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Santa Rosalía, rescate de la arquitectura santaclareña

Turistas de todas las latitudes aprecian la calidad de la reconstrucción de este inmueble que mantuvo.  Foto: Lourdes Rey
Turistas de todas las latitudes aprecian la calidad de la reconstrucción de este inmueble que mantuvo. Foto: Lourdes Rey

El  actual restaurante Santa Rosalía, perteneciente al grupo extrahotelero Palmares en Villa Clara,  fue la escuela para  niños y niñas pobres, que data de 1884 donada a la ciudad de Santa Clara por la familia Abreu Arencibia; luego la academia de artes plásticas Leopoldo Romañach; también  acogió al  proyecto Mejunje en sus inicios…  La falta de recursos para su mantenimiento y la indolencia llevó a un brutal deterioro  del inmueble que fue  incluso parqueo de bicicletas antes de ser clausurado durante décadas.

Es una edificación de mampostería de altos valores patrimoniales, ubicada en medio de la ciudad del centro de Cuba, exactamente en la calle Máximo Gómez, a un costado del teatro La Caridad. Originalmente contó con cuatro salones para clases y demás facilidades para el personal  administrativo y docente.

En  el 2013  se convierte en el complejo gastronómico cultural Santa Rosalía,  restaurado por el Ministerio del Turismo en el territorio. El proceso duró dos años y  se  invirtió una  alta cifra de  pesos convertibles y moneda nacional. Participaron  constructores y artistas,  incluido  especialistas de Patrimonio y Monumentos de la provincia.

Recientemente,  le fue otorgado al complejo gastronómico cultural Santa Rosalía la primera mención del XIII Premio Nacional de Conservación y Restauración,  lo que constituyó un reconocimiento al trabajo de  quienes laboraron en el rescate de aquella ruina.

La artista de la plástica del territorio Adela Suárez dejó su impronta en la pared de fondo de la instalación, siendo esta una inteligente solución al rescate de este local y adecuación a su actividad.

Este inmueble es un valioso exponente de la arquitectura santaclareña. Con la restauración sufrió un cambio de uso, lo que requirió adecuar su estructura a las nuevas funciones, aunque es destacable que todo el proceso de reconstrucción  se  caracterizó por  el respeto a los valores originales  entre ellos  la planimetría, el patio, la fachada  que recibió un restauración detallada, así como la carpintería original, entre otros elementos.

Posee, igual que en su fundación como escuela,  cuatro salones con amplia capacidad para restaurante,  está decorado al estilo colonial; en el patio central existe un bar, también una tienda Caracol y otra del Fondo Cubano de Bienes Culturales dedicada a las colecciones del artesano Oscar de la Potilla, además sus paredes son una expoventa de cuadros confeccionados por reconocidos artistas de la plástica de Villa Clara.

Foto: Lourdes Rey
Foto: Lourdes Rey
Foto: Lourdes Rey
Foto: Lourdes Rey
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