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En Panamá daremos la batalla, dice Abel Prieto

Foto: Heriberto González

Foto: Heriberto González

Los cubanos que asistan a la Cumbre de la Américas de Panamá encontraran un escenario lastrado por los prejuicios y estereotipos con que pretenden anular la existencia de una sociedad civil en Cuba, aseguró el intelectual cubano Abel Prieto Jiménez, ex ministro de Cultura y asesor de la Presidencia en la clausura del foro de la Sociedad Civil Cubana que tuvo lugar este martes en la Sala Che Guevara.

 

Algunos tienen la idea ridícula de que vivimos en una sociedad monolítica, militarizada, donde nos hablamos a gritos con la peor retórica de la guerra fría. Ustedes llevan la misión de destruir con argumentos esa imagen que tanto daño hace, dijo y celebró que más allá de esta jornada, el debate acerca del tema se mantenga online a través de la plataforma digital Pensando Américas.

Acerca del lema que convoca a la Cumbre: Prosperidad con equidad, los desafíos de la cooperación de las Américas, Abel comentó que en la región hay muchos ejemplos positivos que aportar:

Cuba en primerísimo lugar, y con ella otros países, han rechazado el dogma neoliberal. Hemos creado un tipo de asociación con base en la equidad verdadera, dijo haciendo referencia a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba).

Recordó lo sucedido en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata: “Tuve el privilegio de estar allí, junto a otros representantes de nuestra sociedad civil, donde el presidente venezolano Hugo Chávez proclamó la muerte definitiva del Alca. Ya sabíamos que el Alba se estaba gestando, comenzaba a tomar forma”.

Narró que Fidel Castro siguió paso a paso aquel gran acto y que había sido suya la idea de invitar a Maradona: Algunos preguntaban por sus credenciales políticas, pero lo que se buscaba con la presencia del amigo entrañable  es que el suceso se convirtiera en la notica mundial que fue. En ese acto actuaron Silvio Rodríguez, Amaury Pérez, Víctor Heredia,  Baglietto. De allí salió derrotado el Alca, un proyecto que nada tenía que ver con la cooperación y la equidad, pero su espíritu no fue vencido, por eso Chávez siguió dando batalla.

Ahora, tal como reconoció recientemente el canciller Bruno Rodríguez, se acabaron los tiempos en que América Latina era el traspatio de Estados Unidos.

Cuba puede hablar en Panamá de múltiples ejemplos de ejemplos de cooperación solidaria como son las misiones promovidas por Fidel y Chávez, en ellas las dos naciones se unen, no para sacar ventaja, sino para crecer juntos. ¡Qué falta haría que ese modelo se extendiera por el mundo en esta época de consumismo enloquecido!, exhortó.

En el mundo priman las relaciones económicas donde uno siempre gana y el otro siempre pierde. No hay nada más grosero que la publicidad comercial dirigida a los niños para envenenarlos con comida chatarra o para convertirlos en adictos a los video-juegos violentos. ¿Por qué la Navidad se convierte, contrario de lo que debería ser, en una convocatoria febril al consumo? Estamos viendo cómo se liquida el hábito de lectura, y eso es peligroso pues tiene que ver con el desarrollo de la inteligencia.  La salud y la industria farmacéutica son también un tremendo negocio, reflexionó.

Nosotros, los que estamos en este Foro, representamos a la sociedad civil revolucionaria y no podemos confundir lo no estatal con lo contrarrevolucionario. Se habla del socialismo como un proyecto fracasado, pero lo que fracasó fue una experiencia socialista que apenas duró unos 70 años y no arrastró a la experiencia cubana. Fueron ejemplos amargos, pero no cedimos.

Existe la tesis aberrante de que el capitalismo es el estado natural de la sociedad y tenemos argumentos para refutarla —argumentó Abel— ¿Triunfó el capitalismo luego de cinco siglos de existencia con el saldo de guerras, enfermedades y destrucción que ha dejado? ¿Un sistema que pone a la especie humana en peligro de extinción se puede llamar triunfante? ¿El saldo que muestra esa sociedad merece campanas y cantos triunfales? En lo absoluto, el capitalismo ha creado un mundo desolador, en lo cultural y en lo económico.

Ante el foro donde se aborde el tema de la democracia y la participación ciudadana habrá que recordar que esta Revolución se levantó gracias a la participación popular, y un ejemplo de ello fue la Campaña de Alfabetización.

La sociedad civil cubana no nació de un laboratorio de tecnócratas, nació del crisol de una revolución de verdadera participación. Como ejemplo de probada democracia habría que mostrar nuestra ley electoral, la discusión de los Lineamientos de la Política Económica por todo el país y las rendiciones de cuentas de los órganos de gobierno ante la sociedad.

¿En qué país del mundo un ministro de Cultura dedica su tiempo a discutir con los jóvenes creadores la política cultural y su aplicación? Eso estuve haciendo durante los 15 años que ocupé cargo y lo han seguido haciendo los que me sucedieron. Este sistema de consultas es paralelo al del Poder Popular, ambos son formas de la democracia tan verdaderas como el peñón de Gibraltar.

Abel Prieto comentó que entre las ONG inscritas en la OEA halló ejemplos ilustrativos del tipo de sociedad civil que pretenden construir y citó el ejemplo del Club Rotario, donde figuran nombres como Augusto Pinochet y Margaret Thatcher, entre otros.

Quienes se erigen en jueces frente a Cuba han diseñado el aparato más implacable, totalitario y avasallador de la historia: un puñado de corporaciones decide qué hecho histórico debe ser olvidado y cual resaltado. Es por eso que, si hablamos de sociedad civil, ese acoso mediático tiene que ser denunciado pues de qué democracia están hablando, de qué libertad de prensa, cuando los medios están cada vez más concentrados en unos poco propietarios.

Una Revolución es una obra humana donde se comenten errores,  pero el hecho democratizador en lo cultural y en toda la sociedad, está ahí para ser mostrado. En Panamá habrá batalla, gente que tratará de desacreditarnos, pero la verdad está de nuestro lado, concluyó.

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