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¿Planes sagrados?

Por Lourdes Rey Veitía y José Luis Martínez Alejo

El sobregasto de miel final deviene preocupación para los fabricantes de levadura torula en Ciego de Ávila. Foto: Martínez Alejo

 

La conversación realizada hace unas horas no constituye un prototipo de diálogo generalizado en el país, ni resulta un recurso deficitario en fábricas donde hay ruidos en la comunicación y queda mucho por hacer en materia de educación económica de los trabajadores.

‒ ¿Qué cantidad de miel se consume para producir una tonelada de levadura torula?

“No conozco el número exacto…”, responde un obrero. “Creo que cuatro y pico o cinco”, dice una trabajadora”. “El consumo es de 5,45”, afirma un dirigente administrativo.

Y la cifra es 5,81, de un índice permisible de 5, según el ingeniero Michel Hernández Gracia, director de la Unidad Empresarial de Base (UEB) de Derivados de la Caña de Azúcar, ubicada en el centro de la provincia de Ciego de Ávila.

La entidad tuvo a la mano el recurso principal, pero produjo menos torula el pasado año. Mientras que la entrada tardía de las materias primas, influyó en el incumplimiento de los planes de la industria Ángel Villareal, de Villa Clara.

Entuertos extraplan

Sorprenden aún los “ponches” sufridos el pasado año por la empresa villaclareña conocida por la marca comercial Minerva, a pesar de que su colectivo se ha distinguido por alentadores resultados en la confección de bicicletas mecánicas y eléctricas, elementos para la construcción, estructuras y muebles metálicos, entre otros renglones.

Eliel Pérez, director adjunto, explica que la dilación en el otorgamiento de financiamiento ocasionó que las materias primas, en lo fundamental  componentes y metales para bicicletas y sillones, entraran a la unidad a mitad de año. Además, incidieron la falta de soldadores especializados y roturas en la planta de pintura.

”Eso provocó que devengaran 225,00 pesos durante cuatro meses los trabajadores del área de regulación y control, el personal directo fue menos afectado porque se realizaron producciones secundarias vendidas a precios pactados. Sin embargo, la empresa incumplió el encargo estatal, su primera misión”, dijo William Ortega, secretario general del Sindicato de Industria en Villa Clara.

En tanto, la sequía severa afectó el ciclo productivo en la planta de levadura torula Alfredo Roberto Pérez González, por ser alta consumidora de agua y estar ubicada en uno de los sectores hidrogeológicos más afectados del territorio avileño, de acuerdo con la opinión de Michel Hernández.

No obstante, en las áreas de la cincuentenaria planta, pudo constatarse que el clima no tuvo todo el peso de las causas por las cuales se materializara solo al 82,4 % el plan total de levadura torula, que comprende las cantidades del producto terminado en polvo o seco y en crema.

Delio Ramírez, obrero con 20 años de permanencia allí, asegura que es fatal para el sui generis proceso productivo, la utilización de miel final caliente suministrada por tuberías desde el central Ciro Redondo.

Aclara Idolidia Yero, técnica del laboratorio, que “el insumo proveniente del ingenio es de calidad, pero cuando se echa así en las cubas, más las altas temperaturas con la que trabajan estos equipos, mata las células porque se actúa contra un organismo vivo que necesita alimentarse durante el proceso productivo”.

José García Troya, jefe de turno fundador ya jubilado, alega que “antes se depositaba la miel en un tanque ubicado en el central Ciro Redondo, luego era bombeada hacia un depósito en la fábrica de torula y de este se pasaba para otro similar del que se iba extrayendo, pues ella requiere refrescarse y estar no menos de 72 horas en reposo.

Así se bota el “plan” por la ventana en la UEB avileña: miles de bidones llenos de fitomas-E esperan a la intemperie por lentitud en la extracción para ponerlos a la venta. Foto: Martínez Alejo

 

“Este flujo exige paciencia y conocimientos para que haya buena concentración, evaporación y otras funciones, sino lo que sale por el embudo no es levadura torula”, enfatiza el también cincuentenario azucarero, quien tal vez haya aquilatado que las cremas del nutritivo alimento animal no tienen hoy el olor y la viscosidad que los cerdos demandan.

Otros entrevistados, más que hablar de la obsolescencia del equipamiento, abogaron por la disciplina tecnológica, la puntualidad en los cambios de turno, la atención integral a los trabajadores y la oportuna información a ellos de la marcha de los indicadores del plan, ya que no son visibles las tradicionales pizarras informativas en cada área.

Los entuertos extra plan antes mencionados incidieron en el incumplimiento de la producción mercantil planificada por tercer año consecutivo, en la UEB avileña que deterioró también el indicador límite en los sistemas de pago: gasto de salario por peso de valor agregado bruto.

Aunque, tiene el colectivo a su favor el haber concluido el 2015 con utilidades (25 mil pesos, de un plan de 680 mil 600), luego de tantos años contabilizando pérdidas económicas.

Evitar nuevos “planazos”

El 2016 abre otro capítulo en la gestión de ambas empresas. Afortunadamente, esos colectivos pueden realizar sus asambleas de presentación del plan de la economía y el presupuesto con las cifras asignadas.

“Contamos ya con la lista de entidades del país que necesitan de las producciones de nuestra empresa Minerva, donde debemos hacer 43 mil 963 bicicletas mecánicas, 3 mil 473 eléctricas, 43 mil 800 sillones, 73 mil marcos de puertas y 30 mil puertas”, declara Eliel.

“Tenemos planificadas 2 mil 360 toneladas de levadura torula seca, 3 mil de miel-urea-bagacillo, 2 millones 300 mil litros de fitomas-E y otros renglones, para ello debemos bajar el índice de consumo de miel y contamos en tal sentido con la asesoría de especialistas del Instituto Cubano de Investigaciones de Derivados de la Caña de Azúcar”, asevera Michel.

Menos sillones para discapacitados se produjeron el pasado año por la entrada tardía de materias primas a la empresa villaclareña Minerva. Foto: Yanet Isabel Pérez

 

Por supuesto, estas no fueron las únicas empresas cubanas incumplidoras de sus compromisos productivos el pasado año.

Nancy Comas y Alejo Nieves Ortega, miembros del secretariado de los Comités Provinciales de la CTC en Villa Clara y Ciego de Ávila, respectivamente, coinciden en sus criterios que los incumplimientos del sector empresarial, obedecen a las impuntualidades en los suministros de materias primas, las violaciones en la contratación y otras disyuntivas.

Aunque, hasta en las entidades eficientes, el plan está expuesto a riesgos. Por ejemplo, aumentaron los precios del quintal de naranja y toronja, los de los combustibles, los lubricantes, la energía eléctrica en horarios picos y de los servicios de transportación, lo cual incidió en la disminución del valor agregado bruto en la UEB industrial Ceballos.

Sin embargo, al cierre de diciembre pasado su colectivo acumuló un crecimiento de 18,9 % de las ventas netas, utilidades superiores a los 15 millones 846 mil pesos y un salario medio mensual por trabajador de más de 2 mil pesos.

Evidentemente, cuando y donde el plan es sagrado, se le evitan “planazos” a la economía.

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