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Frank País: grande y prometedor

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La reacción de Fidel ante el asesinato de Frank País, expresada en carta a Celia Sánchez, sintetiza el significado que tuvo la caída del joven dirigente del Movimiento 26 de Julio: “ ¡Qué bárbaros! lo cazaron en la calle cobardemente, valiéndose de todas las ventajas que disfrutan para perseguir a un luchador clandestino. ¡Qué monstruos! No saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado. No sospecha siquiera el pueblo de Cuba quién era Frank País, lo que había en él de grande y prometedor”.

Veintidós años tenía cuando balas asesinas al servicio del batistato  derribaron para siempre su cuerpo en el santiaguero Callejón del Muro, pero su ejemplo se mantuvo en pie, y como una poderosa fuerza movilizadora generó una espontánea huelga general que en pocas horas alcanzó resonancia nacional.

Daniel, nombre clandestino de René Ramos Latour, quien ocupó su puesto tras su asesinato, escribió así sobre aquel hecho:

“Nuestra primera tarea fue convertir el llanto de nuestras mujeres en enardecida indignación para que prevaleciera ese formidable espíritu de lucha de que han hecho gala nuestras orientales. Y les pedimos que secaran sus lágrimas y rescataran por la fuerza de la unión, el cadáver de nuestro compañero querido de las garras de aquellos que después de asesinarlo cobardemente lo dejaron tirado en la calle y se dedicaron al satánico deleite de contemplar su nefanda obra. Luego se movilizaron los sectores obreros e hicimos circular la consigna de abandonar el trabajo e ir todos al entierro. Ha sido la más grande demostración antigubernamental que se ha producido en Cuba. Frank País, desde su lecho eterno, vestido con el uniforme de nuestro glorioso Ejército (…) dirigía la más grande batalla contra el régimen”.

Fue tal la adhesión al llamado a la huelga, que cuando se le pidió al pueblo que se reintegrase  al trabajo, porque no estaban creadas las condiciones para sostener aquella demostración espontánea de adhesión al movimiento revolucionario, hubo lugares como Bayamo que no recibieron la orden el día en que fue cursada y se mantuvieron en paro hasta el día siguiente en que la conocieron.

A pesar de no haberse podido llevar a las últimas consecuencias, esa acción Fidel la consideró un ensayo, una hermosa expresión de dignidad cubana en merecido homenaje a Frank.

Sobre el valor que este le concedió a la acción de los obreros junto a la actividad insurreccional en el llano y en las montañas, escribió el propio Frank dos meses antes de su asesinato, en carta a los responsables del Movimiento 26 de Julio, fechada el 17 de mayo de 1957:

“Pero ocurre que nos olvidamos de la importancia de los obreros. Estos son los que bien administrados y dirigidos derrocarán al régimen”. Y orientó trabajar fuertemente en este sector, que en aquellos momentos  estaba bajo el dominio de dirigentes serviles al régimen. “Tenemos que recobrar el tiempo perdido y barrenar en todas direcciones todos los sindicatos y organizaciones obreras, tenemos que inundarlos de propaganda dirigida y sustanciosa que llegue al obrero y diga algo. Crear cuadros y dirigencias, doctrinarlos, disciplinarlos y entrenarlos hasta llegar a pequeñas pruebas de Huelgas Generales como ya se ha hecho en Guantánamo, cuyo trabajo obrero es formidable y que ha demostrado en la práctica que esto se puede hacer”.

La potente huelga general desatada por el asesinato del joven dirigente del Movimiento demostró cuánta razón le asistía al confiar en que la clase obrera sería decisiva en el triunfo de la Revolución y aquel ensayo tuvo su concreción el primero de enero de 1959, con la masiva respuesta de los trabajadores a la huelga general realizada por Fidel para destruir las maniobras con las que se pretendía escamotear el triunfo revolucionario, acción que combinada con la victoria de las armas rebeldes le dio el puntillazo final a la tiranía.

Frank País con su madre Doña Rosario y su novia América Domitro.

 

Frank País con Fidel Castro en la Sierra Maestra

 

La muerte de Frank País desató una ola de indignación popular convertida en huelga general que alcanzó dimensiones nacionales.
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