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Cartas de Ernesto Lecuona

Ernesto Lecuona. CartasINo resulta una novedad afirmar que leer cartas será siempre una experiencia enriquecedora. Son numerosos los ejemplos que así lo confirman. Porque, a través de esos textos escritos desde lo más íntimo, es posible descubrir facetas insospechadas de sus remitentes, lo que permite, en ocasiones, hasta reconstruir la propia vida de quienes firman esas misivas.

Tal certeza queda evidenciada con la lectura de Ernesto Lecuona: cartas (Editorial Oriente, 2014, t I, 384 pp / t II, 392 pp) que, con selección y anotaciones de Ramón Fajardo Estrada, se publica ahora en una segunda edición revisada de una obra aparecida por vez primera en el año 2012, por el sello Ediciones Boloña, perteneciente a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.

De monumental puede calificarse la información reunida en los dos tomos de este epistolario. Se agrupan en sus páginas aproximadamente doscientas misivas, enviadas y recibidas por el pianista y compositor Ernesto Lecuona a lo largo de casi medio siglo, entre los años 1918 y 1963, textos reveladores del universo humano y artístico del insigne creador.

Este muestrario, ordenado cronológicamente, aunque solo presenta una mínima porción de las epístolas que hizo o recibió el maestro –como aclara Fajardo Estrada—, “reconstruye pasajes de la vida del creador de una obra de profunda repercusión en la cultura cubana y universal, en cuyas cartas podrá apreciarse la maduración de su estética y su personalidad”.

Ernesto Lecuona: cartas no es, sin embargo, un epistolario en el sentido convencional del término. Así, junto a las misivas seleccionadas en esta entrega, el lector encontrará breves textos –acompañados de una valiosa iconografía integrada por más de doscientas fotografías— que explican, indagan, comentan, develan, a través de un inteligente y coherente discurso, la huella personal y artística del autor de Damisela encantadora.

Relevantes resultan, asimismo, las notas biográficas de las personalidades mencionadas en las cartas, que aparecen como colofón del volumen. Encomiable ha sido la labor de búsqueda realizada por Fajardo Estrada, para preparar esas más de doscientas fichas que, indudablemente, serán fuente de consulta obligada para otros investigadores.

“¿Qué nos revelan estas cartas de Ernesto Lecuona?” –se pregunta el doctor Pedro Simón, en las palabras que presentan esta segunda edición del epistolario—. “De ellas –responde— se desprende la grandeza del artista, pero también que el maestro fue un extraordinario ser humano, lo que se suele llamar «un hombre bueno» y, además, poseedor de un acendrado amor por su patria”.

Así queda reflejado en uno de esos textos, remitido por Ernesto Lecuona, desde Madrid, el 17 de julio de 1924, al compositor Gonzalo Roig, en que escribe:

Haces perfectamente en laborar patrióticamente, pues ese es el trabajo más noble y más honrado que podéis hacer. Hay que pensar siempre en Cuba, y laborar para Cuba…. ¡Este ha sido mi lema!

Hasta en mis canciones lo he demostrado, que he procurado siempre lleven poesías de cubanos… Es un dolor, que habiendo tan grandes poetas en nuestra tierra, haya señores que recurran a los poetas extranjeros… ¿no lo crees tú así? Eso no es hacer labor nacionalista… Es el colmo, que hasta en las obras de canto, tengan por sus versos que arroparse con vestido ajenos para darles más valor a ellas. Esto siempre lo he combatido, y me parece un error gravísimo, que nos demerita ante los mismos extranjeros

Periodista e investigador, con más de tres décadas de enriquecedora y reconocida experiencia profesional en la radiodifusión nacional, Ramón Fajardo Estrada (Bayamo, Granma, 1951) es autor de una valiosa obra investigativa, dedicada al rescate de figuras emblemáticas de la cultura del siglo XX en la mayor de Las Antillas.

En su bibliografía sobresalen, entre otros títulos, Rita Montaner: testimonio de una época –galardonado con el Premio Casa de las Américas y el Premio de la Crítica Literaria—, Yo seré la tentación: María de los Ángeles Santana y Déjame que te cuente de Bola, obras de imprescindible lectura para acercarse a la trayectoria de esos creadores.

Ernesto Lecuona: cartas llega ahora a enriquecer esa relación de títulos publicados por Ramón Fajardo Estrada. Y llega para enriquecer, igualmente, el conocimiento, el alcance, la trascendencia, el valor, de un fértil, espléndido y fecundo capítulo de la aun desconocida historia de la cultura cubana de la pasada centuria.

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