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Los Cinco en Catalejo

Foto: Eddy Martin
Foto: Eddy Martin

No fueron al encuentro con los periodistas como los Héroes ganadores de mil batallas, ni siquiera como los hombres que permanecieron largos años sufriendo un injusto encierro. Allí, precisamente, el Día de la Prensa Cubana, estuvieron como “los hijos maravillosos que le han nacido a la Patria”.

Arleen Rodríguez Derivet, la colega que durante tantos años le llevó el aliento de toda Cuba mediante la magia de la radio, los presentó con sus nombres y apellidos, como para recalcar que no se trataba ni de un día, ni de un encuentro cualquiera.

En la pequeña sala de la sede de la Unión de Periodistas de Cuba, abarrotada de profesionales de todos los medios, de humoristas, fotógrafos, diseñadores, gentes que quizás no quisieron perderse la oportunidad del abrazo, estaban los Cinco —epíteto que los distinguirá para siempre—, quienes recibieron no solo el cariño afectuoso, sino la confirmación de que valieron la pena tantos escritos, imágenes y voces levantadas a favor de una causa que, a todas luces y algún día, saldría victoriosa.

Venezuela y Chávez; Fidel y la Revolución Cubana, el periodismo de hoy —el necesario, el ineludible—; el apego al pueblo, el vínculo con los jóvenes; el servicio incondicional a la Patria; las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos…, de eso y de mucho más hablaron ellos, rodeados de hombres y mujeres que han hecho del Periodismo la razón de sus vidas.

El Premio Nacional de Periodismo José Martí, Pepe Alejandro, con su acostumbrada impronta, recordó al colega Manuel González Bello, quien cuando prácticamente aún no se conocía esta “zaga épica” intentó hacer uno de los primeros blog sobre el tema. En su nombre y en el de los cubanos sencillos, de pueblo, les dijo: Ustedes han venido a enriquecer el imaginario espiritual de esta época compleja para la Revolución Cubana, en la cual necesitamos de sus liderazgos.

Y más adelante, no sin emoción, subrayó que la gente identifica a los Cinco como personas comunes, sensibles, apegados a las contingencias del día a día.

Su pregunta, de las más hermosas pronunciadas en ese contexto, tenía que ver con la niña hermosa que le nació a Gerardo y a Adriana mientras disfrutaban el regreso a casa.  ¿Cómo sueña Gerardo la Cuba cuando Gema pueda entender y sentir a su país?

Despojado de formalidad alguna y así lo hizo saber, el aficionado a las caricaturas convertido en Héroe, expresó: “Me gustaría para Gema una Cuba en la que hayamos podido echar a andar desde el punto de vista económico, que sin prejuicios sepa asumir y cubanizar los mecanismos de cualquier otro lugar donde hayan tenido resultados.

“Sueño con una Cuba de todos y para el bien de todos”, donde no tengamos miedo de decir nuestros problemas, y nos digamos las cosas cara a cara. Una prensa cada vez más revolucionaria, aguerrida que juegue su papel para lograr alcanzar el socialismo cubano, enfatizó.

Ramón no pudo guardar silencio. Yo me imagino —aseveró— cómo será Gema cuando sea grande, estoy convencido de que será revolucionaria, realista, apegada a sus padres, una Gema de esperanza, de victoria, que es lo que nosotros necesitamos de los jóvenes, que se sientan parte de nuestro pueblo, de la Revolución.

Entre las tantas cosas que la prisión no pudo arrebatar a los Cinco está la creatividad, señaló la destacada colega de Radio Rebelde Angélica Paredes. Sin embargo, se nos critica, en alusión a la prensa, de que somos aburridos, estáticos.

La visión sobre el asunto la dio inicialmente Ramón. Dijo que falta inmediatez y llamó a ser más agresivos, a romper el burocratismo, esquemas, ir al pueblo, a las raíces, al pensamiento de Fidel.

En tal sentido, Fernando subrayó que en el proyecto social de la Cuba actual la prensa resulta decisiva, no solo desde el punto de vista informativo, de entretenimiento, sino partiendo de su función ideológica.

Reconoció que no es fácil ser creativos cuando se tienen que hacer las cosas corriendo, en un tiempo breve, con limitaciones de recursos y dificultades para la movilidad. Exhortó a ser más analíticos y a tratar cualquier tema con sentido revolucionario.

Al respecto, Tony aseguró que la batalla de la Revolución es de ideas, “lo dijo Fidel cuando lo de Elián”, el asunto está en que para lograr todo lo que hemos hablado hay que ser como dice Silvio: `un tilín mejor y mucho menos egoístas`.

En ese sentido preponderó la función de la prensa en cuanto a resaltar los mejores ejemplos y valores: el campesino, el médico, el obrero, “esos son los héroes verdaderos de la Revolución”.

Irma Cáceres, de la Televisión Cubana, los invitó a hablar de Chávez, de su relación con Fidel, y de la unión entre los pueblos de Bolívar y Martí.

Al dar respuesta Tony tomó de asidero las cartas enviadas a los Cinco por los destacados intelectuales cubanos Fina García Marruz y Cintio Vitier. “Una vez nos dijeron el hombre es lo que no se ve”, pues las ideas son las que nunca mueren. Y entonces Chávez, Mandela, Maceo, Martí, nos acompañaron siempre.

Nosotros en las condiciones en que estábamos —narró— no podíamos tener un retrato de Chávez, ni de Fidel, pero uno no necesita tener una imagen para llevarla dentro, enfatizó.

Por su parte, Fernando expresó la insatisfacción de todos por no haber tenido la posibilidad de un encuentro físico con el líder de la Revolución Bolivariana, pero señaló que él está en todo lo que se hace en América Latina. “Ahí está y va a seguir jugando su papel eternamente”.

En nombre de los Cinco, y luego de que la presidencia de la UPEC diera a conocer una declaración sobre Venezuela, Ramón expresó la solidaridad y el apoyo para su pueblo y gobierno, que también desempeñaron un rol importante en el camino de la excarcelación.

Casi al final del encuentro, Aixa Hevia, vicepresidenta primera de esta organización profesional, dio a conocer la entrega de un carné, en representación de cientos de colegas de todo el país, a quienes hicieron de su quehacer cotidiano una batalla por el regreso de los Cinco; gesto que fue agradecido por Marianela Samper, de Radio Habana Cuba.

 

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