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León Ferrari en La Habana

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El arte de León Ferrari es arte comprometido. Ya sé que algunos temen las implicaciones del término. Como si hacer un arte con claras intenciones sociales, un arte que de alguna manera sea también herramienta de lucha y denuncia, no fuera legítimo.

El arte de León Ferrari rompe los esquemas más tradicionales de la distribución y consumo del producto cultural. La obra no es necesariamente un objeto único, pues en buena medida está concebida para una distribución popular, para una reproducción múltiple. A la manera del periodismo y la propaganda. Claro, con una evidente vocación estética.

Muchas de las piezas de León Ferrari van al grano. La metáfora es diáfana, muy dura y directa. No hay regodeos intelectuales, rejuegos complicados, subtextos enmarañados. Obviamente, el artista opera en varios niveles de significación, pone a prueba el nivel de información del espectador, pero no excluye a ningún público.

Algunos creerán que el arte de León Ferrari es demasiado conceptual y bastante simple en su concreción formal. El asunto es que la obra es un todo, obedece a un impulso definido, a una necesidad imperiosa de decir, y también a demandas éticas e ideológicas. Arte polémico, arte que confronta. Pero arte.

El Centro Wifredo Lam, en La Habana Vieja, exhibe desde el pasado viernes la exposición Múltiples infinitos, que reúne varias series del destacado artista argentino, fallecido el pasado año.

Las intenciones y los acercamientos estilísticos, formales, son disímiles… la unidad está en el planteamiento temático: Ferrari se ocupa de la defensa de los derechos humanos, la denuncia de todos los autoritarismos, la revisión de la historia de su país —particularmente de los años de las dictaduras militares—, el señalamiento sin dobleces a las contradicciones del dogma religioso…

Hay también una recreación juguetona (que no quiere decir inocente) de los retos de la contemporaneidad, reflejados con la sencillez meridiana de los planos. La vida es compleja, se sabe, pero puede ser simplificada a la manera de un mapa.

Un humor cáustico recorre toda la muestra. No espere el espectador muchos mensajes alentadores. Este es un discurso duro, sin medias tintas. Por momentos, un puñetazo. Eso sí, es perfectamente posible emocionarse ante la belleza ardua, esencial, de algunas creaciones. El arte, para León Ferrari, siempre fue como la vida misma: imperio de contradicciones.

Múltiples infinitos, exposición del artista argentino León Ferrari, curada por Andrés Duprat, estará abierta hasta el 23 de agosto en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, a un costado de la Catedral de La Habana.

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