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Serie del Caribe: Huellas cubanas y aspiraciones

La defensa será uno de los aspectos de juego decisivos para pensar en subir al podio. Foto: Ricardo López Hevia.
La defensa será uno de los aspectos de juego decisivos para pensar en subir al podio. Foto: Ricardo
López Hevia.

Por decimotercera ocasión en 57 ediciones, Puerto Rico servirá de sede a  la Serie del Caribe de Béisbol (2 al 8 de febrero, en San Juan), a la cual Cuba  asistirá por segundo año consecutivo  como invitada, esta vez con el campeón  nacional del 2014, Pinar del Río, que  enfrentará a los monarcas de las ligas  invernales de Venezuela, México, Dominicana y el país anfitrión.

En la primera etapa de estos torneos (de 1949 a 1960) muchas huellas  dejaron nuestros equipos con siete títulos —cinco de ellos en línea, récord  aún—, tres platas y par de bronces. El  lanzador Conrado Marrero, con el club  Almendares, se anotó el triunfo inicial  de estos clásicos en el Gran Estadio de  La Habana (hoy Latinoamericano), al   dominar a la selección Cervecería Caracas, de Venezuela, con pizarra 16-1 y  ofensiva de 21 hits de sus compañeros.

Mucho ha llovido desde entonces y tras el oro del club Cienfuegos en 1960 dejamos de participar hasta el retorno el pasado año en Isla Margarita, con la formación de Villa Clara, que apenas consiguió una victoria, —la número 52 de Cuba en estos certámenes— con tres fracasos, para finalizar en el último escaño. Dos jugadores “naranjas” se colaron en el Todos Estrellas del evento: el  jardinero Yuniet Flores y el inicialista  Ramón Lunar, este último líder de los  bateadores (438), compartido con el dominicano Emilio Bonifacio.

¿Podrá Pinar del Río revertir esa mala imagen? ¿Reúne la calidad requerida para luchar por un puesto en  el podio y hasta ganar el torneo con  los refuerzos escogidos? ¿Podrá el director Alfonso Urquiola contar con  un detallado estudio o scouteo de los  contrarios? Son apenas tres preguntas que encontrarán respuesta dentro  de una semana en el estadio boricua  Hiram Bithorn.

Historias para aprender

Varios cubanos han tejido hazañas que perduran y parecen muy difíciles de superar dado el formato actual de la justa  (antes se jugaba un todos contra todos a  dos vueltas), al tiempo que el club Marianao y su mánager Napoleón Reyes  se convirtieron con sus cetros de 1957 y  1958 (por cierto, este último conquistado en tierra puertorriqueña), en los primeros con dos títulos consecutivos.

En el apartado del pitcheo, Camilo Pascual (Habana y Cienfuegos) es  el recordista de más juegos completos  (5), mientras Agapito Mayor (Almendares) conserva la difícil marca de tres  triunfos en una misma serie (1949 frente a los Indios de Mayagüez, de Puerto  Rico, 11-4 y 8-5, y contra el Supur Cola,  de Panamá, 5-2).  Asimismo, pero con  el madero en ristre, Lorenzo Cabrera  (Habana) está inscrito en el libro de los  inmortales con el mayor promedio para  un líder de bateo, gracias al 619 que  promedió en 1951.

En cuanto a las formaciones que nos defendieron, Almendares concurrió cinco veces y acumuló 17 éxitos con 11 derrotas, válido para dos coronas (1949 y 1959), un subtítulo (1954) y par de terceros lugares (1950 y 1955).  Habana asistió tres veces en línea con  balance de 12 sonrisas, cinco derrotas  y un curioso empate (3-3 frente a los  Senadores de San Juan, Puerto Rico),  en tanto archivó un cetro (1952) y dos  platas (1951 y 1953).

Cienfuegos puede calificarse como el más eficiente, pues en las dos ediciones en que tomó parte regresó con el  máximo galardón (1956 y 1960) y una  faena envidiable de 11 ganados y un  solo fracaso, este último ante los Criollos de Cagua, de Puerto Rico. La otra  formación con dos presencias de oro es  Marianao (1957 y 1958) con balance de  nueve sonrisas y tres tropiezos.

Las realidades de hoy

Los campeones defensores, Naranjeros de Hermosillo, de México, no estarán para defender su corona en Puerto Rico,  pues quedaron fuera de una final inédita en la Liga Mexicana del Pacífico, La cual protagonizarán Charros de Jalisco y Tomateros de Culiacán.

Algo similar le ocurrió a los Tigres del Licey, de Dominicana, que  verán desde las gradas la lucha por la  corona entre Las Estrellas Orientales  y Los Gigantes del Cibao. En el caso  de Venezuela se repite la discusión del  2014 entre Caribes de Anzoátegui y el  actual monarca Navegantes de Magallanes, mientras el representante  boricua saldrá del play off Indios de  Mayagüez-Cangrejeros de Santurce,  este último monarca en la Serie del  Caribe del 2000.

Para Cuba, la porfía vuelve a tener matices de expectación, tanto  para nuestra afición como para los  organizadores y el público que ya agotó las entradas para el duelo entre  Pinar del Río y la formación local el 4 de febrero.

El conocimiento de Urquiola sobre el béisbol profesional (estuvo dos años en Panamá) puede perfilar acertadas estrategias que no vimos en Isla Margarita, aunque serán los jugadores los encargados de hacernos felices tras 55 años de  espera en una justa que dominamos en  siete de las 12 primeras presentaciones.

No esperamos magia ni nos obnubilamos con el equipo formado. Solo  pretendemos buen juego, oficio, profesionalidad en los aspectos técnicos  y esa garra que nos ha hecho muchas  veces campeones.

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