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Reclama el papa Francisco el derecho de los jóvenes del mundo al trabajo

foto: Heriberto González
foto: Heriberto González

La esperanza se da en el trabajo, expresó el Sumo Pontífice de la iglesia Católica ante los jóvenes y el claustro del  Centro Cultural Padre Félix Varela reunidos este domingo en la plaza de la Catedral. Con ello hizo referencia al desempleo y al hecho los jóvenes que en Europa no tienen trabajo hoy.

“Esos jóvenes entran a formar parte de la cultura del descarte, explicó, todos sabemos que en el imperio del Dios dinero se descartan las cosas y las personas. Se descartan los chicos porque no se les quiere y se les mata antes de nacer; se descartan los ancianos porque ya no producen  y recordó que en algunos países existe la eutanasia, y que “en otros tantos esa ley está escondida, encubierta”.

“También se descarta a los jóvenes porque no les dan trabajo. Qué le queda a un país que no inventa opciones de trabajo para sus jóvenes,  se preguntó, a ellos solo le quedan las adicciones, el prostituirse, la autodestrucción.  La cultura del descarte nos quita la esperanza de una vida fecunda.

“Hay jóvenes que parece que se jubilan a los 22 años, tienen tristeza existencial, han apostado su vida al derrotismo básico, son jóvenes que se fugan de la vida.

A esa situación, Francisco opuso la esperanza, que “es convocadora, un pueblo que sabe auto convocarse para mirar al futuro y construir la amistad social, ese pueblo tiene esperanza”.

Pero ese camino de la esperanza no es fácil y no se puede recorrer solo, aseguró. “Hay un proverbio africano que dice que si querés ir de prisa, andá solo; pero si querés llegar lejos, andá acompañado. Yo quiero que ustedes, los jóvenes cubanos, vayan acompañados buscando el futuro y la esperanza de la Patria, aunque tengan puntos de vista diferentes. Hay algo superior que es la grandeza de nuestro pueblo y la dulce esperanza de la patria a la que tenemos que llegar”.

En otro momento de su improvisado discurso el Santo Padre citó a un escritor latinoamericano que dijo que las personas tenemos dos ojos, uno de carne y otro de vidrio. Por el primero vemos lo que miramos y por segundo, lo que soñamos.

A veces soñamos cosas que nunca van a suceder, pero”abrite al mundo, no te arrugués, como decimos los argentinos, abrite y soñá que el mundo con vos puede ser distinto. Soñá que si vos ponés lo mejor,  vas a ayudar a que ese mundo sea posible”.

Por qué siempre nos tiramos la piedra sobre aquello que nos separa, preguntó, por qué no nos damos la mano en aquello que tenemos en común. Animaos a hablar de lo que tenemos en común, luego podremos hablar de las diferencias.

La enemistad social destruye a las familias, a los países, al mundo, apuntó. La enemistad más grande es la guerra y hoy día vemos que el mundo se está destruyendo por la guerra, porque somos incapaces de negociar, recalcó.

Al concluir este encuentro, el papa Francisco recorrió una parte del Malecón habanero camino a la Nunciatura que le hospeda en la capital cubana, periplo en el que recibió nuevas pruebas de afecto de los cubanos.

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