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Visitan Cuba destacadas egiptólogas

La egiptóloga Milagros Álvarez Sosa, directora Misión Arqueológica Canaria –Toscana. Foto: Diario de Avisos
La egiptóloga Milagros Álvarez Sosa, directora Misión Arqueológica Canaria –Toscana. Foto: Diario de Avisos

Las licenciadas Milagros Álvarez Sosa e Irene Morfi, directora y subdirectora, respectivamente, de la Misión Arqueológica Canaria –Toscana,  se encuentran en nuestro país para establecer vías de colaboración y acometer proyectos conjuntos con el Museo Nacional de Bellas Artes.

Como parte de sus actividades oficiales, las eminentes arqueólogas rubricaron un convenio de colaboración con el Museo Nacional de Bellas Artes, con vistas a la confección de un catálogo de la colección de la sala egipcia de ese centro cultural, que será realizado en conjunto por científicos de la Misión y especialistas cubanos, encabezados por la Lic. Aymee Chicuri Lastra, curadora de esa sala.

En la actualidad, la Misión Canaria-Toscana  trabaja en la exploración de dos tumbas en Luxor, la Tumba Tebana 109 y  la Kampp 327, y mientras se ejecutaban esas labores Milagros e Irene realizaron un nuevo descubrimiento en el Valle de los Nobles en Luxor, una de las zonas arqueológicas más ricas del mundo.

Este descubrimiento, el cual ha tenido una repercusión internacional, consistió en el hallazgo de una tumba de la Dinastía XVIII, que cuenta con una antigüedad de unos 3 mil 500 años.

El túmulo funerario pertenece a un hombre llamado May, quien aparece representado junto a su mujer Neferet en diferentes escenas que decoran las paredes del mismo.

Gracias al descubrimiento de un «cono funerario», objeto de barro con el nombre y los títulos del difunto, ha sido posible conocer que este importante personaje fue «supervisor de todos los caballos del rey», «supervisor del ganado» y «supervisor de los campos».

Además en los dibujos de la tumba ubicada en Luxor, se pueden apreciar claramente diferentes etapas anteriores a su cierre, como es el banquete funeral al supervisor de todos los caballos del rey, e incluso detalles de cómo era la vida de esas personas antes de su muerte, pues en los jeroglíficos se muestran actividades de caza, pesca y otras  cotidianas.

Lo maravilloso de este descubrimiento es que todas las escenas

dibujadas por los antiguos egipcios en el recinto mortuorio se mantienen en perfecta condiciones, incluso conservan su color original.

Compartimos con ustedes una entrevista que recientemente concediera Milagros Álvarez Sosa a El Día.

«Me interesa dar más luz sobre las costumbres funerarias de los egipcios antiguos»

por Raúl Gorroño

La arqueóloga palmera Milagros Álvarez Sosa, natural de Los Llanos de Aridane, es la directora de la expedición canario-italiana «Min Project», que a principios de este año, como ya se difundió por todo el mundo, descubrió de forma casual una tumba egipcia desconocida de hace más de tres mil quinientos años, la de May, datada en torno a 1500 antes de Cristo y perteneciente a un alto funcionario, que era el supervisor del ganado, los campos y de todos los caballos del Rey.

Esta investigadora, que ha regresado recientemente de Egipto, donde mantuvo reuniones con las autoridades del Ministerio de Antigüedades de dicho país para conseguir los permisos para la próxima campaña, que comenzará a finales de octubre, impartió este viernes una conferencia sobre «El descubrimiento de una tumba en Egipto», en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de la capital tinerfeña, con el que colabora.

En este encuentro con el público dio a conocer el contenido de «Min Project», una misión que consiste en el estudio de dos tumbas egipcias en una de las zonas arqueológicas más importantes del mundo, la Necrópolis Tebana en Luxor. Allí centrará sus investigaciones en la tumba de Min, tutor del rey Amenhotep II, y en otra anónima denominada 327.

Dentro de unos días tiene previsto viajar, con el apoyo del Gobierno de Canarias, a Cuba para realizar un estudio sobre la colección egipcia del Museo de Bellas Artes de La Habana, que fue donada a dicho centro por el Conde de Lagunillas cuando murió.

¿Cómo surgió su participación en esta campaña?

Cuando me doctoré en la Universidad de La Laguna me fui inmediatamente a Egipto a realizar mi trabajo como epigrafista en la Misión Arqueológica Italiana de la que era miembro. La revolución del 2011 contra el presidente Mubarak estalló estando allí y fui expatriada a Roma. Es curioso. Este hecho «histórico» cambió mis planes y cuando volví decidí que era el momento de «volar» y junto a una colega italiana nos pusimos a escribir un proyecto de carácter internacional para la petición del estudio y excavación de dos tumbas en Luxor, una de las zonas arqueológicas más ricas del mundo. Inmediatamente nos volvimos a Egipto cuando no había ni un solo turista y la situación no era segura, pero nos «envalentonaban» las ganas de presentarlo al Ministerio de Antigüedades lo antes posible. Gustó el proyecto y nos lo concedieron.

¿Cómo se elige a sus componentes?

En función de las necesidades del proyecto. Intervienen profesionales de muchas disciplinas. En algunos casos, es conveniente que estos ya hayan trabajado en Egipto y tengan experiencia. En la primera campaña estuvimos unos quince, en la que iniciaremos a finales de octubre, unos cuarenta especialistas, entre arqueólogos, egiptólogos (yo y la italiana Irene Morfini), arquitectos, conservadores y antropólogos, entre otras disciplinas, además de mano de obra que tiene que ser egipcia por orden del gobierno.

¿Por qué es tan importante últimamente la presencia de arqueólogos españoles en las investigaciones en Egipto?

España no tiene una larga trayectoria egiptológica en el país del Nilo como otros países, pero estos últimos años hemos aumentado nuestra presencia y hoy en día hay misiones con proyectos muy interesantes que han dado muy buenos resultados.

¿Con qué información previa contaban cuando fueron a investigar este yacimiento, o iban a la aventura?

La misión arqueológica canaria- toscana tiene en concesión dos tumbas, una de un alto funcionario tutor del hijo de Thutmosis III y otra de un propietario desconocido, la 327. Su elección fue precedida de un trabajo de investigación previo para saber la potencialidad que tenía el estudio de estas sepulturas. El descubrimiento de la tumba de May fue fortuito e inesperado. En la 327 encontramos una apertura que nos llevó a este enterramiento.

¿Cuáles son las principales novedades de sus descubrimientos en este yacimiento?

Sabemos el nombre del propietario y todos sus títulos, además del nombre de su mujer. El tipo de estructura de la tumba y las escenas que hemos visto nos permiten datarla en torno al 1500 a. C, aunque todavía queda por saber mucha información, pues la tumba en un ochenta por ciento está totalmente sepultada.

¿No les da miedo entrar por esos recovecos estrechos, oscuros y llenos de misterio sin saber lo que pueden encontrarse en el camino?

No, no me da miedo. Entramos con luces que dispersan la oscuridad y protegidos con varios sistemas de seguridad. Es mejor no pensar mucho para no tener un ataque de claustrofobia. ¿Misterio?, ninguno, más bien miedo a un posible accidente. Los hongos y el aire «viciado» que puede llegar a ser asfixiante se «combaten» con máscaras y evitando estar demasiado tiempo en esas condiciones. Las maldiciones son cosas de películas (risas).

¿Se vive la crisis social de Egipto por esos parajes en los que desarrollan sus investigaciones?

Sí, la situación en algunos puntos del país es más grave que en otros. Algunas misiones que se encuentran en zonas alejadas con problemas de seguridad no han podido trabajar. Esto comporta que muchas familias que viven del trabajo de algunos de sus miembros en la arqueología no tengan ingresos durante meses. Las necesidades, desgraciadamente muchas veces, llevan a la delincuencia y, en algunos casos, se escuchan historias de intentos de robos en yacimientos arqueológicos o venta de antigüedades.

Es autora del estudio «La muerte y el más allá en el libro de los muertos, ¿qué aporta en esta obra?

Todos tenemos en mente que los egipcios estaban obsesionados con la muerte, una idea que viene reforzada por el hecho de que se conservan mejor sus cementerios que sus ciudades. Sin embargo, decir que estaban interesados en la muerte no se ajusta al pensamiento que estos tenían de ella. Con este libro intento hacer ver que el interés de los egipcios por la vida era tal que el hecho de que su ajuar funerario sea una reproducción de todos los objetos utilizados en vida, evidentemente habla de una forma de aferrarse a la existencia perdida, o mejor dicho creer en que una vida similar a la vivida se repetiría en su nuevo estado después de la muerte. Profundizo en cómo imaginaban los antiguos egipcios su supervivencia en el Más Allá y cuál era su actitud hacia la muerte.

¿A qué conclusiones llegó en este trabajo?

Que, aunque la inmensa mayoría de estas fuentes se refieren a las preocupaciones que los egipcios tenían para asegurar su vida en el Más Allá, paradójicamente, las fuentes apenas nos informan sobre la naturaleza de esta existencia en el Más Allá. Es curioso que la morada de los muertos apenas se describa y las pocas referencias que existen pueden considerarse secundarias. ¡Hay que leer el libro!

¿Tiene algún otro libro escrito sobre Egipto u otro tema relacionado con la arqueología?

En este momento he terminado uno que, en breve, se publicará sobre la momificación con imágenes inéditas. También junto a mi colega italiana me he embarcado en la aventura de publicar cómics sobre el Egipto Antiguo producidos aquí en Canarias. Hemos tenido la fortuna de que centros educativos de aquí y de fuera de las islas lo utilicen para enseñar la historia de esta civilización. Como está traducido a varios idiomas, también lo han aprovechado como lectura para aprender historia y profundizar en una lengua en concreto. En Egipto ha tenido muy buena acogida, ya que lo hemos traducido al árabe.

Además de la falta de medios, difícil acceso o estado de conservación de los yacimientos, ¿existen otras dificultades en su profesión ?

Dificultades hay muchas, entre las que se encuentra las que me señala, pero todas se resuelven teniendo un buen equipo de profesionales con una competencia concreta. También tengo que señalar que la organización de cada campaña es compleja y lleva meses de trabajo antes de empezar. Para la campaña de octubre ya desde ahora estamos trabajando muchísimo para que todo pueda salir bien.

¿Cómo describiría el entrar en un espacio que fue sellado hace miles de años, qué se siente?

Sientes una felicidad indescriptible porque nunca hubiera pensado que me sucediera y menos en la primera campaña arqueológica de la que soy directora. Canarias ha sido protagonista de una noticia que ha dado la vuelta al mundo y estoy muy orgullosa de ello. Traer a la luz a un alto funcionario de un rey de Egipto que vivió hace 3500 años y cuyo recuerdo estaba sepultado produce muchas emociones, que se hacen más grandes cuando se comparten y personas ajenas a mi mundo lo disfrutan tanto.

¿Juega algún papel la intuición en este tipo de investigaciones, además de la información previa con la que se cuente?

Más que intuición es mejor hablar de experiencia y conocimiento en lo que se está trabajando. Esto nos permite establecer hipótesis. En el caso del descubrimiento de la tumba de May estábamos convencidos de que la montaña que estaba detrás de las que estábamos trabajando podía albergar otras por cuestiones de espacio y calidad de la roca.

¿Qué porcentaje de la realidad de la época de los faraones se ha desentrañado hasta ahora?

Según el antiguo Ministro de Antigüedades Zahi Hawass, aún queda bajo las arenas del desierto un 70 por ciento. Yo no sabría decirlo, pero tenemos que tener en cuenta que parte de lo que no se conoce también es porque es irrecuperable, porque se ha perdido, no porque esté enterrado.

Uno de los grandes descubrimiento en Egipto fue la tumba de Tutankamón en el año 1922 por Howard Carter, ¿considera que está superado aquel hallazgo?

Hallazgos ha habido muchísimos a lo largo de los siglos y algunos, en mi opinión, tan espectaculares como el de Tutankamón. Yo pondría como ejemplo el descubrimiento a finales del siglo XIX de un escondrijo, «la cachette 320», que albergó en torno a cuarenta momias y sarcófagos de reyes y sacerdotes, junto con parte de sus ajuares funerarios.

La importancia de la tumba de Tutankhamon reside en la riqueza de su ajuar funerario casi completo, pero quien ha visitado la tumba ha podido comprobar estupefacto sus dimensiones reducidas y que cualquier tumba de un noble puede superarla en dimensiones y belleza.

¿Cuáles son las principales incógnitas o enigmas que le gustaría desentrañar?

Yo no hablaría ni de incógnitas ni de enigmas, simplemente preguntas a las que no se les ha podido dar todavía respuesta porque no contamos con el material (fuentes) para estudiarlas. Me interesa con nuestro proyecto poder dar más luz sobre las costumbres funerarias de los egipcios antiguos, ya que ambas tumbas tienen una cronología de enterramientos que se extiende bastante en el tiempo.

¿Qué visión tenían los antiguos egipcios del más allá, qué cree usted que persiste de aquella concepción?

Uno de los errores que se comete con frecuencia es aplicar nuestra concepción cristiana en otras culturas. En el Egipto Antiguo no encontraremos una imagen única y concreta que resuma en sí misma en qué consistía el Más Allá, sino más bien una gran cantidad de ellas todas válidas simultáneamente. Básicamente las actitudes de este pueblo ante la vida y la muerte estuvieron determinadas por la creencia de que la muerte era simplemente una interrupción temporal y que la vida eterna podía asegurarse de varias formas: por el ejercicio de la piedad para con los dioses, la preservación del cuerpo por medio de la momificación, o por la provisión de los elementos que constituirían el ajuar funerario.

¿Hasta qué punto han colaborado las instituciones de Canarias en estacampaña?

Debo agradecer todo el apoyo que hemos recibido de diferentes instituciones de las islas y por los mismos canarios. El Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y el de La Palma patrocinan la misión. Su apoyo ha sido fundamental, si no no hubiera salido. De hecho, la misión lleva el nombre de Canarias, es decir, es protagonista.

¿Cómo va el proyecto de la Asociación Canaria de Egiptología?

Esta asociación realmente es una asociación sin ánimo de lucro que articula todas las actividades egiptológicas que realizamos los miembros de la misión arqueológica tanto en Canarias como fuera. A ella se destinan las ayudas que desde diferentes instituciones públicas o privadas nos llegan para poder llevar nuestros proyectos adelante. Algunos colegios de las islas han solicitado mi visita para hablarles de Egipto a través de la asociación y lo hemos organizado. Me gusta mucho que la gente pueda disfrutar tanto con nuestro trabajo, sobre todo los jóvenes.

(Tomado de El Día)

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