvenes de las tablas cubanas

Ha merecido la Distinción por la Cultura Nacional y la Medalla Alejo Carpentier, otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba y ostenta el premio al mejor dramaturgo latinoamericano estrenado en Nueva York. Foto: Heriberto González
Ha merecido la Distinción por la Cultura Nacional y la Medalla Alejo Carpentier, otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba y ostenta el premio al mejor dramaturgo latinoamericano estrenado en Nueva York. Foto: Heriberto González

 

Desde que asoman los meses de marzo, abril y mayo, varias recuerdos acuden a nuestras mentes; cumpleaños de familiares y amigos, fechas históricas, sucesos políticos, o quizás un sentimiento triste. Y es que la primavera inspira a cualquier errante, y más a aquellas personas que trascienden los arquetipos y estereotipos sociales, hacia una alegoría de los sentimientos y emociones que provoca la realidad, incluso en los momentos ilusorios.

Quizás unos de los que interpreta así nuestra realidad es Nicolás Dorr. Aquel que desde niño, con solo 14 años, dio voz a personajes adultos, casi ancianos, en distintos contextos. Son fruto de su talento, orígenes de su “materia gris”, con una visión omnipresente entre las personas, viendo pasar la vida en el andar de los seres humanos.

Naturalidad y sensibilidad distinguen a Nicolás Dorr uno de que se entregó desde muy joven al Teatro. Foto: Heriberto Gonzále

Quizás no solo los 14, o la pubertad intranquila de un adolescente hizo a Dorr, el hijo autóctono de Santa Fé, ―municipio Playa, La Habana―, un destacado dramaturgo y director teatral, quien mereciera además el Premio Nacional de Teatro en el 2014.

Pudiera sospecharse que su mirada profunda a las personas y los objetos, lo encausó en sus primeros escritos; o su sensibilidad natural o la herencia artística de su familia, “unas de las pocas genuinas de La Habana”, presume jocoso mientras comparte acerca de su vida.

Dorr es de los que tiene muchos amigos, es un hombre de su tiempo, del nuestro y del que vendrá; uno de los que ha traído, de raíz, excelentes obras teatrales durante 55 años de vida como dramaturgo y artista.

Su primera vez…

La vasta obra de uno de los más jóvenes dentro del teatro cubano, con más de 30 obras estrenadas y publicadas por editoriales Matanzas, Unión y Letras Cubanas, motiva estos enlaces.

Una de las más destacada es “Las Pericas” que el día 3 de abril de 1961 fue presentada por artistas nuevos de aquella época y bajo la dirección de su hermano Nelson Dorr, que por aquel tiempo ya gozaba de experiencia como director.

Sobre su celebración y próximas presentaciones conversó con Trabajadores.cu -#Trabajadores- durante el recorrido de los sindicatos nacionales de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) junto a personalidades de la cultura y el deporte, veteranos y fundadores, con motivo de celebración del Primero de Mayo.

Nos cuenta que, “aunque Las Pericas fue estrenada en el mes del ataque a Playa Girón, no se dejó de presentar”.

“Las obras se exponían solo los lunes, como parte del evento que se llamó Lunes de teatro cubano en la Sala Arlequín, el cual fue creado por Rubén Vigón, quien era dueño del local con dirección en 23 y N (Vedado) de la capital. Se trataba de obras breves, de un acto lo más, con las que se daban a conocer nuevos autores”, explicó.

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“Recuerdo que entre un lunes y otro ocurrió la invasión mercenaria –del 16 al 19 de abril de 1961-. Vencieron los revolucionarios y nosotros también seguimos actuando. No hubo que suspender ninguna, porque como el ataque duró solo 72 horas…”, dijo orgulloso, animado. Mientras, fue cayendo su rostro, de pronto se perdió su mirada en el recuerdo y sonríe: “Increíble,… no se suspendió ni una sola función”.

El grupo de Teatro Cuerpo Fusión, dirigido por Maritza Acosta Núñez, mostrarán una versión de la obra Las Pericas representada en pantomima.

Luego vuelve sus ojos claros al frente, hacia esta reportera intrigada por las emociones de un artista con tanta historia por contar y que lo muestra con la naturalidad y sensibilidad que provocan las artes.

También con motivo de la celebración de este 55 aniversario, el conjunto teatral del Cuerpo Fusión de pantomima, dirigido por Maritza Acosta estrenará una versión de la obra los días 21, 22 y 23 de mayo en el Teatro Mella.

Nicolás Dorr compartió además otras de sus presentaciones personales durante el mes de abril, en las que encarnó nuevamente 15 de sus personajes. 

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“Lo celebré el día 16 en la casa del Alba Cultural, donde presenté el recital dramático con 15 de mis personajes, en un espectáculo de más de una hora.

“Distintos momentos de cada uno en diferentes obras, como El hombre más codiciado del mundo, uno de mis estrenos más exitosos del 2005 en el Teatro Mella, el cual fue interpretado por el actor Jorge Martínez, en aquellos momentos.

“Después hice el monólogo del hombre que pelea con la mujeres, personaje de la obra Confesiones en el barrio chino, la cual escribí y estrené en el 1983, y fue interpretada por Rosita Fornés”, narró a este periódico.

Érase una vez un niño escribió una historia

“A veces me sorprende haber llegado a 55 años de vida teatral…”, expresó conmovido Nicolás Dorr, y dijo también sentirse orgulloso.

“Entre algunos de los títulos que más quiero están Vivir en Santa Fe, de principios de la década del 80, obra de mucho éxito que tuvo a Rosita Forn’es en el papel protagónico y contó con la composición de 13 números de Juan Formell. Esta fue la única comedia musical que escribió y la hizo para mí.

La obra Las Pericas fue llevada al ballet clásico, protagonizada por Aurora Bosch, durante el octavo Festival internacional de Ballet de La Habana, según expresó el dramaturgo.

“Otras de las más interpretadas fue Confesiones del barrio chino, recientemente estrenada en Argentina y Nueva York” explicó y agregó que con esta ganó el premio más importante que dan los críticos en la ciudad norteña, específicamente la Asociación de cronistas de espectáculos de Nueva York, y donde le fue otorgado el premio como mejor dramaturgo hispano (2014), por la obra Las Pericas.

También fue llevada al cine por Tabasco films, una filmografía mejicana, con la protagonista Blanca Guerra, bajo el nombre de Violeta, personaje principal de Confesiones del Barrio chino, y que en estos momentos, -adelantó a Trabajadores- se encuentra en posibilidades de montaje en París.

Unas de las que le garantizó el éxito fue Una casa colonial, también escrita en la década del 80, época en la que originó la mayoría de sus obras. La más reciente es La profana familia, la cual tuvo mucho éxito en el p’ublico cubano, y fue presentada en el Teatro Mella, Covarrubias y Llauradó.

Comunicarse con el público

“El escritor tiene una necesidad muy grande de comunicar…”, dice extasiado quien incansablemente no deja de hilvanar las distintas realidades de cada persona, de las que concluye un conjunto perfecto, y dedica esta, su mayor pasión, a su público.

“El escritor tiene una necesidad muy grande de comunicar, por eso lo que escribo trato de estrenarlo pronto, para que no pierda el impulso. Además creamos personajes para que les transmitan formas de pensar, de vivir, y uno quiere que llegue rápido al espectador porque está hecho para ellos.

“Desde los 19 años soy afiliado, comencé mi vida la laboral como asesor en el Teatro Rita Montaner, para ese tiempo todavía estudiaba en la Universidad de La Habana en la carrera de Letras y Arte Hispanoamericano. Hoy soy profesor e imparto clases de dramaturgia en el Instituto Superior de Arte en la Facultad de Radio y Televisión”, refirió.

Tuvo una versión en la televisión, se publicó en el suplemento cultural Lunes de Revolución

 

Una de los reconocimientos más importantes con el que han galardonado a Nicolás Dorr es el sello de Laureado del Sindicato nacional de Trabajadores de la Cultura, “… porque esto es lo que, soy un trabajador de la cultura”, concluyó quien parecer vivir de las emociones de la vida, pero que tiene como medio de expresión el teatro; quizás sea esta la más difícil, porque delante de sus ojos tiene muchas vidas que “vivir” para narrar.

La primera vez que se expuso la obra estuvo dirigida por Nelson Dorr, hermano del autor, quien actualmente es un prominente dramaturgo, es miembro del Grupo de Expertos del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, y presidente de la Sección de Teatro Musical dentro de la Asociación de Artistas Escénicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac)

 

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