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Apostar por el futuro

Luis Albaladejo Delgado lleva más de cuatro décadas vinculado al politécnico, donde se prepara gran parte de la fuerza laboral que requiere el sector del transporte en la provincia.
Luis Albaladejo Delgado lleva más de cuatro décadas vinculado al politécnico, donde se prepara gran parte de la fuerza laboral que requiere el sector del transporte en la provincia. Fotos: Agustín Borrego

Primero obrero calificado, luego técnico medio. Lo cierto es que Luis Albaladejo Delgado lleva más de cuatro décadas vinculado al Instituto Politécnico 5 de Septiembre, en la ciudad de Cienfuegos.

Estudió allí y por el déficit de maestros comenzó a impartir clases cuando aún no había obtenido el título de Licenciado en Construcción de Maquinaria. Han pasado muchos años, pero este ha sido su único centro de trabajo y de sus saberes han bebido cientos de estudiantes.

Profesor de taller, en la especialidad de Mecánica de Vehículo Automotor, Albaladejo asegura que quienes se forman como obreros calificados reciben una buena formación. “Este es el hombre que enfrentará el trabajo cotidiano, de ahí la importancia de su preparación”.

Como anillo al dedo

La directora de la institución Yamisleidy González Alejo, maestra de profesión y de amor.

Acogedor, espacioso, con excelentes talleres luego de ser beneficiado con una reparación capital, el Instituto Politécnico 5 de Septiembre le aviene a la ciudad de Cienfuegos como anillo al dedo, pues contribuye de manera decisiva a la formación de técnicos medio y obreros calificados en las ramas industriales, de la construcción y los servicios.

Comprometida con el quehacer de la institución que dirige, Yamisleidy González Alejo resaltó que está ubicada en una provincia con un amplio desarrollo en las esferas del Ministerio de Energía y Minas, entre ellas del petróleo.

Para la joven, con gran sentido de pertenencia y amor por la profesión, algo novedoso es la incorporación de las especialidades Ferroviaria (mantenimiento y reparación de vías y de equipos) y Artesanía Integral, ambas con el perfil de obreros calificados.

Comentó que de un claustro de 135 profesores, buena parte son especialistas de la producción y los servicios, y resaltó el funcionamiento de 13 aulas anexas, lo cual fortalece el proceso de enseñanza- aprendizaje.

“Los alumnos siempre necesitan llegar a las empresas para estar más cerca de los flujos productivos y aún cuando aumentó la disponibilidad técnica de los talleres y se pudieron adquirir máquinas y herramientas, ello no satisface nuestras necesidades”. Acerca de los vínculos imprescindibles entre el politécnico y los centros productivos, dijo que en este sentido son de referencia la empresa Oliohidráulica y los Astilleros, pues en ambos subsiste la conciencia de que el 5 de Septiembre garantiza la fuerza de trabajo para el presente y el futuro.

Al rescate del carpintero ebanista

Es de poco hablar, lo suyo es trabajar con la sierra y lograr con la madera lo que se proponga. Jorge Luis Rodríguez Sotolongo se prepara como obrero calificado en la especialidad de Ebanistería, que como él mismo la define, “es una rama de la carpintería que se dedica a la construcción y reparación de muebles de todo tipo”.

Jorge Luis Rodríguez Sotolongo (en primer plano) promete ser un buen carpintero ebanista.

El joven es de los mejores, sabe aprovechar las buenas condiciones del taller y también la sabiduría de un profesor como Pedro Pires Jiménez, quien en el presente curso sella cuarenta años ininterrumpidos en el politécnico.

Licenciado en Educación Laboral y Dibujo Técnico, este ha sido su único centro de trabajo —al igual que su colega Luis Albaladejo—. “Cuando uno siente que está en el lugar donde debe estar, y lo hace a gusto no hay problema”, aseguró uno de estos días mientras recorríamos el taller que, según su decir, le da la posibilidad de realizar trabajos manuales y educar a los alumnos.

En cuanto a la ebanistería, una especialidad casi desaparecida, Pedro subrayó que ahora está tomando auge, por ello es importante formar obreros con un oficio determinado. “¡En eso no podemos perder el ritmo!”

¿Cómo responden los muchachos?

En sentido general les gusta, pero también están los que no se entusiasman, son casos muy aislados. Los profesores tratamos que los alumnos aprendan y adquieran las habilidades y las capacidades rectoras establecidas para este tipo de enseñanza, que es construir, hacer, reparar.

Un jubilado privilegiado

Jubilado hace cuatro años del sector químico-farmacéutico, Félix Romero Alvariño imparte clases a los educandos que se preparan como técnicos medio en Química Industrial, labor a la cual concede gran importancia pues le ha dado la oportunidad de transmitir sus experiencias.

Contar con un laboratorio de primer nivel enorgullece al profesor Félix Romero Alvariño.

Satisfecho por el regreso a la vida laboral, Félix siente el privilegio de poder contar con un laboratorio de primer nivel, con equipos muy modernos, que incluso algunas industrias no poseen, como son el espectrofotómetro y el conductímetro, de uso indispensable en este tipo de instalación. “Estoy contento, porque inmediatamente que empecé aquí me dieron la responsabilidad de solicitar el equipamiento necesario, para ello me basé en el plan de estudio, y todo fue puesto a nuestro alcance”.

Los muchachos que usted forma, quizás pudieran trabajar en la industria del petróleo…

Están aptos para laborar en cualquier tipo de industria, porque con independencia del programa —dirigido a preparar técnicos para el sector petroquímico— les he transmitido otros conocimientos, lo cual los pone en condiciones de trabajar lo mismo en la rama alimentaria, de los fertilizantes, el petróleo, la termoeléctrica.

¿Qué tiempo le queda en el politécnico 5 de Septiembre?

Eso no depende de mí, sino de la escuela. Siempre estará en correspondencia con lo que sea capaz de aportar.

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