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Trabajar más; trabajar mejor

producción de azúcar caricatura

Por José Antonio Pérez Pérez *

Los trabajadores son el capital más valioso de la agroindustria azucarera. Relegada su atención por carencias materiales y la necesidad de producir bajo condiciones mínimas, hoy se consolida un programa que exalta los valores humanos, la capacitación, la creación de escenarios más atractivos y una mejor remuneración.

Delineados estos propósitos a partir de los acuerdos de la Primera Conferencia Nacional de nuestro sindicato y los objetivos aprobados por el XX Congreso de la CTC, el grupo empresarial AzCuba discutió y aprobó un programa para el mejoramiento de las condiciones de trabajo.

Desde la zafra anterior laboran en la preparación del personal sin experiencia, la recalificación de quienes se reincorporan al sector y en la reserva de los puestos claves. Se acondicionaron aulas en los centrales para impartir seminarios y lograr que los trabajadores dominen la correspondencia entre los resultados productivos y de eficiencia de la zafra y su ingreso personal.

En este propósito resulta trascendente el diagnóstico realizado para el completamiento y preparación del personal de los centrales que no logran eficiencia económica y productiva, aunque se mantienen como críticos el Héctor Molina, de Mayabeque; Amancio Rodríguez, de Las Tunas; México, de Matanzas, y Grito de Yara, de Granma.

La automatización de las operaciones fabriles contribuye a la humanización de las labores y a la racionalización de personal en una industria que demanda mucho esfuerzo, tensión y largas jornadas en el corto período de zafra.

A ello debemos sumar la creación de condiciones para cumplir las normas de higiene e inocuidad de los alimentos en la etapa final del proceso, como la delimitación de los accesos, colocación de tapacetes en los conductores de azúcar, pintura de los locales, mejoramiento de los pisos y se va cumpliendo con el techado de las áreas de fabricación. Se avanza en el mejoramiento de la imagen y limpieza de los centrales, en la construcción o reparación de los baños y se adecuan el almacenamiento de los repuestos y de la chatarra.

La mejoría de las condiciones en las fábricas es una realidad, pero en el campo esta transformación resulta más evidente. Los equipos de nueva tecnología (combinadas, tractores y camiones) incorporados en cada zafra cambian el paisaje y el confort para las mujeres y hombres, que bajo el sol inclemente, la soledad, los mosquitos y que hasta en las noches se afanan en el cultivo, la cosecha y la transportación de la caña.

Junto a ellos, y como duendes inseparables, andan esos otros trabajadores que garantizan alimentos bien elaborados, el agua fría (igual que en los ingenios), la reparación de los equipos y también el pago del salario en los cañaverales, todo lo cual repercute en una mayor productividad.

Hay una recuperación en el suministro de ropa, calzado y medios de protección individual; no obstante, nos queda la insatisfacción por la mala calidad de los que se adquieren actualmente. Hay acciones en el rescate de los medios para el transporte obrero, pues los que existen están obsoletos y tienen más de tres décadas de explotación.

Una prioridad en el sector es el cuidado de la salud y la seguridad de los trabajadores; han sido adoptados acuerdos para que ningún central arranque la zafra sin garantizar que estén cumplidas las medidas establecidas para lograr este fin. Aunque no estamos satisfechos, han disminuido los índices de incidencia, gravedad y de accidentes mortales.

En los puestos de trabajo y el desarrollo de la Liga Azucarera de Béisbol —como vía para la recreación en los bateyes—, y la emulación, se va recuperando la herencia de valores y tradiciones de una agroindustria que es alma e inspiración para los cubanos.

*Secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Azucareros.

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