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Mujer que espera en el parque

Leer esta poesía nos transmuta y es un acto de ganancia interior. Así anuncia la poeta Lina de Feria, en la breve presentación del cuaderno de versos de Magaly Sánchez Ochoa, titulado Mujer que espera en el parque (Editorial Gente Nueva, Colección Pétalo, 2014, 56 pp).

Son treinta y cinco los textos agrupados por la autora en este libro, que llega acompañado de las ilustraciones de Osvaldo García. Una colección de poemas centrados, fundamentalmente, en la emoción, el desasosiego, la angustia, la esperanza, la entrega, la pasión, que caracterizan al amor.

Son poemas de cuidada factura, expresión del preciso manejo de un mesurado e inteligente discurso lírico. Poemas que evidencian la madurez lograda por Magaly Sánchez Ochoa en su ejercicio literario, avalado por varias décadas de enriquecedora escritura.

He aquí uno de los poemas incluidos en el cuaderno, titulado “Desenlace”, en que es fácil advertir lo comentado:

Una mujer toma el avión, va hacia una ciudad

que ahora no es una ciudad cualquiera,

sino la mismísima capital del amor.

Mientras nave se desplaza por el cielo

ella sueña la ciudad,

un pedazo de mar o un arcoiris.

Luego,

en una habitación que le parece bella

porque es feliz,

adorna su cuerpo con perfumes,

con temblores da impaciencia.

Y al fin llega el momento del encuentro:

entonces su amante le dice “Ya no te amo”,

y habla de olvido con lenguaje terrible.

Horas después,

ella recoge sus propios pedazos

regados por el suelo,

y se pone a la fuerza el traje de vivir.

Poeta, narradora, periodista, animadora cultural, Magaly Sánchez Ochoa (Holguín, 1940) es autora de una amplia obra, esencialmente dirigida al público infantil y juvenil, reconocida, entre otros galardones, con los premios Pinos Nuevos, La Edad de Oro y La Rosa Blanca.

En su bibliografía aparecen, entre otros títulos para los pequeños, los libros de cuentos Tatarí, la pandilla y yo (1994) y El príncipe que jugaba a las casitas (2005), así como las noveletas Un hada y una maga en el piso de abajo (1999) y La Rosa Azul de los Mares (2009).

Un poeta –afirmaba Dulce María Loynaz— es alguien que ve más allá en el mundo circundante y más adentro en el mundo interior. Un poeta –concluía la autora reconocida con el Premio Cervantes por la obra de la vida es alguien que hace ver lo que ve.

Palabras que ahora invitan a confirmar, con la lectura de Mujer que espera en el parque, cómo Magaly Sánchez Ochoa, con esta colección de versos, ve más allá en el mundo circundante y más adentro en el mundo interior, para así hacer ver a sus lectores lo que ella ya antes había visto.

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