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Aedes anida en centros laborales

Trabajadores tuneros realizan labores de saneamiento en los centros labores. Foto: Jorge Pérez Cruz
Trabajadores tuneros realizan labores de saneamiento en los centros labores. Foto: Jorge Pérez Cruz

 

Es cierto que los trabajadores cubanos han demostrado su decisión de sumarse  a la ofensiva que libra el país contra los mosquitos del género Aedes en sus centros laborales y en los barrios donde residen, pero  quedan grietas  donde anida el letal vector.

Así lo demuestran las inspecciones que  realizan trabajadores de la Salud,  vinculados a la campaña para reducir al mínimo permisible la presencia de este agente  trasmisor  del dengue, el chikunguya, el zika y la fiebre amarilla.

En Las Tunas, las pesquisas efectuadas del 1ro de enero al 16 de febrero de este año, develan que en 32 centros laborales de los  municipios de Las Tunas, Puerto Padre, Manatí y Majibacoa hace falta una observancia más estricta de las indicaciones.

En esas unidades descubrieron en diferentes fases de su evolución natural al mosquito, resguardado en cisternas, registros, tanques bajos sin la debida protección, letrinas sanitarias, cajas de agua, pomos, entrepisos y en larvitrampas, estas últimas como recursos para la detección de su presencia.

Inquieta el hecho de que en instituciones de Salud Pública, abanderadas -por encargo social y estatal- de este combate hayan descuidado la elemental amenaza, tales son los casos del Centro Provincial de Higiene y Epidemiología,  los consultorios médicos  de Calle Línea  y 36-03, de calle 25; Banco Provincial de Sangre; la Filial Universitaria de Ciencias Tecnológicas de la Salud –antiguo politécnico-; y, el Banco Provincial de Sangre. Huelgan los comentarios.

También  encontraron refugios de Aedes en organizaciones empresariales de diferentes sectores: Cultura, Educación, Agropecuario, y del Comercio y la Gastronomía; algunos en unidades que abarcan grandes extensiones de terreno a la intemperie y en otros muy pequeños. En todos hay que extremar las medidas de control vectorial.

Así pienso mientras recorro las instalaciones de la Unidad Empresarial de Base Pescatun, un centro que se extiende por más de 10 mil metros cuadros, considerado de alto riesgo por la extensión territorial y porque los procesos industriales que realizan   tienen de componente esencial el agua, el hospedero ideal del mosquito.

“Nunca nos han detectado focos”, afirma categórico Adalberto Segura Leyva, especialista en gestión de la calidad, y reseña que es fruto de la vigilancia constante de todo el colectivo laboral.

“Antes el examen autofocal lo hacíamos semanalmente, pero en estos tiempos de tantas amenazas reales, el recorrido es diario y todos los jueves en la tarde cada área desarrolla un cambio de labor, dedicado al saneamiento”, sostiene Maritza Coroneaux Bravo, a cargo de la seguridad y salud del trabajo en la entidad. Entonces se puede.

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