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Cardiocentro Ernesto Guevara: lugar cercano al paraíso

Foto: tomada de Internet
Foto: tomada de Internet

Cuba cuenta con tres cardiocentros, todos de un alto nivel: el William Soler, en la capital cubana, el Saturnino Lora, en Santiago de Cuba y el Ernesto Guevara, en el centro. Con ellos se extendió este servicio a lo largo del país. 

El Cardiocentro del Che, como algunos lo nombran en Villa Clara, se convirtió para los especialistas que allí laboran en la institución de los grandes sueños de juventud donde han cumplido  y superado la mayoría de sus aspiraciones profesionales. Para sus pacientes es el hospital seguro para volver a la vida y hacer latir sus corazones. Es esa la razón por la que muchos lo consideran el lugar  más cercano al paraíso.

 

Por sus pasillos se respira profesionalidad, en sus salones de operación se revivEl Cardiocentro del Che, como algunos lo nombran en Villa Clara, se convirtió para los especialistas que allí laboran en la institución de los grandes sueños de juventud donde han cumplido  y superado la mayoría de sus aspiraciones profesionalese al ser humano. Sus laboratorios son de extrema excelencia. Su personal médico y paramédico  se distingue por la consagración y  entrega.

 

Este centro ostenta la condición de Vanguardia Nacional por varios años consecutivos, la de Proeza Laboral por haber operado en un calendario más de 400 casos,  también Colectivo Moral y de excelencia en los servicios de salud, distinción esta última  que  la poseen pocas instituciones del país

 

Tiene como propósito brindar tratamiento y rehabilitación a los pacientes (adultos y niños) con afecciones cardíacas, congénitas y adquiridas. Realizar acciones asistenciales, docentes, investigativas y de introducción de nuevas tecnologías, en coordinación con la atención primaria en la Red Cardiológica Central (desde Villa Clara a Camagüey).

Fue fundado en julio de 1986, se inició con un perfil quirúrgico y desarrolló la cirugía valvular y algunas operaciones congénitas en adultos. En 1988 se adentra en la cirugía de revascularización miocárdica. Es destacada la labor del servicio de Hemodinámica con fines diagnósticos, se  ejecutan procedimientos intervencionistas cardiovasculares a nivel coronario y periférico; así como el intervencionismo cardíaco no coronario además de la electrofisiología.  Son significativas las  cirugías coronarias sin circulación extracorpórea  que cobraron fuerza  a partir del año 2003.

El promedio histórico de supervivencia del Cardiocentro Ernesto Guevara es del 95 %, cifra que lo ubica al nivel de sus similares en el mundo.

 

Lagomasino: fidelidad al lugar fundacional

 

Si alguien demostró confiar en lo que ha fundado es el Doctor Álvaro Lagomasino Hidalgo, cirujano principal del Cardiocentro Ernesto Guevara.

En octubre del 2013, habiendo concluido una de sus múltiples operaciones sintió un dolor en el pecho que le entumeció parte del cuerpo. Días después, tras un chequeo minucioso, tenía certeza de sus sospechas: un mal funcionamiento de una de sus arterias le jugaba una mala pasada.

La intervención quirúrgica era la solución. No lo dudó, el mejor lugar del mundo donde hacerla sería ese que él fundó hace  28 años junto a un grupo de galenos que  tenían como  aspiración  saltar el horizonte: el Cardiocentro Ernesto Guevara, de Santa Clara.

Se sabe que el camillero que lo condujo al salón llevaba lágrimas en los ojos, en cambio Lago sonreía y confiaba. Su enfermera se contenía y daba ánimo, pero todos sabían que enmascaraba sus sentimientos, sus pacientes, que lo consideraban inmune, no querían creer la noticia.

En lo personal confiaba en Lago, en la formación que ha dado a un grupo importantes de galenos que laboran el en Cardiocentro villaclareño. También en su fuerza, su capacidad de vencer y en su lealtad  al lugar y la obra  que fundó.

Sus compañeros de siempre estuvieron a su lado: sus  colegas de los primeros días, los auxiliares y paramédicos,  sus alumnos, sus pacientes y su amigo el doctor uruguayo Mauricio Cassinelli Arana, con quien aprendió el arte de recomponer corazones  comandó la intervención.

Lagomasino sintió el afecto de muchos, ese cariño ha dicho que lo ayudó a sanar.

Ya ha vuelto al salón y vestido de verde ha hecho latir el órgano vital de sus pacientes. Hoy, en el Día Mundial del Corazón lo recuerdo como médico y paciente,  pero sobre todo agradeciéndole su lealtad al lugar que fundó y que ha hecho crecer con su altísimo prestigio profesional.

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