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Una visita al dentista… ¿para después?

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El especialista Osdany Cancio aplica el azul de toluidina a uno de los pacientes participantes en el estudio.


Encontrar que las estadísticas a nivel mundial registran que más de la mitad de los casos de cáncer bucal se expandieron por la garganta y el cuello antes de que se diagnosticaran, nos hace repensar en las veces que hemos aplazado una visita al estomatólogo.

“La esperanza de vida de un paciente con esta enfermedad es de unos cinco años, pues generalmente llegan a la consulta en una etapa muy avanzada de la dolencia”, afirmó Osdany Cancio Lezcano, especialista de primer grado en cirugía maxilofacial. Las estadísticas apuntan a posibilidades de cura casi del 90 %, solo si el mal fuera detectado antes de extenderse hacia otros tejidos.

Con un ascenso notorio en Cuba, este tipo de padecimiento deja pocas opciones, pero si una brecha queda entre la vida y la muerte, es aquella referida a la máxima hipocrática de que no existe mejor cura que la prevención.

Sondeo

La leucoplasia oral es una lesión premaligna considerada entre las mejores estudiadas en el mundo y muy frecuente en nuestro país. Desde el año 1979, la Organización Mundial de la salud (OMS) ha convocado a los expertos para desarrollar estudios que conduzcan a un consenso sobre las características de esta enfermedad.

“Con el tiempo varían los conceptos, pero se reconoce como una placa blanquecina de la cavidad bucal que lleva implícito el riesgo de convertirse en cáncer”, explicó Cancio Lezcano. Con causas exactas aun desconocidas por la ciencia, el padecimiento afecta mucho más a los hombres que a las mujeres; sin embargo, los especialistas aluden algunos factores asociados a su aparición.

“El primer agente desencadenante de la leucoplasia es el hábito de fumar. También se relaciona con factores traumáticos, como una obturación defectuosa o dientes en mal estado cuyo roce constante daña la mucosa.

Distintas bibliografías coinciden en que la leucoplasia bucal por sí misma no representa una afección altamente mortífera, pues una placa blanquecina común desaparece tras el tratamiento y la eliminación de las causales. La complicación surge cuando la úlcera muestra los llamados cambios displásicos, hecho que denota un indicio preliminar de cáncer.

Esa especie de llaga puede presentarse en la lengua o al interior de las mejillas. De coloraciones blancas o grises, con un contorno dispar y levemente elevadas, no pueden rasparse y provocan dolor al entrar en contacto con alimentos ácidos o bien condimentados.

De acuerdo con Osdany Cancio, existen características clínicas conocidas por los profesionales, que les permiten determinar la malignidad o no de una leucoplasia; sin embargo, la mayoría de las veces resulta improbable especificarlo a simple vista.

“Hemos cometido un error por años: el de operar a todo el que presente la lesión para retirarla y hacer la biopsia. Ese es un método muy invasivo para las personas, por eso implementamos en la provincia un estudio para medir la efectividad del azul de toluidina en el diagnóstico precoz de cáncer bucal”, refirió el doctor.

Motivados por el disparo de casos en el territorio nacional y en la provincia, un grupo de médicos espirituanos llevan adelante un proyecto investigativo con 72 pacientes. Aunque estos estudios tienen antecedentes en Cuba, desde hace mucho tiempo permanecen en un stand by y retomarlos significa un camino hacia la detección temprana del mal, y con ello, darle un chance más a la vida.

Cualquier lesión en la boca o los labios puede ser un indicio para consultar al estomatólogo; aunque lo más aconsejable es hacerlo sistemáticamente.

Entintado para el diagnóstico

“El azul de toluidina es una sustancia que tiene predilección por los ácidos nucleicos presentes cuando hay radicales libres, elementos inherentes a los cambios displásicos. Por tanto, nosotros teñimos la zona blanquecina y una vez que limpiamos, si permanece el tinte, estamos frente a una lesión propensa a convertirse en cáncer.

“La ventaja del azul es que te dice cómo actuar ante estas úlceras, de acuerdo a su naturaleza benigna o maligna, sin tener que operar. Los especialistas en formación, Ramón Enrique Companioni y Alejandro Fonseca Pisch, centran su tesis en el empleo de esta técnica y tienen cinco años para demostrar su pertinencia. Es una manera de lograr que las personas lleguen en mejores condiciones a nuestras consultas”, aseguró el doctor Cancio Lezcano.

Los galenos también tienen criterios para la exclusión en estos estudios, como son los pacientes que no estén de acuerdo en realizarlos, las embarazadas y los que tengan antecedentes de reacción a esta sustancia, aunque es inocua, no causa molestias, y está al alcance de los servicios de estomatología.

Aplicar una u otra terapia dependerá del estado de la leucoplasia. Según el citado especialista, el tratamiento va desde los tópicos, que son medicamentos con los que el país no cuenta, hasta terapias sistémicas con fármacos más efectivos.

“Por muchos años se ha prescrito la triamcinolona en forma de crema, pero es totalmente inefectiva por la incapacidad de la mucosa bucal para absorberla. Las vitaminas dan buenos resultados en el tratamiento, sobre todo la E, porque se requieren grandes concentraciones del complejo A para contrarrestar la placa y ello supone consecuencias nocivas para la salud.

“Téngase en cuenta que estas terapias se aplican en un momento no muy avanzado de la enfermedad, cuando no existan cambios displácicos. El quirófano deviene última alternativa para los afectados con una lesión premaligna”, subrayó el cirujano maxilofacial.

Providencias

El Programa de Detección de Cáncer Bucal mantiene alertas a los estomatólogos en cada consulta del país. Así, cuando algún aquejado se presenta con una úlcera de coloración blanca, la primera providencia del profesional es averiguar el factor causal y eliminarlo. Luego sobreviene un seguimiento al paciente para constatar su evolución y remitirlo a la consulta de maxilofacial si fuera necesario. Los estomatólogos están habilitados para mostrarle a cada persona la manera de hacerse el autoexamen bucal, de modo que sepan reconocer cualquier anomalía presente en esa cavidad. La visita regular al estomatólogo, evitar el alcoholismo y el tabaquismo, una dieta rica en vegetales de hojas verdes, como la acelga y la lechuga, así como la ingestión de calabaza, zanahoria y frutas contenedoras de vitamina C, constituyen indicaciones para neutralizar este tipo de úlceras sin complicaciones asociadas.

Incorporar estas acciones a la cotidianidad nos pondría en una posición ventajosa ante uno de los desencadenantes de la primera causa de muerte en Cuba: el cáncer.

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