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Hospital pediátrico de Cienfuegos: amparo para la salud y el afecto

En cada jornada de labor se realizan más de 14 operaciones de los más diversos tipos. Foto:  Frank Gutiérrez
En cada jornada de labor se realizan más de 14 operaciones de los más diversos tipos. Foto: Frank Gutiérrez

 

Casi todos los cienfuegueros han estado alguna vez allí, como pacientes o acompañantes. Y aunque obviamente los hospitales nunca posibilitan que la estancia resulte agradable, casi todos también pueden ponderar la esmerada atención del personal médico y de servicios. Puedo dar fe plena de ello. Mis dos hijos, hasta hace poco, y ahora mi nieta, han figurado entre los miles de niños que no solo encontraron cura a las enfermedades, sino también cariño y afecto.

Se trata del pediátrico Paquito González Cueto, de la provincia de Cienfuegos. El próximo martes 12 cumplirá 50 años de haber sido inaugurado y convertirse, de hecho, en el centro principal de cuidados de la salud para los infantes, adolescentes y jóvenes (hasta 18 años) de ese territorio.

El doctor Hugo Almeida, reconocido especialista y subdirector del centro, prefiere hablar, sobre todo, del presente, que constituye, como él afirma, la garantía del futuro.

Explica que el hospital cuenta con 140 camas para ingresos, 12 salas, todas las especialidades quirúrgicas y los diversos servicios pediátricos. Garantiza la formación de nuevos médicos, a través de la docencia in situ. Atienden diariamente unos 120 pacientes y entre 15 y 20 de ellos son internados. En cada jornada de labor se realizan más de catorce operaciones de los más diversos tipos. El pasado año realizaron 3 mil 200 intervenciones, de las cuales el 92 % fueron ambulatorias. La lista de espera para operar permanece en cero.

Con motivo del aniversario 50 fue concebido y está en desarrollo un amplio programa de mejoramiento del estado constructivo de la instalación que acoge el hospital y los servicios que están fuera del edificio principal, como el de salud mental, por ejemplo.

Ya fueron reparadas totalmente las salas A y B de enfermedades respiratorias, las de misceláneas y ortopedia y traumatología, el área de espera para los familiares con pacientes en la unidad de cuidados intensivos o el salón de operaciones y la cocina-comedor.

Atención profesional esmerada y sobre todo, mucho cariño. Foto: Frank Gutiérrez

 

También recibieron mejoras el laboratorio de Microbiología y la lavandería, y se instaló un nuevo ascensor. Prosiguen los trabajos en el área de salud mental, la sala de quemados y la de onco-hematología. Esta última es ampliada, pues en ella se atienden los pacientes cienfuegueros remitidos de los centros nacionales de referencia, principalmente de Villa Clara y La Habana, quienes prosiguen su tratamiento bajo la supervisión de los especialistas del Paquito González Cueto.

La doctora Belkis Rodríguez Jorge, jefa de ese servicio, precisó que garantizan en estos momentos la atención de más de 25 niños y adolescentes con ciclemia (anemia falciforme o drepanocitosis), seis con hemofilia (padecimiento hereditario, caracterizado por la deficiencia en los mecanismos de coagulación de la sangre) y varios con linfomas (tumores), leucemias y otras enfermedades.

“Un paciente con leucemia, por ejemplo, permanece seis meses internado y se requiere de varios años para la cura”, precisó.

Hay infinidad de casos de niños, adolescentes y jóvenes que han llegado al pediátrico cienfueguero en estado crítico y le han salvado la vida, gracias a los conocimientos, la dedicación y el desvelo de médicos, enfermeros, técnicos y trabajadores en general.

Junto con la atención médica especializada y de altísimo nivel profesional está siempre el amor en ese palacio lleno de cariño y afecto, el que cumplirá mañana medio siglo de funcionamiento ininterrumpido en la salvaguarda de la vida de los más pequeños de la población de esa provincia.

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