Del ring de boxeo al tablero de ajedrez

Del ring de boxeo al tablero de ajedrez

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Relaciones Cuba- Estados Unidos. Foto: Tomada de internet
Relaciones Cuba- Estados Unidos. Foto: Tomada de internet

 

Antes estábamos en un ring de boxeo y ahora en un juego de ajedrez, expresó el politólogo Rafael Hernández para caracterizar la nueva etapa de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Como juego de ajedrez es la  táctica adoptada por la actual administración estadounidense que, sin abandonar su tradicional objetivo de cambio de régimen en nuestro país, decidió sustituir la fuerza por la inteligencia, la amenaza por la diplomacia, en suma,  recurrir al denominado poder suave, definido como la habilidad de  obtener lo que se quiere a través de la atracción antes que de la coerción, de lo cual fue muestra la visita de Barack Obama a La  Habana.

Carismático, con una gran capacidad de seducción por su entrenamiento mediático, habilidoso en la búsqueda de acercamiento  a la idiosincrasia de los cubanos, no dudó en apelar al conocido  verso de José Martí Cultivo una rosa blanca, como oferta de amistad  y paz tanto a amigos como enemigos.

Aunque a muchos de los que vimos la foto que quiso hacerse con la imagen del Che de fondo, nos vino a la mente aquella frase de que en el imperialismo no se puede confiar… ni un tantito  así. Pero también recordamos un principio de la política exterior  del Gobierno Revolucionario, reiterado por el Comandante en Jefe  en su mensaje a la Federación Estudiantil Universitaria de enero  del 2015: “Defenderemos siempre la cooperación y la amistad con  todos los pueblos del mundo y entre ellos los de nuestros adversarios políticos”.

A pesar de su interés por citar a Martí es probable que el mandatario estadounidense desconociera la advertencia hecha por el  Apóstol en 1894 sobre la peligrosa vecindad del coloso del Norte: “Ni pueblos ni hombres respetan a quien no se hace respetar.  Ellos, celosos de su libertad, nos despreciarían si no nos mostrásemos celosos de la nuestra. Ellos, que nos creen inermes, deben  vernos a toda hora prontos y viriles. Hombres y pueblos van por  este mundo hincando el dedo en la carne ajena a ver si es blanda o si resiste, y hay que poner la carne dura, de modo que eche afuera  los dedos atrevidos”.

Así lo hicimos y no es ocioso reiterar que fue la resistencia de Cuba durante más de medio siglo frente a la agresividad estadounidense la que abrió las puertas al proceso hacia la normalización de relaciones bilaterales; hizo posible que el mandatario  de Estados Unidos viniera a la isla no en un buque de guerra como  ocurrió hace casi nueve décadas, sino en un avión presidencial “a  brindar el saludo de la paz”; reiterara que la política de aislamiento diseñada contra Cuba había fracasado y que el bloqueo debía  eliminarse.

Fue positivo escucharle decir en La Habana que su país no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba.  “Los cambios, recalcó, dependen del pueblo cubano”. Podría pensarse que se trataba de una precisión innecesaria; no obstante,  vale recordar las palabras que en vísperas de su visita expresó  el canciller Bruno Rodríguez cuando aclaró que no está de ninguna manera, en la mesa de negociaciones con Estados Unidos, la realización de cambios internos en Cuba, que son y serán de la exclusiva soberanía de nuestra nación. Y lo demuestran las transformaciones efectuadas desde enero de 1959 en beneficio de las mayorías, inalcanzables para muchos en otros países.

Consideró Obama que si se levantara el “embargo” mañana, los cubanos no podrían desarrollar todo su potencial sin una continuidad de los cambios. Sin embargo aun con el bloqueo hemos logrado con nuestro  socialismo que los nacidos en esta tierra desplegaran su potencial en las más diversas esferas, con resultados que les han conquistado la admiración del mundo.

Esa capacidad del cubano de “inventar del aire” que él mismo elogió no solo se ha materializado en los almendrones, sino en las fábricas donde los innovadores y racionalizadores han sido capaces de buscar soluciones a la falta de equipamientos más modernos a causa del bloqueo; en la salud donde los médicos han tenido que encontrar alternativas de tratamiento cuando el inhumano cerco económico les ha impedido adquirir un medicamento, y, por qué no decirlo, en los hogares  cubanos donde la familia ha hecho gala de ingeniosidad   para vestir y  alimentar a los hijos en medio de las mayores privaciones. Entonces,  sin el freno del bloqueo, ¿cuánto más no podremos lograr?

Obama convocó a olvidar el pasado y mirar juntos el futuro. Es imposible, porque hay heridas en la historia de las relaciones bilaterales de las cuales el imperio no se ha hecho responsable. No  podrán existir vínculos normales  hasta que Estados Unidos desmonte cada una de las políticas agresivas que mantiene sobre la isla. Ellos son los que tienen que seguir cambiando.

Acerca del autor

Graduada de Periodismo. Subdirector Editorial del Periódico Trabajadores desde el …

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