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Escenario con visión de futuro

Foto: Joaquín Hernández Mena
Foto: Joaquín Hernández Mena

 

Durante los meses de febrero y marzo próximos se realizará en todo el país el proceso político de presentación e información, en asambleas en centros de trabajo, del plan y el presupuesto del actual año. Según indicó Milagro de la Caridad Pérez Caballero, integrante del Secretariado Nacional de la CTC, es indispensable antes de cada reunión la orientación más integral de todos los participantes, en especial los trabajadores.

“Es menester que cada uno conozca qué se va a discutir, por ello a partir de noviembre pasado iniciamos la preparación a cuadros, dirigentes sindicales de base y a los propios colectivos, basándonos en cómo cerraría el 2015 y la concepción que ya se tenía acerca del 2016, pero aún tenemos que llegar a cada rincón previsto. Sería una insatisfacción no hacerlo así”, refirió.

Tras la aprobación de la Ley del Presupuesto por la Asamblea Nacional, los organismos, ministerios y organizaciones superiores de dirección empresarial, tuvieron la responsabilidad de hacer las emisiones de sus cifras a todo su sistema empresarial tema principal en el citado proceso político, implementado, precisamente, para asegurar su cumplimiento.

Las previsiones para este año conciben un crecimiento del 2 % en el producto interno bruto del país, un nivel inferior al del 2015, y que explica las grandes tensiones en que se moverá la economía cubana, de ahí lo imprescindible de sacar a flote las reservas existentes en cuanto a cómo ejecutar el plan, utilización de la jornada laboral, aportes en virtud de innovaciones, y otros aspectos.

La experiencia muestra que nunca los trabajadores dicen que no van a cumplir sus planes económicos, sino que se preocupan por la materia prima, por las condiciones en que van a laborar, alimentación, asuntos salariales y demás cuestiones que posibiliten finalmente la mejor ejecución de sus planificaciones.

La asamblea, por tanto, será escenario donde las administraciones expongan con claridad los detalles relativos al plan, al presupuesto y su aseguramiento, el respaldo financiero, material y humano, con la premisa de que mientras más informados estén los que lo ejecutarán, mayor será su compromiso y su protagonismo.

Sin duda, todas las consideraciones vertidas en las reuniones deberán tomarse en cuenta hacia el futuro, es decir, hacia el plan del 2017, el cual, en forma paralela, empieza a diseñarse.

La entrevistada informó que se prevén unas 80 mil reuniones, ya sea de representantes o de afiliados, y precisó entre los objetivos del proceso el sostenido crecimiento de la economía y los ingresos salariales de los trabajadores.

“A estos encuentros —dijo— vamos con las actuales normas vigentes de la Resolución 17 del 2014, con la mayor prioridad para los sistemas de pago y corregidas las deficiencias observadas.

“Los nuevos sistemas deberán estar atemperados a los niveles de actividad concebidos en el plan de este año y cuando próximamente se promulgue la nueva resolución sobre el tema, se actualizarán según las normativas establecidas”, subrayó. “Hemos insistido, asimismo, en que, más allá de que la fecha general de las asambleas sea entre febrero y marzo, cuando algún sector esté preparado y creadas todas las condiciones pueda comenzar”, puntualizó la dirigente sindical.

En tal sentido conocimos que los centros del azúcar lo iniciaron desde diciembre, en correspondencia con su actividad fundamental: la zafra, mientras los del sector industrial lo hicieron el pasado lunes.

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