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¿Por qué te vas?: El éxodo de maestros (I)

Por: Alina M. Lotti y María de las Nieves Galá

Fotos: Agustín Borrego

Los sueños en el aula de primer grado son recurrentes. Se ve frente al pizarrón dueña de un espacio donde para los niños ella es la reina. El despertar le hace volver a la realidad, ahora alejada de libretas, exámenes y tareas escolares.

Graduada en la década del 70 del siglo pasado en la Escuela Formadora de Maestros Salvador Allende, María García abandonó el sector hace algunos años y en estos momentos, al rememorar el suceso, afirma con certeza que las causas de su retiro no están en los problemas económicos.

En su trabajo actual gana menos que antes, pero los papeles se quedan en la oficina. “Yo me iba cargada todos los días, tenía que planificar, revisar exámenes, llenar muchos documentos. En fin, no tenía tiempo para nada y me fui decepcionando”.

Otra arista la brinda María Isabel Rodríguez, egresada de la especialidad de Matemáticas en el otrora Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona —hoy Universidad de Ciencias Pedagógicas— quien abandonó las aulas poco tiempo después de cumplir con el servicio social, pues “el dinero no me alcanzaba para vivir”.

Madre soltera y con dos hijos, encontró un trabajo en el Barrio Chino cuando todavía el cuentapropismo no había tomado el auge actual. En estos momentos tiene su propia cafetería y cuando le mencionan la escuela, afirma: “¡No regreso!”

Cientos de profesionales del sector dejan las aulas todos los años. Según un informe del Ministerio de Educación (MINED) —que evalúa el cumplimiento de los objetivos, los procesos sustantivos y los indicadores de medida durante el curso escolar 2013- 2014— en el tiempo analizado causaron baja definitiva 6 mil 938 docentes, aunque se aprecia un decrecimiento de 503 con respecto a igual período del curso anterior (2012-2013).

En la reunión de trabajo realizada el pasado mes de abril, autoridades del MINED comentaron que como promedio alrededor de 2 mil 800 docentes no asisten diariamente a las instituciones educativas, y que se ha mantenido estable el completamiento de la fuerza laboral a partir de la reincorporación de personal.

Resulta válido señalar que las altas en este propio tiempo ascendieron a 15 mil 230, de ellas: 4 mil 753 jubilados; 5 mil 498 egresados de carreras pedagógicas; mil 329 reincorporados procedentes de otros organismos, y 3 mil 650 que se encontraban desvinculados.

Un antecedente a tener en cuenta es que al inicio del curso escolar 2012-2013 la necesidad de maestros ascendía a 13 mil 551, de los cuales se cubrieron 13 mil 481 con diferentes alternativas, entre estas contratos, personal proveniente de otras provincias y la incorporación a las aulas de los miembros de los consejos de dirección.

Sobre la base de tal problema, Trabajadores realizó una investigación periodística a fin de indagar en las causas de una realidad que —aun con el resurgimiento de las escuelas pedagógicas— no tendrá solución a corto plazo.

Salario insuficiente, papeleo, burocratismo, poco reconocimiento social, incomprensión de la familia, son algunas de las respuestas más reiteradas por los entrevistados. En tanto, el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte (SNTECD) — según consta en informes a los cuales estas reporteras tuvieron acceso— precisó que la sanción laboral es el argumento más general.

Fernando González Guerra, subdirector de Educación en el municipio de Camajuaní, provincia de Villa Clara.

El éxodo, más de una causa

Fernando González Guerra, subdirector de Educación en el municipio de Camajuaní, provincia de Villa Clara, considera que el éxodo en el sector educacional es multifactorial. “No me atrevería a decir que una sola causa lo determina. Al margen del aumento salarial de hace unos años, que todavía no satisface, lo económico tiene un peso muy grande”.

Con más de cuatro décadas en Educación, Fernando subrayó que el hecho es más evidente entre los jóvenes, pues son quienes tienen mayores expectativas y están en mejores posibilidades para asumir otros empleos, pues a él —por estar muy comprometido con la actividad que realiza— le resulta difícil el cambio.

“El salario no es malo, lo que ocurre es que somos jóvenes y queremos más. Tengo una niña de cuatro años y resulta difícil llegar a fin de mes. El Ministerio de Educación trabaja para elevarlo, pero hasta que eso no suceda debemos continuar en este quehacer”, expresó Harold Gonzalo Licea, quien procede de la formación emergente y desde hace cuatro cursos dirige la secundaria básica César Escalante Dellundé, en el municipio habanero de Diez de Octubre, con excelentes resultados.

Según su opinión, en sentido general los docentes se quejan del papeleo, de las visitas, de los problemas de dirección. “Lo principal es mantener la armonía en la escuela; que el claustro se sienta bien, que la exigencia sea constructiva y no destructiva”, señaló.

También de Diez de Octubre, Yamilé Bejar Domecq, metodóloga de la enseñanza técnica profesional, comentó que a fines del curso 2012-2013 alrededor de ocho docentes habían solicitado la baja y muchos refirieron la razón económica.

“Señalaron —dijo— que el salario no alcanza para sostener a la familia. Entonces, cuando analizamos las regularidades del problema, llegamos a la conclusión de que un gran porcentaje de los que abandonan el sector alega esa causa.

“En estos momentos (curso 2013- 2014) tenemos un déficit de 20 maestros, razón por la cual nos apoyamos en los habilitados, los contratados, los especialistas de la producción y los servicios, los jubilados; de ahí que no tengamos grupos sin docentes”.

A la pregunta de qué hacen como directivos cuando se les presentan estos casos, Domecq subrayó: “No es que nos soliciten la baja y ya. Nosotros conversamos con los profesores, tratamos de sensibilizarlos y les decimos en cada ocasión: ‘mira, vas a dejar a un grupo sin docente, ¿sabes lo que eso significa?’”

“El educador está constantemente bajo presión y ese es un asunto que choca más que el salario”, afirmó Maileny Quintana Gutiérrez, directora del centro mixto Arturo Almeida González, del municipio cienfueguero de Cumanayagua.

El salario: ¿sí o no?

En los debates en torno al documento base previos al XX Congreso de la CTC —y hasta las sesiones finales— el tema del salario estuvo presente.

Consciente de que el problema trasciende el sector, y al comentar sobre el éxodo, el secretario general del SNTECD, Ismael Drullet Pérez, precisó que el fenómeno resulta muy complejo; no se comporta de la misma manera en todos los territorios, ni tiene las mismas causas. “Hay provincias más amenazadas que otras y ello guarda relación con el propio desarrollo socioeconómico. El maestro es un profesional preparado, disciplinado y siempre está tentado a abandonar la escuela para desempeñar otras funciones”.

En cuanto al aspecto económico, reconoció que el personal está afectado, pues en comparación con otros trabajadores dispone de menos tiempo para resolver los asuntos de la vida cotidiana, y muchas veces cuando llega al hogar en horas de la tarde “cae” inevitablemente en las manos de los revendedores.

“En materia de atención integral —dijo— estamos al inicio de lo esperado, y eso tiene que ver con el reconocimiento social y moral, que empieza por la autoridad del docente, por su ejemplaridad y consagración, por el respeto que debe ganarse por su conducta”.

Sobre el tema, un elemento importante lo brindó la Doctora en Ciencias Pedagógicas Noris Cárdenas Martínez, rectora de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Félix Varela, de Villa Clara. “Aquí las cifras del éxodo eran muy significativas —explicó— de ahí que emprendimos una investigación a solicitud del Partido en la provincia, y uno de los resultados es que el abandono de las aulas, fundamentalmente por egresados luego de cinco y siete años de trabajo, no guarda relación directa con el salario”.

Aun cuando el estudio estaba en curso mientras redactábamos el reportaje, la rectora no descartó que entre las causas se encuentran el actuar de los directivos, y el tratamiento que se les brinda a los recién graduados al llegar a las instituciones escolares.

“No podemos perder la perspectiva —aseveró— de que la escuela es un escenario de formación permanente para nuestros profesionales. Se trata de un maestro que todos los días está en formación y hay que atenderlo, no solo desde el punto de vista de la didáctica, del dominio de los contenidos, sino de su preparación integral y cultural. Debemos lograr que en estos espacios las personas se sientan bien y puedan ir consolidando el sentido de pertenencia, y es necesario tener en cuenta que en ese período los jóvenes atraviesan procesos complejos de la vida, como la creación de la propia familia”.

Yamilé Bejar Domecq, metodóloga de la enseñanza técnica profesional en el municipio habanero de Diez de Octubre.

Un actuar humano y profesional

En la escuela primaria Pedro Albizu Campos, en el municipio capitalino de Plaza de la Revolución, el testimonio de la máster Vilania Vilasuso Vargas revela la importancia del actuar profesional de los directivos, y de cuánto eso influye en la permanencia del personal.

Ocho años de experiencia laboral en ese centro le permiten afirmar con absoluta certeza que “¡si todas las instituciones hicieran lo que aquí se hace los maestros no se fueran! Mi director es muy humano, lo cual resulta clave en un dirigente. Él exige pero también se preocupa por la unidad del colectivo y del consejo de dirección. Otra cosa es que siempre podemos contar con su ayuda dondequiera que estemos y en cualesquiera de las circunstancias”.

En este tema mucho aportó Maileny Quintana Gutiérrez, directora del centro mixto Arturo Almeida González (enseñanza prescolar, primaria y secundaria básica), ubicado en el consejo popular La sierrita, en el municipio cienfueguero de Cumanayagua.

Con 25 años de experiencia en Educación, Maileny considera que la cobertura no se mantiene estable por la falta de responsabilidad y, tal vez por el asedio de otros sectores que ofertan mejor salario, incluso vestuario. “No hay que olvidar que en estos momentos la situación económica es determinante”, dijo.

¿Qué disgusta hoy a los maestros?

“El burocratismo es de los factores que más incide de manera negativa. Otra cosa es el excesivo papeleo, y el plan de clases que en ocasiones es muy riguroso, porque debe tener una determinada cantidad de elementos. Por ejemplo, el que imparte Historia en 6o grado posiblemente en lo que va de curso tenga más de cuatro o cinco libretas escritas.

“Lo otro son las reiteradas visitas (de control, de ayuda metodológica, de inspección), así como las comprobaciones de conocimientos que se realizan por los diferentes niveles (desde la propia escuela, el municipio, la provincia). O sea, el educador está constantemente bajo una presión y esos asuntos chocan más que el salario”.

A pesar de todo eso, usted no se ha ido…

“Ello tiene mucho que ver con los valores y el compromiso adquirido. Me siento bien en la escuela, donde pongo todo mi empeño para que el claustro me siga en mis intenciones que, vale aclarar, no responden a mi voluntad sino a los intereses de la más alta dirección del país y al Ministerio de Educación.

“En los tres años que llevo como directora solo se me ha ido un maestro y lo hizo para trabajar como pequeño agricultor con su padre. Dirijo un colectivo de jóvenes y muchos de ellos dicen que de aquí no se van, que no laborarían en otros centros pues no se sentirían igual. Converso con ellos, me apego a sus intereses, sobrellevo sus problemas personales y si cometen alguna indisciplina siempre busco la arista positiva y la manera de conducirlos por el buen camino”.

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