La gran escuela de la Revolución

La gran escuela de la Revolución

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“Teníamos muy buenos profesores, muy buena base material de estudio; estudiamos bastante por los clásicos…”, recuerda el Doctor en Ciencias Económicas Manuel Sanamé Martínez. Foto: Eddy Martin Díaz.
“Teníamos muy buenos profesores, muy buena base material de estudio; estudiamos bastante por los clásicos…”, recuerda el Doctor en Ciencias Económicas Manuel Sanamé Martínez. Foto: Eddy Martin Díaz.

Dotar a dirigentes y trabajadores de la cultura económica que les permita cumplir con mayor eficiencia sus responsabilidades, es el principal objetivo que anima el quehacer de los profesores de Economía del Sistema de Escuelas del Partido, en función de la implementación de los Lineamientos Económicos y Sociales aprobados en el VI Congreso partidista y de la actualización del modelo económico cubano.

Para adentrarnos en la labor que en ese sentido realizan, recurrimos a los doctores Manuel Sanamé Martínez, Carlos M. García Valdés, la máster Delia Granados Duque y el licenciado Francisco Cueto Legrá, todos de larga trayectoria en la Escuela Superior del Partido Ñico López.

Fundado por Fidel, el 2 de diciembre de 1960, como Sistema de Escuelas de Instrucción Revolucionaria —posteriormente rebautizado como Sistema de Escuelas del Partido—, al cual señaló debían acceder cuadros y trabajadores de vanguardia mediante una selección democrática en sus colectivos, en esa fecha surgió la Ñico López, con carácter nacional, seguida rápidamente por las provinciales y municipales.

Momentos iniciales

El hoy licenciado Francisco Cueto Legrá, entonces trabajador de una granja agrícola en el guantanamero municipio de Baracoa, en enero de 1964 se incorporó a la Escuela Nacional de Instrucción Revolucionaria para Granjeros Sierra Maestra, en la localidad habanera de El Calvario, donde seis meses más tarde quedó como profesor. De sus 52 años en el sistema, 41 han transcurrido en la Ñico López.

Acerca de la responsabilidad que ello implica en relación con la preparación de los cuadros señala:

El licenciado Francisco Cueto Legrá lleva 52 años como profesor en el Sistema de Escuelas del Partido, 41 de ellos en la Ñico López. Foto: Eddy Martin Díaz.
El licenciado Francisco Cueto Legrá lleva 52 años como profesor en el Sistema de Escuelas del Partido, 41 de ellos en la Ñico López. Foto: Eddy Martin Díaz.

“Nosotros no formamos cuadros; estos se forman con su trabajo diario. Nuestra tarea es contribuir a su preparación política e ideológica, según el perfil, sin que este sea estrecho. Debemos prepararlos lo mejor posible para que estén en condiciones de ejercer con mayor eficiencia su función de dirección; discutir con ellos, intercambiar sobre las principales medidas políticas y acuerdos adoptados por el Partido en el plano económico, y a ejecutar por el Estado, en cuya aplicación a esa organización y a los cuadros políticos corresponde un papel importantísimo”.

De los entrevistados, el de menor tiempo en el centro es Manuel Sanamé Martínez, quien procedente de la Escuela de Instructores Políticos Osvaldo Sánchez, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), cursó estudios en la Ñico López en 1967. De esa etapa, recuerda:

“Teníamos muy buenos profesores, muy buena base material de estudio; estudiamos bastante por los clásicos, las actividades docentes las combinábamos con el trabajo y existía una comunidad de intereses muy educativa entre todo el claustro de profesores. Había cursos para dirigentes del Partido, de Periodismo, de profesores para distintas materias.

“Al terminar fui destinado al Instituto Técnico Militar (ITM). En 1976, el Sistema de Escuelas del Partido asignó tres plazas a las FAR para la Escuela Superior de Estudios Sociales de Bulgaria, y fui seleccionado. Allí coincidí con Carlos García, junto con quien en 1988, en su capital, Sofía, defendí el doctorado en Ciencias Económicas.

“Siempre mantuve mis relaciones con la Ñico López y con los compañeros del Sistema de Escuelas del Partido; al jubilarme de las FAR, en el 2010, me dieron la posibilidad de trabajar aquí como profesor”.

“Me siento prestigiado por formar parte de este colectivo de trabajadores”, afirma el Doctor en Ciencias Económicas Carlos M. García Valdés. Foto: Eddy Martin Díaz.
“Me siento prestigiado por formar parte de este
colectivo de trabajadores”, afirma el Doctor en
Ciencias Económicas Carlos M. García Valdés. Foto: Eddy Martin Díaz.

Sus historias no son exclusivas, como se confirma cuando Delia Granados expresa que de aquellos cursos iniciales egresaron profesionales competentes que se han quedado dentro del sistema, y precisa:

“Aquella preparación se inició con personal proveniente de sectores humildes de la población, y el curso actual está dirigido a las organizaciones de base del Partido, a sus secretarios generales, con todos los elementos del desarrollo científico- técnico y tecnológico del país en la especialidad de Economía”.

De los 47 años dedicados por Carlos M. García Valdés a impartir clases, 37 han transcurrido en la Ñico López, a los que se suman cuatro en un plantel regional de ese tipo. Sobre su presencia en esta, afirma: “La escuela me ha dado más a mí que yo a ella. Me siento prestigiado por formar parte de este colectivo de trabajadores.

“Para mí este centro ha sido también una escuela personal. Me gradué en Bulgaria, pero me hice profesor aquí, en el día a día, dando clases de Economía Política a estudiantes cubanos, de todas las instituciones, no solo del Partido, y a extranjeros.

“La participación de todos los profesores, en este caso los de Economía, es vital, porque estamos hablando de cultura económica más que de educación económica. La economía política defiende la causa de los trabajadores, de los humildes, del socialismo y del comunismo; por eso no solamente enseñamos las categorías y leyes, con una finalidad muy marcada, para defender la Revolución desde cualquier puesto de trabajo.

La máster Delia Granados expresa que “de aquellos cursos iniciales egresaron profesionales competentes que se han quedado dentro del Sistema de Escuelas del Partido”. Foto: Eddy Martin Díaz.
La máster Delia Granados expresa que “de
aquellos cursos iniciales egresaron profesionales
competentes que se han quedado dentro
del Sistema de Escuelas del Partido”. Foto: Eddy Martin Díaz.

“Otro elemento a destacar es el papel de la ciencia que hemos desarrollado. La docencia sin ciencia, al igual que la ciencia sin docencia, son inseparables. A ello se debe nuestro afán por superarnos, y ya contamos con un potencial científico; de ahí los resultados investigativos y la publicación de un buen número de textos de economía que constituyen más del 50 % de la bibliografía indicada a los alumnos”.

En opinión de Delia Granados Duque, “la Revolución ha sido la gran escuela de los cubanos, y el Sistema de Escuelas del Partido ha sido la gran escuela de la Revolución”, por donde han pasado no pocos de sus principales dirigentes. Considera esto de suma importancia, porque prepararse política e ideológicamente no se logra de un día para otro. Indica que, como ha dicho Fidel en el concepto de Revolución, hay que tener sentido del momento histórico, porque cuando las circunstancias cambian también lo hacen los niveles de preparación, las características de esta.

“En la superación de cuadros revolucionarios —precisa—, la Economía Política ocupa un papel importante, por el elemento ideológico que aporta a la formación de los trabajadores, en la cual la labor del Sistema de Escuelas del Partido es fundamental. Los cambios que se operan en los contextos nacional e internacional y la aparición de nuevos sujetos económicos exigen preparar a los trabajadores y dirigentes para que entiendan la importancia de la participación de los primeros en la toma de decisiones en los procesos productivos, la conformación del presupuesto, la planificación económica…

“Estimo que el Sistema de Escuelas del Partido ha desempeñado un papel muy significativo en todo eso, y mediante la ciencia y la metodología en función de la docencia se han elaborado nuevos programas de estudio acordes con las nuevas condiciones. Esto ha requerido de mucha entrega y de una combinación bastante complicada, pero necesaria, de la palabra y la acción”.

Acerca del autor

Graduada de Licenciatura en Periodismo, en 1972.
Trabajó en el Centro de Estudios de Historia Militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), en el desaparecido periódico Bastión, y como editora en la Casa Editorial Verde Olivo, ambos también de las FAR. Actualmente se desempeña como reportera en el periódico Trabajadores.
Ha publicado varios libros en calidad de autora y otros como coautora.
Especializada en temas de la historia de Cuba y del movimiento sindical cubano.

Un comentario en La gran escuela de la Revolución

  1. Cuando yo lo digo, al partido hay que ponerle ciencia, porque la guerra es a pensamiento y así hay que ganarla y de eso hemos dado y seguiremos dando muestra los cubanos, si no que mayor manifestación de pensamiento oculto que la estrategia para el regreso de nuestro heroes el 17 de Diciembre y la noticia del arribo de Gema.

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