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Frank, Salvador, David, Cristian

Frank País García
Frank País García

¿Quién iba a sospechar que aquel joven discreto y callado, amante de los libros, del dibujo, la poesía y la música, que componía canciones, había cursado estudios de piano y tocaba el órgano en la Iglesia Bautista era un organizador y combatiente clandestino de altos quilates?

Esa apariencia tranquila de Frank País García confundió a muchos, como ocurrió en las elecciones de la Asociación de Alumnos de la Escuela Normal para Maestros de Oriente donde cursaba estudios.

Ante las candidaturas de Frank y de Pepito Tey cuyo carácter impetuoso intimidaba al sector más conservador de la masa estudiantil, este decidió entregar sus votos al primero, un alumno sobresaliente, con inquietudes literarias, de quien nadie podría sospechar actitudes revoltosas, pero ocurrió todo lo contrario: Frank como presidente y Pepito como vice, lograron elevar la combatividad de los estudiantes. Los lazos de amistad entre ambos, fortalecidos en la lucha, solo los pudo romper la muerte.

Graduado de maestro a los 18 años, Frank comenzó a trabajar en el colegio El Salvador de la Iglesia Bautista en el mismo mes del asalto al Moncada. Deseoso de conocer lo que había ocurrido realmente el 26 de julio en la segunda fortaleza de la tiranía, partió hacia el cuartel con otros compañeros pero los soldados, a tiro limpio, les impidieron pasar. No obstante logró entrar más tarde y la visión de los cadáveres de los revolucionarios asesinados lo indignó al punto de que le propuso a un grupo de amigos el rescate de los asaltantes que entonces permanecían detenidos en la cárcel de Boniato. El plan no fraguó por razones ajenas a su voluntad y tuvieron que desistir.

Un año después, siendo alumno de la carrera de Pedagogía de la Universidad de Oriente, al enterarse del golpe de estado proimperialista ocurrido en Guatemala contra el gobierno progresista de Jacobo Arbenz Frank se presentó en el consulado guatemalteco con la intención de ofrecerse como voluntario para combatir a los golpistas. A la par firmó un manifiesto exigiéndole al rector de la Universidad de Oriente que renunciara a su cargo de cónsul de ese país en Cuba. Ello le costó al joven la expulsión de ese centro docente, sanción que la presión estudiantil obligó a ser modificada por una rebaja de notas.

Desencantado de la ineficacia de los grupos conspirativos a los que se había acercado para emprender la lucha armada, fundó la Acción Revolucionaria Oriental (ARO) que al rebasar los límites de la provincia pasó a llamarse Acción Nacional Revolucionaria (ANR). Esta organización la cual puso a disposición de Fidel cuando constituyó el Movimiento Revolucionario 26 de Julio. Así Frank se convirtió en Jefe de Acción de Oriente y pronto demostró sus dotes de luchador clandestino.

Dos encuentros sostuvo con Fidel en México. Del segundo, ocurrido en octubre de 1956 regresó a Cuba con el cargo de Jefe Nacional de Acción y la misión de apoyar en la patria la llegada de la expedición del Granma, que ejecutó de manera magistral con el alzamiento de Santiago de Cuba.

Después de estos hechos, se produjo el tercer encuentro de Frank con el Jefe de la Revolución en las montañas orientales y a partir de entonces se enfrascó en una doble misión, apoyar a la guerrilla con hombres y armas y fortalecer el Movimiento desde la base.

En misiva a Fidel, fechada el 7 de julio de 1957, le informó de los avances en la organización de los trabajadores: “Siempre se ha hablado de Huelga General pero con los aprestos guerreros se descuidaba una y otra vez este aspecto (…) Era necesario inyectar este sector darle e impulso que se necesitaba y se comenzó por Oriente (…) Era necesario que el mismo trabajo se realizara en toda la Isla y se constituyó una Dirección Nacional Obrera”. Frank se dedicó igualmente a organizar las milicias clandestinas y a vertebrar la Resistencia Cívica con el propósito de incorporar a la mayor cantidad posible de sectores del país a la lucha.

En una circular a los responsables del Movimiento, expresó: “aspiramos a remover, derribar, destruir el sistema colonialista que aún impera (…) extraer los verdaderos valores e implantar de acuerdo con las particularidades de nuestra idiosincrasia las modernas corrientes filosóficas que imperan actualmente en el mundo, aspiramos a no poner parches para salir del paso, sino a planear concienzuda y responsablemente la constitución de la Patria Nueva.”

Tenazmente perseguido, fue asesinado junto con su compañero Raúl Pujol, en el Callejón del Muro. En abierto desafío al régimen, su cuerpo sin vida fue vestido con el uniforme verde olivo con que había combatido en las calles de Santiago el 30 de noviembre, sus compañeros le colocaron los grados de coronel y entre sus manos pusieron una martiana flor blanca. El crimen desató una huelga espontánea que durante una semana sacudió al país.

Este 7 de diciembre Frank, multiplicado en sus nombres clandestinos de Salvador, David y Cristian, podía haber cumplido 80 años pero su existencia fue truncada prematuramente cuando solo contaba 22 .

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