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Hay danzón para rato

 

Bailarines de danzón. Foto: Wikipedia |

 

Cuando se le pregunta al maestro José Loyola si el danzón es un género muerto, contesta rápidamente con un “de  ninguna manera”. Aunque  ya no goce de la popularidad  que disfrutara anteriormente,  si nos detenemos a escuchar  atentamente la música popular cubana encontraremos su  huella en todas partes.

A propósito del presente de uno de los ritmos más esenciales de la música cubana, y  mientras aún resuenan los ecos  de la más reciente edición del  Festival Internacional Danzón  Habana, Trabajadores conversó con Loyola, quien además  de ser un destacado flautista y compositor, es el presidente de  dicho evento.

“Desde su aparición, ha estado en todas las etapas por las cuales ha transitado la música cubana, desde las modalidades más antiguas, que se  consolidan con la inclusión  del son, pasando por el danzón cantado y el danzonete, y posteriormente el danzón de  nuevo ritmo, hasta llegar al  danzón-cha, a partir del género creado por Jorrín.

“Todas estas modalidades danzoneras tuvieron su  correspondiente manera de  bailarlas, lo que fortaleció  su presencia durante décadas. Aunque se produjo cierto declive a finales de los  años 60, las generaciones de  esas épocas han mantenido  este baile emblemático de la  cultura cubana hasta nuestros días”.

¿Cuáles son las influencias del danzón en la música contemporánea?

Me gusta más hablar de interinfluencias. Importantes y numerosas modalidades de la música cubana como el son, el bolero, el mambo, el chachachá y el latin jazz han influido  y recibido influencias del danzón.

Por otra parte, existen danzones sinfónicos en las obras de muchos compositores cubanos, y grandes creadores de otros países como Aaron Copland y Darius Milhaud lo han utilizado en sus obras.

¿Cuáles son las razones para hacer un festival dedicado al danzón?

El danzón no solo es la música bailable y el baile de salón, es toda una cultura. Un festival de cualquier manifestación de la cultura se  justifica por la permanencia  de las expresiones artísticas  en el amplio espectro nacional y la intencionalidad de su  transmisión en el quehacer  contemporáneo. Así sucede  en el caso del danzón. Su antecedente está en el Festival  Cubadanzón, que comenzamos en 1989, en Matanzas.  Después, ante cierto período  de inactividad de ese evento,  fundamos Danzón Habana,  en el 2003. Ambos festivales  se mantienen activos y promueven este género tan importante para la música y el  baile cubanos.

Considero que los festivales de danzón contribuyen  a proteger esa memoria cultural. Necesitamos, sin embargo, un mayor apoyo por  parte de los medios de comunicación masiva, con una  programación que lo incluya  sistemáticamente y no solo  aparezca en los programas  que tienen lugar en los días  del festival.

 ¿Qué acciones se realizan en nuestro país para preservar la memoria del danzón y fomentar su divulgación entre  las nuevas generaciones?

Tenemos una importante organización nacional, Amigos del Danzón, la cual agrupa a miles de bailadores que  cultivan este género bai lable. Si bien la inmensa mayoría de afiliados son adultos mayores, existe una esperanza  en la actividad que se desarrolla en la cultura masiva, a  través de las casas de Cultura en todo el país, donde hay  instructores de arte que enseñan a niños y jóvenes para  que continúe viviente en  nuestra contemporaneidad,  tal y como sucede en otros  países que cuidan su cultura,  por ejemplo los polacos con  la polonesa, y otras naciones  del área latinoamericana y  caribeña con la cumbia, el  tango y otras danzas.

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