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Autonomía cultural: primordial para el desarrollo y la emancipación

Foto: César A. Rodríguez
Foto: César A. Rodríguez

 

El periodista brasileño y Doctor en Economía César Bolaños aseguró este viernes en La Habana que “la preservación de la autonomía cultural es la condición primordial para el desarrollo y la emancipación de nuestros pueblos”, al intervenir en el VIII Encuentro Internacional de Estudiosos e Investigadores de la Información y la Comunicación (ICOM 2015).

En su conferencia magistral titulada Información y Comunicación. La gestión del conocimiento en el capitalismo cognitivo, el académico dedicó algunos minutos a comentar la experiencia cubana, de la cual ponderó su vocación y capacidad para resguardar el caudal cultural de la nación.

En ese sentido apuntó que “si valoramos la situación a la cual nos está llevando el modelo de desarrollo capitalista a que hemos sido sometidos en América Latina y el mundo, y la situación de crisis global, económica, social y ambiental en que nos encontramos, estamos obligados a reconocer que la economía política de la comunicación occidental no tiene tanto que enseñar y mucho más que aprender de la experiencia cubana”.

Interrogado sobre el proceso de transformación socioeconómica que experimenta la Isla en la actualidad, al que se suma cierto estremecimiento mediático como resultado de las nuevas plataformas tecnológicas, Bolaños alertó que “una transición no se realiza exclusivamente en el campo de la comunicación. La emancipación es algo más general y la comunicación es solo una parte de ese proceso. Ustedes (los cubanos) deben discutir el proceso en su conjunto y decidir cómo se va a poder fijar eso en términos de la comunicación. Espero que no se introduzcan sistemas de mercado en este campo, y se puedan llegar a formas de democratización más avanzadas sin la necesidad de insertar la forma mercancía en el campo de la producción de la cultura y la comunicación”.

El catedrático brasileño, un profundo estudioso de la teoría marxista, centró su disertación en las relaciones existentes entre el trabajo cultural, la producción simbólica y las industrias culturales, desde una perspectiva crítica.

Insistió en que las ganancias del trabajo cultural han de observarse y medirse a través del valor de uso que logran sus producciones en las audiencias. Conceptualizó la labor cultural como de mediación y aseguró que cuando las industrias culturales incorporan trabajo creativo genera una doble contradicción, entre capital-trabajo y economía-cultura.

Ratificó que en el capitalismo monopolista la cultura popular es subsumida en el gran capital productor de cultura industrial, y que de ese proceso dependen la efectividad de la manipulación y el ejercicio del control social.

La pregunta esencial que Bolaños trató de responder fue la siguiente: ¿La mediación que se impone de forma contradictoria como instrumento de manipulación y control, al servicio de los poderes del capital, para las acciones de publicidad, propaganda y comunicación masiva, podría funcionar contra los intereses hegemónicos y por un proyecto emancipador?

Según su visión, la solución de esa interrogante pasa por respondernos si es posible contar con un tipo de mediación distinta a la actual.

Y en esa dirección llamó a relativizar aquella valoración de que el problema puede tener solución en tanto el consumo cultural es una forma de trabajo, en el cual actúan las energías emancipadoras de las multitudes. Lo típico, sabemos, es el sometimiento cultural de individuos desprovistos de las necesarias herramientas cognitivas para mostrarse resistente a las estrategias del poder.

Su llamado fue a trasladar el foco de atención hacia el fenómeno de la recepción comunicativa, sinónimo de pensar e instrumentar mecanismos para elevar las competencias de los ciudadanos.

 

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